El próximo 27 de octubre, los uruguayos no solo elegiremos Presidente y Vicepresidente, más senadores y diputados; también deberemos pronunciarnos, en sendos plebiscitos, sobre la seguridad social y sobre los allanamientos nocturnos. Sobre este último tema, que nos ocupa hoy, estamos en un momento en que, al menos en Salto, se está empezando recién a encender el debate.
EL PUEBLO realizó estos días un rápido sondeo en la población, con el resultado que explicaremos más adelante.
Antes, es bueno recordar que la Constitución uruguaya no permite los allanamientos en hogares entre la puesta y la salida del sol. Así, Uruguay se encuentra entre los cuatro países en todo el mundo que tiene esta prohibición en sus leyes. Es decir, casi 200 países permiten el allanamiento nocturno y 4 no, entre ellos Uruguay (junto a Mozambique, Cabo Verde y Guatemala), y precisamente eso es lo que se intentará cambiar mediante el plebiscito, un plebiscito que triunfará si la papeleta obtiene el 50% más un voto del electorado.
El artículo 11 de la Constitución de la República es claro: «El hogar es un sagrado inviolable. De noche nadie podrá entrar en él sin consentimiento de su jefe, y de día, sólo de orden expresa de Juez competente, por escrito y en los casos determinados por la ley».
¿Qué dice la gente?
Si se observa algunas encuestas realizadas a nivel nacional, se evidencia que hay altas posibilidades de alcanzar la reforma constitucional, especialmente porque están de acuerdo con ella votantes de todos los partidos políticos. Sin embargo, mientras que entre los votantes de la coalición republicana el 80% aproximadamente estaría dispuesto a apoyarla, entre los votantes de la oposición, la aprobación rondaría el 50%.
Pero como ya fue dicho, EL PUEBLO realizó algunas consultas a nivel popular. Pudo de esta manera constatar que la mayoría de quienes apoyan que se habiliten los allanamientos nocturnos sostienen que la prohibición es “obsoleta”, “una ley arcaica” o “pasada de moda”, y que Uruguay debería aggiornarse como lo hicieron casi todos los países del mundo. Recordemos que es una prohibición vigente desde el año 1830 (cuando se entendía que el hogar debía estar a resguardo de los abusos del poder de turno). Argumentan además, que es una herramienta muy eficaz “por el factor sorpresa” que implica, aunque reconocen casi todos que “no es una solución definitiva a nada”. Lo del efecto sorpresa, se debe a que el allanamiento nocturno permitiría encontrar in fraganti a los vendedores de droga o autores de otros delitos; mientras que si se rodea la casa (como se hace actualmente) a esperar que amanezca, se le permite a los delincuentes esconder evidencias, etc.
A su vez, quienes están en contra, afirman que esta medida “solo golpea al más débil”, sin combatir al gran narcotráfico, y que la prueba más fehaciente de ello -dicen- es que “las cárceles están llenas de hombres y mujeres pobres que venden en sus casas unos pocos gramos de droga, pero no va ahí ninguno de los narcos pesados”. A su vez, insisten en algo que consideran que no es menor: las equivocaciones o errores (por ejemplo en cuál es el domicilio a allanar) serían más frecuentes en la noche, lo que implicaría un riesgo para la población en general. Ante esto, desde la vereda de enfrente se responde que “equivocaciones puede haber siempre, con cualquier herramienta que se utilice, la del allanamiento nocturno u otras”, y que “la Policía está bien preparada para trabajar las 24 horas, no solamente durante el día”.
Asimismo, quienes apuestan por habilitar estas prácticas, argumentan que “es impensado seguir dejando la noche como campo fértil para la delincuencia actuar y para esconder personas, drogas, objetos robados…”. Dicen también que no se trata que un policía decida allanar una casa y puede hacerlo, sino que los uruguayos “tenemos que confiar en que siempre habrá un juez que autoriza”, y que en caso de errores como algunos temen, las autoridades “pagarán las consecuencias”.
En definitiva, parecen las dos posturas tener claros sus argumentos. Unos, que no se puede dar a la delincuencia la ventaja de contar con la noche para actividades delictivas dentro de los hogares, sin que ingrese la Policía. Otros, que esto generaría más violencia, más riesgo de errores en los procedimientos y que no terminará con el problema de fondo, que es especialmente el narcotráfico.
Aquel intento de Larrañaga
Algo que importa recordar también, es que esta medida ya fue plebiscitada una vez (en las pasadas elecciones de 2019), por impulso del ya fallecido Jorge Larrañaga, por entonces Senador del Partido Nacional. Y si bien tuvo un importante número de adhesiones, no alcanzó la meta. Aunque debe aclararse que en aquel momento, esta medida se plebiscitó junto a otras, en una suerte de “paquete” (que formaba parte de la campaña Vivir sin miedo), medidas que al ser presentadas juntas, según entienden algunos “distrajeron la atención de los uruguayos”, muy especialmente la que planteaba la posibilidad que los militares salieran a las calles a reforzar la actuación policial.
Ahora el panorama es otro, ahora se trata de una sola medida: los allanamientos nocturnos. Los uruguayos deberemos decidir si permitir que se los habilite o no. Los argumentos de uno y otro lado están sobre la mesa. El pueblo decidirá.