Daniel Salinas, exministro de Salud Pública
Este lunes estuvo en nuestra ciudad el exministro de Salud Pública, Daniel Salinas, quien hoy ejerce el cargo de Decano en la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Católica, invitado a compartir su experiencia bajo el título “Liderar en la Incertidumbre”. Previo a ello, dialogó con EL PUEBLO.
– Vino a Salto para dar una charla donde seguramente haya mucho de su reciente experiencia al frente del Ministerio de Salud Pública en tiempo de pandemia.
– Esta no es la charla de un coaching profesional ni de nadie que haya tenido que hacer una carrera de psicología para decir vamos a incidir de esta manera un liderazgo. No estoy seguro, ni siquiera creo que los liderazgos se puedan aprender, sí que pueda haber lecciones aprendidas de eso. Entonces, desde ese punto de vista, esto es muy práctico y es ver cómo se lidió en un entorno de vulnerabilidad, de incertidumbre, de cambio, de amenaza. Es decir, un gran desconocimiento sobre una afección que tocó a todo el mundo, que se expandió rápidamente y que hubo que tener muchos reflejos y mucha capacidad de articulación con todos los estamentos, tanto del político, del Ejecutivo como con el Legislativo, en los distintos Ministerios, con la ciencia, que fue un puntal fundamental desde el punto de vista académico, con los gremios, con las instituciones de asistencia tanto públicas como privadas. O sea, eso para mí es la experiencia fundamental, arrancar ya desde el primer día dialogando. Uno de los grandes aprendizajes fue dialogar y nunca cansarse de dialogar con las personas y con los que hacen al país.
De hecho, acá en Salto, que vine tres o cuatro veces, también teníamos un científico destacado, Rodney Colina, que lideró un laboratorio de biología molecular de nivel dos. Visité la UDELAR en ese momento y estuve con él, y también un laboratorio de biología molecular de nivel de bioseguridad tres, algo que terminó siendo fundamental. Rodney ayudó con el establecimiento de los diagnósticos de PCR en tiempo real, ayudó con el tema de las aguas residuales de las termas, con estudios de restos genómicos. Es decir, que esa articulación fina entre una política apartidaria, una política con sentido de país articulada con la academia fue fundamental. Lo mismo con los gremios, como con el Sindicato Médico del Uruguay, la Federación Uruguaya de la Salud, la Federación de Funcionarios de Salud Pública, la Sociedad Anestésico Quirúrgica, la Federación Médica del Interior, para mí eso fue clave, como con la relación con todos los catedráticos.
– Hay una percepción que cambió en la gente sobre los médicos, aquella de que los médicos dueños de las mutualistas iban más sobre la acumulación de dinero y propiedades que en recordar el Juramento Hipocrático, pero eso cambió cuando vio a todos arriesgar su vida en la lucha contra un virus desconocido sin importarle el dinero.
– Con el tema de los médicos y el dinero no sé cómo será en términos generales, hay quienes tienen más, hay quienes tienen menos, pero si hay algo que nos demostró la pandemia es que somos todos iguales ante el virus, nos igualó. Ahí no había ni quien tuviera más dinero, ni más saber, ni más poder, nos igualó tremendamente. Eso nos hizo más vulnerables y al tomar conciencia de nuestra vulnerabilidad nos hizo más solidarios y más humanos. Hubo una gran ola de solidaridad que ojalá sepamos aprender de eso como para poderlo aplicar a otras circunstancias, porque el país tiene en adelante muchos desafíos.
– Hay una imagen que circuló en pandemia, en tiempo de películas de superhéroes, aparecen en un corredor de ambos lados los superhéroes más populares aplaudiendo el paso de médicos y personal de la salud con la frase “bienvenidos”…
– Bueno, los médicos y el personal sanitario estuvieron a la altura de las circunstancias con una entrega de tiempo, de capacidad, de valor, porque realmente eran la primera línea asistencial y allí estaban a sabiendas. Ese valor lo demostraron y el país tiene que estar agradecido a este sistema asistencial si bien le faltaba algún toque de integración. Entiendo que se integró muchísimo durante la pandemia con varias innovaciones, por ejemplo, las emergencias móviles sin ser integradas dentro de lo que es el Sistema Nacional Integrado de Salud (SNIS), operaron en forma integrada, y fueron fundamentales para recoger las muestras de hisopado, para ejercer la telemedicina, para ir a asistir a los pacientes, en fin, un rol fundamental. Hubo otros muchos ejemplos.
Las mutualistas y el mismo FONASA que provee los fondos, las capitas para que se mantenga la mutualista y puedan brindar así sus servicios, cuyo rubro más significativo es el de sueldos y el de seguridad social, que siempre estuvo entre el 67 o 68% de los egresos de las mutualistas, y sin dar una contrapartida específica, dijimos que visto lo que estaba pasando en España, nosotros teníamos que hacer algo especial respecto a los residenciales de ancianos, por eso tomamos varias medidas muy especiales, y una de ellas fue que de acuerdo a la cantidad de personas mayores de 65 años que tenía cada mutualista y hospital, y de acuerdo al número total de personas que asistían, le tocaban proporcionalmente de alguna manera como monitorizar a los establecimientos de larga estadía de personas mayores. Y lo hicieron a costo cero, y eso fue clave, porque más allá que tú tengas un director técnico en un establecimiento de larga estadía, el saber que tenías ese respaldo, no solo de la Dirección Departamental de Salud, los grupos de epidemiólogos experimentados, tener también a la mutualista y a los hospitales alineados en esa estrategia de tratar de separar a los pacientes enfermos adentro de los residenciales, tratar de llegar con medicina y asistencia a los pacientes fue fundamental. Y por esa tarea, repito, no percibieron ni tampoco pidieron nada adicional, y eso a mí en una sociedad que a veces todo lo monetiza, me parece absolutamente excepcional y de destacar.
– ¿Cuál fue el momento que a usted le pareció más complicado de la pandemia de COVID?
– Cuando fue la mutación del primer Omicron hacia la variante P1 de Manaos, que luego denominaron la variante Delta. Brasil tiene una frontera con partes andinas, selváticas, pero con Paraguay y Uruguay no, tenemos casi 700 kilómetros de frontera con Brasil con seis ciudades binacionales que sabíamos que los brasileros venían a comprar. Dispusimos que se tenían que bajar a 20 o 30 kilómetros, pero hecha la ley, hecha la trampa, hicieron un sistema de transfer a los 20 o 30 kilómetros y venían en camionetas de a diez o doce personas a Rivera, al Chuy o Artigas a hacer sus compras por la diferencia cambiaria para salir de la situación en la que estaban. Esta situación era difícil de controlar. Entonces, Brasil fue como un enorme tobogán, porque aparte por sus Estados Federados, cada uno tomaba las medidas que le parecía tanto desde el punto de vista del testeo, el rastreo, el aislamiento o en cuanto a lo de la vacunación, de forma totalmente inhomogénea, por decirlo de alguna manera. Si bien en Rio Grande do Sul estaban bien conscientes del problema, sabíamos que habían muchas deficiencias, tan es así que nos vimos venir este problema con la suficiente antelación, porque vi que en febrero de 2021 hubo una variación en la cantidad de casos, por lo que hicimos un plan de contingencia incrementando aún más los respiradores y las camas de CTI. Ya habíamos hecho un aumento del 30% en el stock de camas, y debimos llegar casi a duplicar el número de camas porque la vimos venir, por lo que fuimos a hablar con el Presidente, sabíamos dónde conseguirlas a precio razonable, era en Córdoba, al mismo precio de la licitación, y nos fuimos preparando con tiempo para esa andanada que se vino en abril, mayo, junio. Brasil fue un tobogán y Uruguay el arenero donde caen los niños, pero en este caso donde caían las personas infectadas. Ese creo fue el momento más tremendo porque estábamos en plena campaña de vacunación, entonces se cruzaban las curvas de índice de incremento de los casos con internaciones en CTI con mortalidad, y en la medida que aumentaba la vacunación, cuando llegamos al 45% más 15 días de la segunda dosis, esa curva empezó a bajar. Por eso siempre se dice dentro de las políticas de Salud Pública que la vacunación, el agua potable y el saneamiento son las tres medidas de mayor impacto siempre, y las de mejor costo-efectividad. Es decir, por menor costo se genera un quantum de beneficios mucho mayor.
– Hay una característica personal suya que se valora, su honestidad, la misma que en algún momento los salteños sufrimos también cuando en Salto habló que nuestras termas eran un caldo de cultivo viral y bacterial…
– Lo sé, fui muy espontáneo en ese momento. Pero bueno, con el diario del lunes hice una rápida revisión de eso, esas palabras no fueron felices, pero estábamos en un contexto de bastantes nervios y tampoco se quería que hubiera mucha gente aglomerada y en las termas había mucha proximidad entre las personas. No obstante ello, si bien mis palabras no cayeron bien, y lo comprendo, sirvió para una mejora. Hoy las termas tienen un sistema de seguimiento de restos genómicos de virus y de bacterias que generan diarreas o gastroenteritis, y pueden ufanarse hoy que tienen una situación de termas con una calidad sanitaria controlada, y eso quedó como una ganancia y un plus en estas termas de Salto.
– Esta pandemia que padecimos, ¿nos preparó para lo que viene?
– Creo que dejó muchas fortalezas, mucho aprendizaje, pero siempre dependerá también de cómo las relaciones interpersonales y cómo se ejerzan los liderazgos, porque ahí sí entra a jugar el tema humano. Las personas nos debemos un respeto, un buen trato, una buena comunicación y una transparencia que es muy importante al momento de comunicar y de poder llevar adelante lo que es una causa común. Creo que estamos mejor preparados, tenemos mejores laboratorios de biología molecular, tenemos mucha gente en la parte de biotecnología capaces de hacer nuevos test para nuevas enfermedades, como test de PCR para dengue, malaria, zika y chikungunya, por lo que los diagnósticos serán más específicos, no quedará más como una fiebre prolongada, no, se le hace el test y se diagnostica esa enfermedad, así que nos quedamos con un know how mayor. Quedamos además con una mejor instalación sanitaria, tanto en CTI con una mayor participación de ASSE con mayor cantidad de camas, que antes se contrataban en el subsector privado, y por otra parte, una mejor distribución de ambulancias de ASSE. Todas fortalezas que quedaron.
Por otra parte, el alerta lógico que sabemos que el SNIS es una buena herramienta que tiene una falta de financiación, que está en torno de los 700 millones de dólares, que salen de rentas generales, y es el deber que en los próximos tiempos se analice cómo se fortalece ese sistema desde el punto de vista del financiamiento y del control, así como el tema de la profesionalización del manejo. Así que hay muchos aprendizajes y temas positivos de un evento mundial negativo, donde Uruguay salió relativamente bien parado.
————————————-
PERFIL DE DANIEL SALINAS
Casado, tiene 4 hijos y una nieta.
Es del signo de Acuario.
De chiquito quería ser médico.
Es hincha de Peñarol.
¿Alguna asignatura pendiente? Seguir perfeccionándose.
¿Una comida? Milanesa con papas fritas.
¿Un libro? “A todo trapo” de Antonio Larreta.
¿Una película? Forrest Gump.
¿Un hobby? No tiene.
¿Qué música escucha? Elton John, Beatles, Freddie Mercury.
¿Un día de la semana? El sábado.
¿Qué le gusta de la gente? La franqueza.
¿Qué no le gusta de la gente? La doble cara.
