Días atrás nos referíamos a los suicidios. Ahora el tema vuelve a primer plano debido a que sólo en una semana se han producido dos en una de las ramas de elite de la policía.
El sindicato de la Policía Republicana acaba de pedir el relevamiento de toda la cúpula mayor de la fuerza y aunque no la nombra la hace responsable de los dos suicidios registrados en los últimos días.
Teniendo en cuenta (según sostiene el sindicato), que el 70 por ciento de los suicidios registrados son practicados con el arma que portan, aún así entendemos que el problema no está allí, porque que sepamos estos siempre ha sido así, el policía siempre estuvo autorizado a portar el arma de reglamento y nunca se registró el índice de suicidios que tenemos hoy.
Los policías agremiados sostienen que la causa es la de malos tratos y abusos por parte de los oficiales, señalando algunos casos concretos.
El índice de suicidios dentro de la policía triplica (63 cada 100 mil) el mismo índice en el resto de la población (20 por cada 100 mil), siendo el 2022 el año con mayor número de suicidios en el país (más de 800).
Pero los malos tratos y abusos son solo una rama de las causas, y si fuera sólo esta, habría que revisar los requisitos que se piden para ingresar a la fuerza. Entendemos que en gran medida los suicidios son causados por la inoperancia de los controles. Lo peor que puede hacerse es seguir con la misma situación, ignorando las verdaderas causas. La mayoría de los efectivos de la Republicana que se han suicidado son jóvenes.
Esos a quienes recurrimos por protección muchas veces, y sin embargo, vaya a saber por qué sus mandos les obligan a arriesgar su vida innecesariamente.
Es un viejo problema que no parece ser investigado como corresponde. Tampoco es propio de la fuerza pública, porque aún no hemos olvidado al joven oficial salteño que falleció mientras trataba de superar una prueba para ser comando de una de las fuerza de elite que envía Uruguay a las misiones de paz de la ONU y que sepamos nada ha pasado hasta ahora o por lo menos nada se ha dado a conocer.
Por lo tanto no es de ahora, ni son nuevos los malos tratos y órdenes abusivas en estas fuerzas. De allí que consideramos que las movilizaciones que –según el gremio- se registrarán en los próximos días se justifican, porque que sepamos no hay otra forma de dar a conocer estos abusos que se hayan intentado ya.