Ariel Ferrari y Ramón Ruiz , en representación de los jubilados y los trabajadores en el Directorio del BPS, brindaron recientemente una conferencia de prensa sobre el anteproyecto de reforma jubilatoria que impulsa el gobierno y su impacto en las futuras jubilaciones. Uno de los temas más preocupantes es la rebaja de las futuras jubilaciones, sostuvieron ambos directores.
«Los principales resultados del análisis demuestran que, a partir del primer año en que se aplica íntegramente el régimen propuesto, las personas se retiran con una jubilación menor a la que obtendrían por el régimen vigente.»
Según los datos que presentaron, las personas con salarios entre $ 18.000 y $ 30.000 van a tener una rebaja entre un 8 % y un 20 % de la jubilación. Las personas que comienzan ganando un poco más de $ 28.500 y alcanzan un salario medio de $ 70.000, van a tener una disminución que asciende a casi $ 20.000, lo que representa una caída de 36% en el haber jubilatorio.
Por otro lado «preocupa la falta de propuestas para mejorar el financiamiento del sistema y eliminar las inequidades y privilegios existentes.»
Para los representantes de jubilados y trabajadores,el gobierno se olvida de otras dimensiones de la protección social como la infancia, la discapacidad y el sistema de Cuidados; pero beneficia a las AFAP extendiendo el lucro en la seguridad social.

«Reafirmamos la necesidad de impulsar un proyecto integral de seguridad social, que surja del debate de todos los actores, con base en la equidad contributiva, justicia y solidaridad. Estamos convencidos de que otra reforma es posible», sostienen en su discurso.
Es injusto
Ruiz remarca por otra parte que es injusto obligar a los trabajadores y trabajadoras a trabajar 5 años más y por menos jubilación. Además de asegurar que se amplía el negocio de las AFAP a todas las CAJAS debilitando al Estado y perjudicando a más trabajadores.
Asegura también que faltan propuestas para mejorar el financiamiento del sistema. «No prevé los cambios en el mundo del trabajo ni crea nuevas fuentes de financiamiento.»
«La seguridad social es mucho más que jubilaciones y pensiones. La reforma debe ser integral, es decir, debe abarcar toda la matriz de protección y a todas las cajas» manifiesta en su discurso.
Es un recorte. «Para asegurar la sostenibilidad económica del sistema, optan por recortar el gasto en jubilaciones y pensiones (para nosotros es inversión en seguridad social) y descartan la posibilidad de crear nuevas fuentes de financiamiento, o eliminar los privilegios y exoneraciones patronales» sostiene el Director en representación de los trabajadores.
Finalmente agrega que «frente a esta propuesta negativa, reafirmamos el impulso de un proyecto integral de seguridad social, que surja del debate de todos los actores, con base en la equidad contributiva, justicia y solidaridad, para construir la seguridad social que los uruguayos y uruguayas merecemos.»
Aspectos principales de la reforma
El sistema general de múltiples regímenes jubilatorios se considerará en uno solo. Hoy están el BPS (industria, comercio, civil, rural, docentes), la Caja Policial, el Servicio de Retiros Militares, la Notarial, la de Profesionales Universitarios y la Bancaria. Dentro de 20 años habrá un sistema previsional común a todas las “cajas”.
Este nuevo sistema común tendrá dos componentes: uno solidario (de reparto, como fue histórico hasta 1996) y otro de capitalización de ahorro individual (AFAP), para todos los sectores, lo que se aplicará a los nuevos trabajadores.

Todos los jubilados van a poder trabajar luego de retirarse, algo que hasta ahora solo podían hacer pocos. Eso será con un sistema especial.
Habrá incentivos a la generación de ahorros adicionales, para que el trabajador pueda mejorar su futura jubilación. Por ejemplo, que el descuento de dos puntos de IVA que se hace por el uso del débito podrán ir directamente a la cuenta de ahorro individual de la persona. La edad requerida para jubilarse aumentará de 60 años a 65, pero en forma gradual. En 2035 se jubilaría la primera persona a la que se le exija haber cumplido 65 años.
La reforma abarca a quienes hayan nacido a partir de 1967 hacia adelante. Los que sean de antes de esa fecha se jubilarán con el sistema actual.
La edad de jubilación no aumenta para trabajadores de la construcción y del sector rural. Para ellos se mantiene en 60 años la edad para jubilarse por la naturaleza de la actividad.
Hay actividades que se consideran de exposición a riesgos o de exigencia física particulares que tendrán bonificaciones para el cómputo de edad.
Los maestros mantienen su bonificación actual, a los cuales por cada 3 años trabajados se les reconocen 4 (3×4).
Por Ejemplo: un maestro con 55 de edad y 30 de trabajo es como si tuviera 65 de edad y 40 de trabajo. Esos 10 años fictos se suman a la edad y tiempo de trabajo.
Para los policías en funciones ejecutivas: hoy tienen una bonificación de 5×7 y configuran causal con 35 años de servicios. En el anteproyecto de reforma se propone cambiar la bonificación a 5×6 y configurar la causal con 30 años como todo el sistema.
Para los militares hay dos modalidades de retiro, el obligatorio y el voluntario. a) El obligatorio es para personal militar propiamente, sin incluir a los servicios de apoyo o sanitarios. Las edades de retiro obligatorio, asociadas a exigencias físicas de la actividad, se suben hasta 5 años en relación con las de la reforma de 2018. b) Sigue la bonificación de servicios establecida en 2018, solo para el personal propiamente militar. c) Crean un régimen especial derivadas de incapacidad o fallecimiento en acto directo de servicio.
La exigencia de 65 años de edad no corre para los que tengan 40 años de trabajo o más. Esas podrán jubilarse a partir de 60 años.
La reforma establece una prestación universal para todas las personas mayores de 70 que no puedan configurar causal jubilatoria por falta de historia laboral, aportes, años de trabajo.
