Es quizás y sin quizás el día menos celebrado por sus beneficiarios en el país. El pasado 30 de abril se celebró en nuestro país el Día del Trabajador Rural y aunque tenemos entendido que la ley lo considera día feriado y en caso de trabajarlo se requiere una remuneración especial, estamos seguros que ni siquiera se lo ha recordado.
Si hay alguien en el país que menos enterado está de sus derechos, es precisamente el peón rural. Es en el campo donde se suelen seguir las tradiciones y donde los “paisanos” término que ignoramos de donde ha salido suelen entender que está únicamente para cumplir deberes, sin derechos algunos.
Es así cuando se les pregunta que horarios tienen, que días de descanso, cuánto ganan y demás.
Siempre ha sido así y por lo tanto lo entendemos, pero jamás lo aceptaremos, por la sencilla razón que se trata de un resabio de la esclavitud. No con esto ignoramos que el trabajo en el campo tiene sus particularidades. Que nadie está pidiendo que se abandone una tarea a medio realizar “porque ha llegado a su fin mi horario”.
Estamos pidiendo por la racionalidad, por la justicia social. Tampoco es entendible que un peón de campo no tenga horarios, ni días de descanso, para estar con su familia, ni fecha fija para cobrar su salario.
Sabemos que no en todos los casos es así, pero lamentablemente la realidad indica que es allí en el campo donde se siguen dando las mayores injusticias sociales.
Es donde lamentablemente se observan las mayores injusticias y los menores progresos en la situación. Nadie ignora y sería un error garrafal hacerlo, que dependemos del campo y sobre todo de las chacras para nuestra subsistencia en la ciudad.
Por estos días ha trascendido que es cada vez más difícil conseguir mano de obra para tareas rurales. Seguramente es así, pero también nos preguntamos cuales son las condiciones del trabajo y la remuneración.
¿Alguna vez se oyó hablar de los derechos del trabajador? ¿Alguna vez se oyó señalar lo del “trabajo digno”. Sin duda que la palabra “sindicato” sigue siendo una “mala palabra” en muchas empresas y para muchos empresarios, sin embargo la lectura de la realidad indica que sólo en los rubros en que existe un sindicato se nota algún avance, alguna mejora en la situación.
Vivimos en un mundo en el que sólo la justicia social nos puede ofrecer mayor paz y seguridad.
Esto sólo se logrará cuando entendamos que todos los seres humanos merecemos ser tratados como tales, sea cual sea el servicio y la tarea que cumplimos.
A.R.D
