Desde estas columnas siempre hemos condenado los radicalismos.
En las últimas horas se han registrado dos hechos que son sintomáticos de adonde puede llevarnos la violencia y el odio.
En el Cerro de Montevideo, un grupo de radicalistas no halló mejor forma de manifestar su oposición a denominada transformación educativa, que la agresión mediante gritos y la agresión a pedradas y con un termo al vehículo que transportaba al director del CODICEN, Robert Silva.
Estamos de acuerdo con las manifestaciones pero jamás compartiremos las agresiones físicas o de cualquier otro tipo.
Del otro lado del Rio de la Plata, se registró un hecho que todavía tiene azorados a todo el mundo.
Un intento de asesinato a la vice presidente de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner.
Es para nosotros una muestra más de la radicalización o la grieta que se ha ido planteando en la ciudadanía de la patria grande.
Es más, entendemos que cuando se predica con odio, con insultos y con agresiones por lo menos verbales, lo que se está cultivando son estas cosas, que no son otra cosa que las agresiones, los insultos, y demás.
Nunca hemos compartido otra cosa que no sea el cotejo de argumentos.
Creemos que es la forma de dialogar, de discutir racionalmente.
Sin lugar para el odio, el insulto o la agresión, aunque se esté en las antípodas del pensamiento del adversario.
Bajar un cambio, es lo que se acostumbra a manifestar en estos momentos, como si se tratara de bajar la voz y dialogar sin tratar de imponer.
Pero para nosotros no alcanza con bajar un cambio, es necesario entender y aceptar que no somos dueños de la verdad y por lo tanto lo que se impone es aceptar y tratar de convencer a quienes profesan otras ideas.
No nos gusta lo que se ha dado en llamar “manos de yeso”.
Esto es cuando lejos escuchar y atender los argumentos de quienes profesan ideas diferentes, la estrategia es dejar hablar a los opositores, pero votar luego sin atender incluso, mucho menos entender, lo argumentos que se han contrapuesto.
Es importante atender y tratar de entender lo argumentos de quien piensa distinto.
Tan importante como entender que la población ha elegido y se ha pronunciado por una propuesta y por lo tanto se debe respetar su opinión a pesar de que se piense muy diferente.
A.R.D.
