Dir. de Servicios Públicos desconocía la situación, dice que deberían reinventarse
Fue en la edición de EL PUEBLO del pasado 17 de diciembre, que quedó planteado el tema de los permanentes robos (con roturas incluidas, cuya reparación también genera gastos) contra los ya tradicionales quioscos ubicados en el predio de entrada al Parque Harriague.


En aquella oportunidad, las tres propietarias de estos modestos comercios, Catalina, María y Nilza, contaban angustiadas a este diario que los robos se daban “prácticamente todas las noches” y que solicitaban más patrullaje policial y, de ser posible, mejoras en la iluminación del lugar.
Al día de hoy, a casi dos meses, la situación no ha variado mucho, salvo que la iluminación mejoró. Pero la semana pasada, concretamente en la noche del jueves 3, Catalina Torres sufrió nuevamente un ataque de vandalismo contra su fuente de trabajo.
Esta vez, además de romper parte de la estructura en sí, “arrancaron la puerta de la heladera, se llevaron dos botellas de jugo, destrozaron las repisa donde van colocadas las golosinas, las sillas las sacaron y las tiraron lejos del quisco…El destrozo es impresionante, aunque no se hayan llevado cosas de gran valor”, dijo Catalina, que vuelve a pedir la colaboración de Intendencia y Policía, por ejemplo para obtener alguna ayuda en reforzar la estructura. Y recuerda que el cierre del Zoológico Municipal, evidentemente hizo que la circulación de personas por el lugar, y por ende sus ventas, haya disminuido considerablemente, lo que sumado a estos robos y destrozos, se transforma en “un golpe muy duro”. Dijo por otra parte que “cuando se denuncia, la Policía viene, pero no hay datos de quién podrá ser, dicen que es difícil saber eso”
Por otra parte, reiteró el pedido de ayuda a la Intendencia para que el predio pueda contar con alguna canilla y, aunque sea, un baño químico. Vale recordar que estos servicios el público los obtenía hasta hace un tiempo, dentro del Zoológico, adonde ya no se tiene acceso.
Consultado por EL PUEBLO, el Director de Servicios Públicos de la Intendencia, Mario Furtado, confirmó la situación de falta de agua y baño, pero desconocía que los quioscos allí ubicados aún funcionaran como tal. Al no haber ya casi movimiento, luego de la clausura del Zoológico, Furtado supuso que de esos quioscos solo quedaba la estructura y hasta pensó que debían ser retirados para mejorar la imagen del lugar.
Justamente, dado ese escaso movimiento, entiende el jerarca que estos quioscos “deberían reinventarse y pedir para ir a la costa, o algún otro lugar donde haya circulación de gente, (porque) ahí (en el parque) por el momento no va a haber nada”.
Sin embargo, las propietarias consideran que brindan un servicio necesario a la población, y recordaron que, por ejemplo, hay allí un sector de juegos saludables muy concurrido.
