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viernes, 4 de abril de 2025
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Cada logro comienza con la decisión de intentarlo.” 

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Liliana Castro Automóviles
Diario EL PUEBLO digital
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(Gail Devers)

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Yolanda Gail Devers es una atleta estadounidense especialista en pruebas de velocidad y vallas que se proclamó dos veces campeona olímpica de los 100 metros planos, en Barcelona 1992 y Atlanta 1996, además de ganar un buen número de medallas

El domingo pasado en este mismo espacio presentamos testimonios de diversas personas con respecto a Cuando el saber no ocupa lugar y las ganas de aprender están allí” 

A partir de la publicación recibimos muchos mensajes mencionando que esas personas son ejemplo y transmiten la idea de que si se puede, no es fácil, pero triunfa la voluntad se superarse.

Nos pareció oportuno continuar con el tema presentado otras experiencias de vida y como también el relato de un administrativo que trabajó 35 años en una institución nocturna.

Eriberto “Jote” Franzoni habla de “todas las gratificaciones que a lo largo de los años me llenaron la vida gracias al Nocturno”

Administrativo por más de 35 años

Luego de 35 años de labor en el Liceo Nocturno, Eriberto Franzoni, por todos conocido como “Jote”, se jubiló en marzo del año pasado. Había ingresado el 22 de setiembre de 1987 al 4to. turno del Liceo No.1 (Nocturno); lo hizo por concurso y como Administrativo. Pero en el año 2014 y también por concurso pasó a ser el Secretario del Nocturno (3er. turno del Liceo N°5, en Brasil y Osimani, “edificio al que pasamos en 1989”, recuerda).

Cuando desde EL PUEBLO fue llamado para que diera su aporte en este informe, se sorprendió, se emocionó y aunque primero dudó (“porque siempre trabajé desde otro ángulo y no soy muy verborrágico como para una entrevista”, dijo), luego aceptó pues consideró que sus palabras “podrían servir como motivación para muchos que les cuesta ir a estudiar y quieren cumplir ese sueño, sueño que muchos tienen de poder terminar sus estudios, y de pronto uno puede darles ese empuje que puedan estar necesitando”.

-Trabajar con estudiantes mayores es diferente, ¿verdad?

Siempre uno trabaja de otra manera que con adolescentes, quizás porque el adulto tiene otras experiencias y llega al Nocturno ya con una posibilidad de poder terminar ya sea el Ciclo Básico o el Bachillerato. Es sin dudas una situación diferente, a pesar de que en los últimos años el adolescente está llegando al Nocturno con mayor asiduidad…

-¿Por qué?

Porque es desplazado de otros liceos por razones de comportamiento, o por no estudiar, y hace un abandono, distintas razones, lo que lleva a que después llegue al Nocturno ya con otras expectativas y otras necesidades.

-Y entonces es distinto decía…

Sí, el adulto siempre llega con una necesidad imperiosa y nosotros (los administrativos), al no tener un mostrador o una puerta que nos separare de ellos, hacía que lo pudiéramos tratar de otra manera y además él, el estudiante, podía sentirse más cercano a nosotros. Por supuesto que eso ameritaba que uno tuviera una charla, si se quiere, más sincera, y ese decirle “buenas noches” cuando llegaban o “hasta mañana” a las 12 menos cuarto de la noche, se hacía como más cercano. Ellos llegaban a plantear problemas de índole familiar, de índole personal, y uno intentaba poner oído a todas esas situaciones y poder charlarlo, que no es fácil, porque si bien uno estaba en la parte administrativa, no tenía los conocimientos ni las posibilidades para solucionar problemas de tipo económico por ejemplo, o de otros factores. Se hacía más que nada un diálogo para intercambiar y ver si se podía encontrar alguna solución. Nosotros hasta el año 2000 en Brasil y Osimani teníamos Bachillerato (luego pasó al Liceo 1), por lo cual es una satisfacción haberlos visto terminar carreras incluso como profesores por ejemplo, tenerlos allí como compañeros después de haberlos atendido cuando eran alumnos.

-Un docente nos decía la semana pasada que después el alumno del Nocturno siempre se muestra agradecido…¿lo ve así también?

Sí, yo veo que hoy por hoy son unos agradecidos al Nocturno, no solo por lo que el sistema les brindó sino porque nosotros como administrativos, o los adscriptos, etc. siempre estuvimos para darles una mano. Por ejemplo decidimos alguna vez que los estudiantes en esas noches de frío pudieran tener dentro del liceo un lugar donde tomar un café, y gracias a la colaboración de Fenapes y otras instituciones, y los mismos profesores, logramos eso que para muchos de ellos (alumnos) era lo único que tenían. Venían de sus trabajos 8 y media o 9 de la noche, les dábamos ese café y les cambiaba la cara, porque además servía para que se acercaran a charlar, eso fomentaba charlas amigables y sobre la vida en general.

-Suponemos que anécdotas tendrá muchísimas, pero ¿algunos casos que le hayan quedado grabados por el esfuerzo, la tenacidad, la superación de los estudiantes?

Recuerdo, como decía, personas que se han recibido de profesores, pero también otras que han hecho facultad, alguno que se recibió de Ingeniero Agrónomo… Pero entiendo que es muy satisfactorio también aun para quienes no siguieron una carrera, el hecho de haber terminado el liceo, lo que les abrió otras puertas. Es cierto, nosotros tuvimos alumnos que estudiaron con mucho sacrificio… (piensa)… Por ejemplo un alumno que venía de El Chircal, todas las noches a las 6 y media ya estaba en el liceo para poder estudiar en la biblioteca, venía en moto, terminaba el trabajo en la chacra y se acercaba al liceo a poder estudiar algo porque durante el día no lo podía hacer. Ese alumno después uno lo vio crecer socialmente, con el estudio, y con los intercambios que había con Cuba, se fue allá a hacer una carrera y volvió recibido de Médico. Eso para nosotros fue una satisfacción enorme, poder verlo recibido tras el sacrificio que hacía día a día. Y él venía de El Chircal, pero hay alumnos provenientes de distintos barrios, de lugares lejanos como Corralito, o que vienen caminando desde La Gaviota por ejemplo, no es fácil para un alumno, o incluso para una alumna con hijos de repente que a veces los traían también a los hijos y los dejaban a nuestro cuidado mientras entraban a dar una prueba o un examen por ejemplo. Me gustaría destacar también que este año pasado terminó 4to. año Alberto, con un sacrificio enorme. Alberto es un muchacho que cuida motos durante la semana y los domingos vende Diario El Pueblo en algunas esquinas de la ciudad. Uno ve en esos casos realmente un sacrificio, una lucha, una entrega. Esas son todas gratificaciones que a lo largo de los años me llenaron la vida gracias al Nocturno.

Marcela De Mattos: “Encontré en el estudio un refugio para salir adelante”

Marcela De Mattos tiene 44 años, es madre y abuela. Siempre trabajó pero también procuró siempre darse un tiempo para estudiar; no la detuvieron ni las tareas de la casa y la familia, ni el miedo que sintió hasta de salir de noche a la calle luego que su hermano (conocido comerciante de la zona sur) fuera asesinado en una rapiña, ni el cáncer con el que viene luchando desde hace unos años. Hoy Marcela está a punto de iniciar el último año del Profesorado de Filosofía y así conversaba con EL PUEBLO para este informe:

  • Nunca es tarde para estudiar, ¿qué me pue-de decir de esa frase?
    Pienso que es muy importante el apoyo de la familia, sobre todo en los momentos malos, porque uno tiene altibajos, a mí me han alentado mucho en mi familia, cuando perdí algún examen por ejemplo, me han dicho: no te fijes en lo que no pudiste, fijate en todo lo que lograste hasta acá. En lo personal digo que nunca es tarde porque estudiar no es solamente para recibir un reconocimiento a nivel académico, sino que implica una cantidad de cuestiones más. Nos fortalece en momentos que se nos presentan ante la vida, sirve para comprender situaciones de todo el entorno que nos rodea, nos hace ser más curiosos, nos hace en ocasiones también ser más cuidadosos o conocer otras realidades. Se ve la vida y el mundo de una manera que antes no se veía…
  • ¿Cuándo abandonó sus estudios?
  • Abandoné los estudios cuando tenía 22 años, al convertirme en madre prioricé trabajar para solventar la crianza de mis hijas, porque fui madre soltera de dos hermosas hijas. Con el transcurrir del tiempo, formalicé una pareja con quien es el padre de mi tercer hijo, pero siempre trabajando para sostener la familia.
  • ¿Distintos trabajos?
    Sí. Trabajé en el packing de naranjas como em-baladora, como descartadora, coseché aránda-nos, tomates, frutillas, uvas, hice mantenimiento en chacras, trabajé como empleada doméstica, niñera, cocinera en una casa de familia, como mucama en un hotel de Termas del Daymán. Además tuve otros trabajos que tenían que ver con el rubro de la gastronomía, en restaurantes, carritos de comida…
  • ¿Y cómo se da eso de volver a estudiar?
  • Cierto día se me presenta la oportunidad de tener una entrevista laboral en una reconocida empresa del medio, donde necesitaban una cocinera. Al presentarme me dicen de la importancia de tomar una persona que tuviera un diploma que avale sus conocimientos. Eso es lo que me lleva a inscribirme en UTU. El curso no era solo de cocina sino que era un Bachillerato en Gastronomía. Corría el año 2015 y realizo el primer año de ese curso, sumado a eso seguía trabajando… Ya era bastante complejo sostener ambas cosas, por una cuestión de tiempo y porque hay otras responsabilidades, como la casa, los hijos…
  • Y tenemos entendido que se suma además un problema de salud…
    Sí, a fin de ese año tuve problemas de salud me diagnostican cáncer de mamas. En enero comienzo los tratamientos, primeramente la operación y después las radios y las quimios. Entonces otra vez vuelvo a postergar los estudios para cuidar de mi salud, porque conlleva muchas cosas, trámites que hay que hacer, levantar medicación, etc. Cuando termino parte del tratamiento soy llamada de Inefop para hacer un curso de Panadería, y a la vez después retomo el curso de Gastronomía en UTU. Ahora estoy muy bien, me siento muy bien de salud, aunque todavía me quedan unos años de tratamiento con medicación vía oral. Pero siempre digo que mientras hay vida hay posibilidades, y digo que encontré en el estudio un refugio para salir adelante. Asi que en realidad a la enfermedad no la veo como un obstáculo sino que fue una posibilidad para seguir estudiando los dos últimos años de Bachillerato…
  • -¿Cómo es eso?
  • Porque debido a esta patología que me tocó atravesar, me otorgaron una pre jubilación y una beca. Cuando ya estaba en condiciones de trabajar, me retiran esos beneficios de BPS y comienzo a trabajar en un local gastronómico donde también trabajo como delivery. Des-pués paso a trabajar en un hotel de Daymán como mucama y recepcionista. Pero me surge una invitación de parte de una compañera de UTU, para inscribirnos en Magisterio. Pero no había cupos y opté por inscribirme en el CERP, para estudiar Profesorado de Filosofía. Sur-ge la pandemia, el hotel donde yo trabajaba cierra y soy despedida. Esto dio más tiempo a seguir estudiando, con el desafío de clases virtuales, con el uso de la tecnología y todo lo que ello conlleva para quienes no estamos acostumbrados.
  • ¿Ventajas de estudiar siendo adulto?Estudiar de adulto creo que ventajas no tiene muchas…(piensa), porque implica organizarse más, y las responsabilidades y exigencias son las mismas que cualquier otro estudiante.
  • ¿Qué le diría a quienes dudan si ponerse a es-tudiar a determinada edad o ya con otras res-ponsabilidades?
    Les diría que estudien, que siempre hay algo nuevo y maravilloso para descubrir, que no tengan miedo de tener compañeros más jóve-nes, porque de ellos también se aprende, y en el aula lo que menos importa es la edad. Impor-ta que se construyen conocimientos nuevos, que uno se capacita para seguir enfrentando la vida y a corto o largo plazo nos da muchas satisfacciones. También permite seguir cono-ciendo gente nueva, estar activo socialmente porque no solo en el aula se comparten cosas con esos compañeros, también por fuera se comparten cosas muy lindas. Es importante porque uno al estudiar no se queda en el tiem-po. Yo viví mi adolescencia en los años 90 y varios de mis compañeros son profesionales, sin embargo estudiar ahora de grande me dio la posibilidad de conocer otra gente también. Entonces lo veo como algo muy positivo.

Francisca Nan: “Se necesita ganas de superarse, entender que el saber no ocupa lugar y que no hay edad para aprender”

En los ámbitos privados de la educación también uno puede encontrarse con personas que ya cuando hace tiempo dejaron la adolescencia o la juventud, han decidido estudiar. Cuando días pasados EL PUEBLO conversaba con Margarita Baldassini, la directora y fundadora del Instituto Mundo Nuevo (que este año llega nada menos que al medio siglo de vida capacitando a la población en muy diversas áreas del conocimiento), surgió precisamente el tema de personas que han llegado a esas aulas a una edad que no es la más habitual en esos casos.

Pero el mundo cambia permanente-mente, reflexionaba la directora; los desafíos también, y por lo tanto la necesidad de prepararse y actualizarse es fundamental para poder “encajar” en el engranaje de una sociedad don-de el cambio continuo y vertiginoso es un rasgo fundamental. Como lo dice el título de este informe, así lo planteaba también Margarita: “el conocimiento no ocupa lugar, y para acceder a ese cono-cimiento no importa la edad”.
Pero EL PUEBLO quiso hablar además con una estudiante de ese instituto, que decidió ir hasta allí a capacitarse, dejan-do de lado la edad y, a veces, los prejuicios y temores que pueda haber en torno a ello.
Y fue así que surgió este diálogo con Francisca Nan, una entusiasta mujer de 55 años de edad.
-Hablemos de lo que estudió en Mundo Nuevo…
Comencé el curso de Gestión Contable en Instituto Mundo Nuevo por una persona allegada. Fui sin mucha seguridad y expectativa, como “a probar”, y resulta que me gustó tanto que al mismo tiempo hice también Relaciones Humanas y Excel.

  • ¿Y cómo le fue?
    Logré buenísimos resultados, ni yo los creía.
  • ¿Qué podría decir que aprendió, más allá de lo específico de esas disciplinas?Aprendí en el proceso que los “no” limitantes en realidad no existen. Por eso hoy estoy dispuesta a ir por más, por cursos nuevos, por reforzar conocimientos en el mismo Instituto y por seguir con un idioma, pulirlo y mejorarlo.
  • ¿Venía postergando el ponerse a estudiar hasta que un día se decidió, o cómo fue?
    Sí, durante años quise hacerlo, por diferentes circunstancias no lo hice, y creo que es un buen motivo para empezar el adquirir conocimientos y saber nuestro potencial. Agradezco el día que me integré a los grupos, encontré a nivel de administrativos y profesores a “tres mosqueteras” como les digo yo, que fueron sostén, aliento, comprensión, empatía, fueron fundamentales en mis logros. Me refiero además de la Directora Margarita, a Leti, Gaby y Silvina.
  • ¿Qué se necesita para animarse a reto-mar los estudios?
    Se necesita ganas de superarse y se necesita entender que el saber no ocupa lugar, que no hay edad para aprender, todo eso es muy cierto… Pero en mi caso, encontrar un lugar acogedor, don- de el respeto y la empatía primen, don-de a todos los alumnos nos hacen sentir únicos e importantes, sin duda eso es un gran porcentaje, y ayuda a lograr nuestras metas.
  • Fueron una red de contención muy grande, junto al grupo heterogéneo de compañeros, que hizo que “mis sueños fueran más grandes que mis miedos” como dice Paulo Coelho.
  • Hay además un plus, que es el hecho de cultivar amistades para la vida y para el día a día. El estudiar colma muchas ex-pectativas; culturales, conocimiento, ayuda a “lubricar las neuronas”, las regenera también….Por otra parte se incrementas tu autoestima; yo diría que es un viaje de ida y rompes tus límites, es más, descubrís que no los hay; salvo los autoimpuestos.

“No hay edad para estudiar, elque quiera superarse que haga
alguna carrera que le guste”

  • Luis Eduardo Suárez Urroz es Rematador Público y este año cursará cuarto año de Profesorado de Historia en el Centro Regional de Profesores del Litoral sede Salto.
  • ¿Qué lo llevó a volver a estudiar?
  • Volver a estudiar siempre fue una de las cosas que estuvo en mí. Por lo general, uno después que pasa los 20 años empieza a transitar en la vida con otras prioridades, llamase trabajo u otro tipo de actividades, como que después se hace cuesta arriba. Pero estudiar siempre fue algo que me ha interesado mucho, en particular la Historia. Era algo pendiente que tenía de hacer Profesorado de Historia en el CERP. Si bien tuve un pasaje en 2009, por motivos laborales tuve que abandonar. Volví a retomar en 2020, justo un año muy complicado y difícil para toda la sociedad en general con lo que hemos vivido con la pandemia. Sinceramente, fue un desafío tremendo porque no habían clases presenciales, obviamente, fue todo una novedad, todo una cosa muy distinta volver a estudiar pero encima, volver a estudiar desde la virtualidad, que no es nada sencillo y con todo lo que eso implicó, porque nadie estaba preparado, ni siquiera las autoridades ni los docentes. Tuvimos que salir todos a revertir una situación sin que nadie se quedara sin la posibilidad de estudiar. Lo que sí tuvo a favor es que con los nuevos adelantos y tecnologías con los celulares, internet, computadoras y demás, como que se pudo llevar un poco eso adelante. De todas maneras, fue un año muy difícil ese 2020, pero lo superamos. A veces a nuestra generación la llaman “los hijos de la pandemia”, como que la tuvimos un poco fácil, y no, no fue nada fácil desde la virtualidad.
  • ¿Es cierto que lograron terminar solo la mitad de estudiantes que empezaron ese año?
  • Sí, pero eso pasó en casi en todas las carreras, no solo en Historia, fue bastante difícil llevar eso adelante, porque si bien te encontrabas en la comodidad de tu casa, no todos contaban con las herramientas o espacios necesarios, o sea, o tenías el celular pero no tenías una computadora o el internet no te andaba o no se tenía acceso a internet. Si bien hoy se puede decir que casi todos tie-nen acceso a internet, no todos lo podían tener. Al año siguiente, pasado el 2020 que fue tomado como una prueba, en el 2021 como que las cosas empezaron a ir mejorando un poquito más hasta que se logró salir de la pandemia, pero tampoco fue nada sencillo. Quedaron muchas cosas por mejorar, la plataforma seguía teniendo sus dificultades, no era fácil enviar una tarea o adquirir las bibliografías. Todo muy complicado, pero bueno, logramos zafar.
  • El ritmo de estudios del CERP es muy in-tenso, ¿cómo logró congeniar el estudio con el trabajo?
  • Es verdad, es muy intenso por la carga ho-raria, te demanda mucho tiempo poder es-tudiar, sobre todo para la gente que traba-ja, en mi caso particular pero también para otros compañeros más no es sencillo. Obvia-mente va a depender mucho de los horarios que tengan asignado. Por ejemplo, los de primer y tercer año arrancan en la mañana desde bien temprano, desde las 7.10 hasta las 13.30, están toda la mañana en el CERP, mientras que los de segundo y cuarto año les toca en la tarde, de 13.50 a 20.30, es una demanda importante, y eso lo vuelve com-plicado para los que trabajamos, porque el que tiene que cumplir horario le resulta su-mamente difícil, y a veces poder transar con el patrón o con el encargado es complicado, por eso algunos terminan desertando de estudiar y otros intentamos hacer ese doble sacrificio y doble esfuerzo y se logra salir adelante.
  • Sartre alguna vez dijo, “la felicidad no es hacer lo que uno quiere sino querer lo que uno hace”, ¿cómo es en su caso?
  • Y es un poco eso, es querer hacer, querer estudiar. Siempre les digo a los chiquilines más jóvenes que estudien, que aprovechen porque hoy están todas las posibilidades para estudiar, que no dejen de hacerlo, que hagan lo que más les guste hacer, que traten de avanzar, de crecer, de progresar, que las oportunidades laborales aunque a veces es complicado van a estar, siempre con un título bajo el brazo es importante. Y al que le gusta la Historia, al que le guste ser docente, ser profesor, indudablemente que está bueno que lo hagan. Salto es una ciudad universitaria que tiene todo para estudiar, así mismo hay muchos chiquilines que vienen de otros lados y tienen acá las posibilidades de hacer cualquier carrera, y hay mucha gente que en su entorno hay lugares para quedarse, después también están las becas. O sea, hay un montón de facilidades que nadie tiene la excusa para dejar de estudiar, y está bueno que lo hagan y que sigan. No hay edad para estudiar, siempre está bueno volver a estudiar, el que quiera superarse está bueno que haga alguna carrera que le guste, que opte por lo que se sienta cómodo. Es el camino que debemos hacer a pesar de las dificultades que tenemos hoy en día.

Un debe en lo personal y un ejemplo para mis hijos

Andrea Corti , estudiante de Abogacía

Muchos conocemos a Andrea Corti por su militancia política y su trabajo en la Junta Departamental donde se desempeña desde el año 2000. En estos 23 años de labor en el Legislativo fue Secretaria de bancada durante tres períodos y Secretaria de Mario Kroeff en su gestión como Presidente de la Junta, en el período de la Intendencia de Germán Coutinho.

Sus primeros trabajos fueron en comercios de la ciudad y un hotel en termas de Arapey.

Ya de grande Andrea retoma un estudio , una carrera que había quedado pendiente, y lo ha tomado como un gran desafío , con responsabilidad y una meta clara.

“Cuando tenía 19 años fui a Montevideo a cursar la carrera de Relaciones Internacionales y quedé embarazada de mi primer hijo Matías que hoy tienen 33 años, así que tras haber cursado dos años me vine . Y si bien esa carrera después vino a Salto, no tuve posibilidades de seguirla porque tenía mis hijos muy chiquitos todavía y había que hacerse cargo de la familia, de ellos principalmente” recuerda Andrea.

“Ahora que ya todos han crecido, dependen de uno pero ya no en un cien por ciento , hace tres años atrás me propuse retomar la carrera universitaria. Como Relaciones Internacionales no había , Abogacía era una carrera que también tuve en la mira . Mi hijo más chico ya tiene 18 años y va en camino a la Universidad Tecnológica, así que es mi oportunidad de realizar aquello que me quedó en el debe. “

Organizar tiempos y tareas

“Estoy con un trabajo fijo, hijos grandes e incluso nietos, y con mi decisión les demuestro a ellos que cuando uno puede y se propone lo tiene que lograr . No importa cuanto tiempo te lleva hacerlo , lo importante es llegar . No importa si en 5 , 6 u 8 años , porque no es fácil trabajar, tener una familia , un hogar, hacer las tareas de la casa porque yo no tengo empleada Los horarios de clase me los tengo que arreglar y muchas veces las compañeras me pasan los apuntes porque no puedo concurrir a clases.”

En situaciones como las de Andrea, las materias se tienen que dar en calidad de libres “ porque los cursos son todos reglamentados . Y libres no son tan fáciles de estudiar las materias pero yo estoy vinculada con compañeras que siguen en el curso conmigo , y a la vez si no puedo concurrir a todas las clases que me puedo reglamentar voy a algunas, por ejemplo las clases de la nochecita o de la mañana, asisto aunque no esté reglamentada o en la lista y ahí voy con los apuntes de mis compañeras y siguiendo la bibliografía que nos mandan los profesores porque nos detallan muy bien el material que necesitamos.”

Para Andrea sus compañeros jóvenes son una inyección de energía.

“Eso es lo más lindo, los compañeros te inyectan energía . El primer día qué fui éramos cuatro mayores nada más y los demás eran todos jovencitos , de la edad de mis hijos y la primera impresión fue preguntarme que hacía ahí, pero ellos la verdad nos dan energía y tengo un grupo de cuatro o cinco compañeras de Salto y Tacuarembó, todas de 21 o 22 años y nos apoyamos muchos. Aunque hay un grupo de unas 10 estudiantes mayores.”

Estudiar de grande

“Yo recomiendo que se estudie de grande, porque es vida para uno. En caso de dejar algo que querías hacerlo y por motivos varios no se pudo y estás con ese debe, yo lo recomiendo. Además en Uruguay tenemos una universidad gratuita y todo el material necesario en biblioteca. A esto suma la ayuda de los Coordinadores y Ayudantes que están en la carrera y ayudan mucho y hoy con la tecnología se puede consultar.”

Nuestra entrevistada recuerda que al iniciar la carrera tuvo solo dos clases porque enseguida comenzó la pandemia.

“Tuvimos que hacer todas las clases virtuales que para quienes trabajamos es una ventaja. Y ese tal vez es un debe que tiene la universidad con los que somos más grandes y queremos seguir estudiando y a veces no podemos cumplir con todas las materias. Capaz hacer un poco de la semipresencialidad con algunas materias para los más grandes y que estamos trabajando, eso nos ayudaría mucho . Y el Uruguay se merece que todos sean no solamente cultos sino que todo el que quiera estudiar pueda hacerlo.”

La meta

Con una meta clara que comparte con sus hijos, Andrea sigue esforzándose para alcanzarla.

“Hay carreras que me gustan mucho y en Derechos Humanos que me parecía una carrera a la que no le veía lógica, tuve un profesor excelente que me hizo gustar la materia y no sé si después no especializarme en esto. “

“Me puse una meta de terminar la carrera en cinco años, ( llevo 3) pero como todos saben es imposible entonces le dije a mis hijos que en tres años y medio tengo que tener el titulo o estar cursando las dos últimas materias. Así que esa es la meta. Y quiero disfrutar mi título con ellos que se lo merecen . Para eso hay que estudiar y sacrificarse porque cuando algunos duermen , o van de paseo o a un cumpleaños uno tiene que optar , o no voy a un cumpleaños y salvo la materia o voy al cumpleaños y pierdo la materia. A esta edad uno tiene otra expectativa de vida de estudio y de la carrera. Yo que pude pasar por aquella experiencia de los 19 años y ésta es muy diferente.”

Finalmente en un mensaje para los jóvenes señala que “los jóvenes tienen que saber que Uruguay les da todas las herramientas para poder seguir adelante , hay que pasar por la universidad o alguna carrera tecnológica porque no es solo el conocimiento sino todo lo que viene con el estudio el vínculo con los pares y estudiantes de otros departamentos y el crecimiento y desarrollo personal.”

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ALBISU Intendente - Lista 7001 - COALICIÓN SALTO