Eduardo Segredo
Nuestro entrevistado de hoy, conlleva sobre sus espaldas una dilatada carrera periodística en el medio y a nivel nacional. Reconocido por su profesionalismo, forma parte de una generación de periodistas de esa «vieja guardia» en la cual, la palabra, debe servir y redundar en beneficio de la sociedad, por encima de todo. «Un luchador, un soñador con un mundo mejor, un amigo fiel de los amigos, muy sincero y frontal, diciendo la verdad, siempre, aunque a veces traiga sus consecuencias», es como Eduardo Segredo se define a sí mismo.
Compartimos con ustedes su visión de la profesión que lo adoptó o él adoptó para ejercer, con una convicción fundamental: vocación de servicio.

¿Qué significa el periodismo para usted?
El periodismo para mí significa una profesión muy noble y muy gratificante, pero también cargada de responsabilidades, porque primero que nada, hay que ser serio y confiable, pero también, no menos sacrificada y no siempre valorada en su real dimensión. A veces, no se le da importancia y dimensión que tiene. Para mí, implica una gran dedicación en estar debidamente informado, leer mucho, escuchar mucho y siempre se está aprendiendo. En ese sentido es como si se fuera un eterno aprendiz, y ojo de aquel que crea que, se las sabe todas. Es un aprendizaje constante, nunca se culmina, porque todo es muy dinámico y cambiante.
¿Por qué optó por seguir el camino de la información?
Desde muy chico siempre me gusto leer los diarios, escuchar los informativos de las radios, un clásico; en la casa de mi abuela materna, había en la antecocina una repisa y ahí, siempre estaba prendida la radio, lo mismo en mi casa, y luego la televisión. Creo que no podría vivir sin la radio, aunque, en la actualidad, no hago radio, amanezco escuchando y es una gran compañía y creo que es una especie de adicción a cualquier hora del día, pero, sobre todo, de mañana, me gusta mucho escuchar programas de colegas de la capital del país que, de alguna manera u otra, también son formadores de opinión. Creo que la información está disponible por todos lados pero, siempre, hay que tratar de procurar llegar a la fuente y que la misma sea muy confiable y a su vez veraz.
¿La objetividad en todo orden de la vida pero en particular en esta profesión es posible?
A veces, se sostiene, una vez sí y otra también, de que la objetividad en esta profesión no es posible, en mi opinión, hay que tratar siempre de ser lo más objetivo posible, hay que buscar la verdad, que la noticia tenga sustento y que realmente sea una noticia y no un parecer o un rumor. Tuve un docente que siempre nos decía, con la utilización de un verbo muy particular; «No se puede talentear. Una cosa es o no es. No vale el más o menos». Ese concepto siempre me quedó grabado a fuego, dicho de otra manera, como suele suceder en el Uruguay, todos no podemos ser el director técnico de la selección uruguaya, para eso hay un equipo técnico que se ocupa de eso.
Fake News vs. Veracidad, ¿una adversidad de estos tiempos?
Es así, lamentablemente creo que es una asignatura que llegó para quedarse, sobre todo a través de las redes sociales, donde el anonimato es cada vez más grande, y eso, da en cierta medida, impunidad para publicar cualquier cosa, sin ningún tipo de sustento atrás. Hay un sector de la población, que se ubica en algunos grupos, más bien de jóvenes, que cree que la vida del país pasa exclusivamente por ahí, cosa que no es así; afortunadamente, para eso, están los distintos ámbitos deliberativos como el parlamento nacional, las juntas departamentales y todas las organizaciones del entramado social del país, pero no diciendo falsedades, publicando cualquier tipo de supuesta noticia sin ningún tipo de argumento. Uno de los cometidos de esta profesión, es siempre chequear y confirmar con fuentes confiables aquello que se está afirmando o sosteniendo. Creo que este tipo de acciones de falsas noticias, no le hace nada bien a la información y a la democracia en definitiva.
¿Recuerda alguna anécdota que considere interesante de compartir?
Tuve la oportunidad de hacer una beca de estudio en el Estado de Israel durante casi dos meses, durante el mismo, teníamos distintos docentes casi todos israelíes, pero, también, uruguayos y argentinos judíos, que vivían ahí.
La actividad comenzaba todos los días puntualmente a las ocho de la mañana, había uno de ellos, profesor israelí, que desde el primer día de clase lo primero que nos dijo al grupo fue: «Todo tiene un costo y alguien lo paga». Al otro día de clases, nuevamente comenzó de la misma manera; al tercer día, hizo lo mismo, a lo cual lo consultamos porqué comenzaba todos los días con la misma oración, a lo cual nos dijo muy emocionado: «Cuando se creó el Estado de Israel en el año 1948, nosotros llegamos a esta tierra y no había nada de nada, era un desierto de arena y piedras y tuvimos que empezar de cero. Y esto se logró con el costo de mucho trabajo, de muchas personas, de mucho emprendimiento y mucha fe. Miren ahora ustedes lo que es esto, ya no es un desierto». Todos quedamos callados y muy pensativos. Para mí, esta sencilla anécdota que pude comprobar con mis ojos, marcó en mí vida un antes y un después. Muchas veces, en nuestro país, se aspira o también se exige, que todo lo haga el Estado o que caiga del cielo, sin ningún esfuerzo y sin realizar nada de nada a cambio.
¿Cómo ve el relacionamiento del periodismo con el poder?
Este es un tema que siempre ha estado presente en nuestro país, algunas veces con más fuerza y otras no tanto; pero está sobrevolando sin lugar a ninguna duda. Creo que directa o indirectamente el tema seguirá estando, A veces, se cree que estar cómodamente a la sombra del mismo es algo positivo, a nuestro modesto saber y entender, nunca se puede perder la independencia, porque eso, seguramente, estará de alguna manera incidiendo en la calidad de la información. De alguna manera la prensa del interior, siempre es la gran olvidada a la hora de organizar las distintas campañas publicitarias, y recién ahora parecería que se piensa hacer una asignación o una reasignación en los rubros correspondientes del Estado, y esto puede, a veces, llegar a condicionar a algunos medios.
¿En Uruguay existe la militancia periodística?
Creo que sí, y esto no es nada bueno para la profesión. Ese periodismo militante, no creo que conduzca a un desarrollo de la actividad periodística con la libertad de opinión necesaria. Es un tema delicado y que poco se habla del mismo, pero que existe, no me cabe la menor duda. La ética, en cualquier orden de la vida, no se puede perder, y en este caso en particular, la ética periodística es un valor inquebrantable. La libertad de expresión es un bien a preservar siempre, cueste lo que cueste y le duela a quien le duela. Desde el siglo pasado, que se ha instalado en los anglosajones primero y luego el termino en todo el mundo de lo «políticamente correcto». Todo un tema en sí mismo.
¿Familia?
Mi familia está compuesta por mis tres hijos, Marcela, que es la mayor y es Doctora en Medicina y está haciendo la especialización en Ginecología; le sigue Leandro, que estudia la Licenciatura en Dirección de Empresas en la Universidad Católica del Uruguay, es jugador de la Selección Uruguaya de Rugby, más conocida por «Los Teros» y, además, está haciendo un trabajo en las cárceles llevando a las mismas el rugby como forma de rehabilitación en dichos centros de reclusión, y por último, Maximiliano, quien estudia informática en la ORT y, además, ha realizado estudios en cine y se dedica a la filmación y la publicidad.
¿Deudas pendientes?
El poder dejar a través del periodismo una huella, un estilo, una forma de realizarlo que, de alguna manera, sea una ayuda para el ciudadano común. Que le deje algo positivo. Si logro ese objetivo, me podré, de alguna manera, sentir complacido. Llevar adelante el desarrollo de temas que no siempre están en la palestra, pero que por falta de información o valoración, no están presentes y, por lo tanto, son una asignatura pendiente.
¿Quién es Eduardo Segredo?
Un descendiente por parte materna de inmigrantes del norte de Italia, y por parte paterna, de españoles y vascos, por lo tanto, un crisol como muchísimos uruguayos. Nacido en Montevideo, pero me considero desde hace muchos años un salteño adaptado, como dice un amigo. Estudié en la Universidad de la República, en la primera cohorte de la Licenciatura Binacional en Turismo, me falta la tesis, fui claustrista y secretario del mismo. Protesorero y Tesorero del Círculo de Periodistas de Turismo del Uruguay. Fundador y Vicepresidente de la Comisión de Turismo del Centro Comercial e Industrial de Salto, fui Presidente de la Asociación Uruguaya de Ex – Becarios de Israel del Uruguay e integrante de la Comisión Honorara del Patrimonio Histórico de Salto, Desde hace siete años conductor del programa televisivo «INAGRO TV». Un luchador, un soñador con un mundo mejor, un amigo fiel de los amigos, muy sincero y frontal, diciendo la verdad, siempre, aunque a veces traiga sus consecuencias.
Hoy por: Dr. Adrián Báez
