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Radares por tramo: controlar más sin arreglar lo esencial

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Crítica al control por tramos: más restricciones sin mejorar rutas. El problema real es la infraestructura, no la velocidad promedio.

Crítica al control por tramos: más restricciones sin mejorar rutas. El problema real es la infraestructura, no la velocidad promedio.
Imagen generada con Gemini AI

La nueva propuesta difundida por El Observador vuelve a poner el foco en lo mismo: más control, más fiscalización, más dispositivos. Esta vez, bajo una lógica aparentemente más sofisticada: medir la velocidad promedio entre dos puntos para evitar que los conductores “engañen” al radar.

Pero detrás de esa idea hay una pregunta incómoda que no se está haciendo: ¿realmente el problema es la velocidad… o es la infraestructura?

Durante años, se repitió una narrativa que hoy empieza a resquebrajarse. Los radares iban a reducir los accidentes. Iban a ordenar el tránsito. Iban a salvar vidas. Y en parte lo hicieron, sí, pero de forma limitada y localizada. Bajaron la gravedad en puntos específicos, pero no cambiaron la realidad general.

Las cifras más recientes lo dejan claro: los siniestros aumentan, las muertes aumentan, y el sistema de control parece haber llegado a un techo.

Entonces, en lugar de revisar la base del problema, se insiste en profundizar el mismo camino.

Más control.

Más restricción.

Más vigilancia.

El nuevo sistema de velocidad por tramos se presenta como una solución inteligente. Pero en la práctica, puede transformarse en algo mucho más problemático: una penalización constante al conductor promedio, sin atender las verdaderas causas del riesgo.

Porque una cosa es la velocidad máxima permitida y otra muy distinta es la velocidad promedio real de un viaje.

Quien haya manejado por rutas uruguayas lo sabe: el tránsito no es uniforme. Hay camiones, accesos a localidades, rotondas, tramos en mal estado, zonas urbanizadas sin planificación clara. Mantener una velocidad constante no siempre es posible, ni siquiera deseable.

Sin embargo, el sistema parte de esa suposición.

Y ahí es donde empieza la distorsión.

Imaginemos un viaje desde el interior hacia Montevideo. Hoy, dependiendo del punto de partida, puede llevar cinco horas, seis en algunos casos. Con el nuevo esquema, sostener velocidades promedio estrictas en tramos largos implicará algo concreto: viajar más lento durante más tiempo.

No por seguridad, sino por obligación.

El resultado no será una ruta más segura, sino una experiencia más rígida, más controlada, más agotadora. Un trayecto que podría extenderse innecesariamente hasta volverse, en los hechos, una tortura logística.

Porque el promedio no refleja la realidad del camino.

Refleja una simplificación.

Hay otro punto aún más delicado: la ubicación de los controles.

Uno de los cuestionamientos más repetidos —y menos respondidos— es que muchos radares no están colocados en zonas de alta siniestralidad, sino en lugares estratégicos para fiscalizar. Rectas largas, tramos cómodos, sectores donde es fácil superar el límite sin que exista necesariamente un riesgo evidente.

Si ese criterio se traslada al control por tramos, el problema se amplifica.

Ya no se trata de un punto discutible, sino de kilómetros enteros bajo una lógica que no siempre coincide con la seguridad real.

Y eso erosiona la confianza.

Porque la seguridad vial no se construye solo con normas, sino con legitimidad.

Cuando el conductor percibe que la regla no responde a un riesgo concreto, sino a una imposición arbitraria, el sistema pierde credibilidad. Y cuando pierde credibilidad, pierde eficacia.

Se transforma en una carrera por evitar sanciones, no en un compromiso con la seguridad.

Mientras tanto, hay un elefante en la ruta que sigue sin abordarse con la misma intensidad: la infraestructura.

  • Rutas con señalización deficiente.
  • Tramos deteriorados.
  • Intersecciones peligrosas.
  • Falta de carriles de sobrepaso.
  • Escasa iluminación en zonas críticas.

Diseños viales que mezclan tránsito rápido con entornos urbanos sin transición clara.

Todo eso incide directamente en la siniestralidad. Mucho más que la diferencia entre 90 y 110 kilómetros por hora en un tramo controlado.

Pero es más costoso, más complejo y menos inmediato de resolver.

Por eso, quizás, no ocupa el centro del debate.

La insistencia en los radares —ahora en versión extendida— parece responder más a una lógica de gestión que a una solución estructural. Es más fácil medir que transformar. Más rápido sancionar que rediseñar.

Pero esa comodidad tiene un costo.

Y ese costo lo paga el usuario.

El riesgo es terminar construyendo un sistema donde viajar se vuelva cada vez más lento, más vigilado y más desconectado de la realidad del camino. Un sistema donde el foco está en el comportamiento individual, mientras el entorno que condiciona ese comportamiento permanece igual.

O peor: se deteriora.

Controlar la velocidad puede ser parte de la solución. Nadie discute eso.

Pero convertirlo en el eje central —una vez más— es insistir en una respuesta que ya demostró sus límites.

La seguridad vial no se resuelve con relojes sincronizados entre dos puntos.

Se resuelve con rutas mejor diseñadas, mejor mantenidas, mejor pensadas.

Y hasta que eso no cambie, medir el tiempo entre A y B será, en el mejor de los casos, un paliativo.

En el peor, una distracción.

UTU gana fondo para construir horno inteligente

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Estudiantes construirán un horno para el secado de madera

Ceremonia de entrega de fondos en 2025

La Escuela Superior Catalina Harriague de Castaños se posicionó en lo más alto de la innovación pedagógica del país. El año pasado, un equipo de docentes y alumnos obtuvo el prestigioso fondo NODO, otorgado por el MEC, la ANEP y Ceibal. El proyecto consiste en un horno solar de secado de madera totalmente automatizado, una iniciativa que combina tecnología de punta con sostenibilidad ambiental y cuya construcción e implementación se realizará a lo largo de este año 2026.

Este logro no es un hecho aislado, sino una prueba del enorme potencial académico que reside en Salto. Nuestra ciudad, consolidada como una referencia educativa en la región, demuestra que el talento local puede competir y ganar a nivel nacional. La visibilidad de estos proyectos es fundamental para reconocer el esfuerzo que ocurre dentro de los salones de clase, en los talleres y laboratorios y que, muchas veces, pasa desapercibido para el público en general.

El origen de una solución necesaria

Favier Samit – subirector Escuela Superior Catalina H. de Castaños

El proyecto surgió de una necesidad práctica detectada en los talleres de carpintería de la institución. El subdirector de la escuela, Favier Samit, explicó que notaban deficiencias en la materia prima utilizada por los alumnos. Según el docente, la madera solía estar demasiado verde, lo que dificultaba alcanzar una calidad óptima en los trabajos finales de los estudiantes.

Tras analizar la situación con el maestro técnico Wilson Dematte, se concluyó que el material necesitaba un proceso de secado previo. Lo que empezó como una charla técnica terminó siendo una ambiciosa propuesta interdisciplinaria. “Ahí nació la idea, quedó picando la idea”, recordó Samit sobre el inicio de este camino que hoy recibe el respaldo económico necesario para concretarse.

Una inversión millonaria para el futuro local

Ganar el fondo NODO no solo representa un orgullo institucional, sino que garantiza la financiación total de la obra. El costo estimado del proyecto ronda el millón de pesos uruguayos, cifra que cubre desde la construcción de la platea hasta la instalación de paneles solares. Esto permite que la propuesta no quede solo en los papeles y se convierta en una realidad tangible antes de fin de año.

El financiamiento asegura que el horno sea totalmente automatizado y funcione con energías renovables. Esto genera un impacto ambiental positivo, alineando a la UTU de Salto con las tendencias globales de producción responsable. La meta es que el dispositivo esté listo para ser utilizado en el cierre del ciclo lectivo actual, mejorando la cadena productiva de la escuela.

Tecnología 4.0 aplicada a la enseñanza

Javier Morelis – docente curso de Robótica y Automatismo / Instalaciones Eléctricas

El docente Javier Morelis destacó que el proyecto integra conceptos de robótica, automatización industrial y energías alternativas. La estructura contará con una planta fotovoltaica propia que suministrará energía a todo el sistema. Lo más innovador es la aplicación de la tecnología 4.0 y el Internet de las Cosas (IoT), permitiendo un monitoreo a distancia constante.

Este enfoque interdisciplinario involucra a las áreas de Electrónica, Electrotecnia, Construcción y Carpintería. El horno se ubicará en la sede central de José Pedro Varela 440 pero estará vinculado directamente con el anexo de Carpintería de la calle 18 de Julio 159. De esta manera, se fomenta un trabajo continuo y conjunto entre distintas áreas y disciplinas, optimizando los recursos disponibles.

El rol protagónico de los estudiantes

Los alumnos son los verdaderos artífices y ejecutores de esta innovación tecnológica. Alexis Fagúndez, estudiante de Robótica, detalló que el cerebro del horno es un PLC, un controlador robusto diseñado para entornos industriales. Este dispositivo es capaz de soportar altas temperaturas e interferencias eléctricas sin fallar, lo que garantiza una operación segura y eficiente en todo momento.

Por su parte, Brandon Hernández explicó que el sistema controlará la temperatura y la humedad mediante sensores específicos. El uso de programación avanzada permite que los disipadores de calor actúen de forma automática cuando el proceso lo requiera. El objetivo final es que el secado de la madera sea perfecto, evitando grietas o deformaciones que arruinen el material de trabajo.

Control remoto y mantenimiento preventivo

La conectividad es un pilar fundamental de este horno solar. Los estudiantes Bruno Olivera y Matías Ramos enfatizaron las ventajas de utilizar el Internet de las Cosas (IoT) para la supervisión diaria. Al estar conectados a la red, los estudiantes y docentes pueden visualizar los parámetros de funcionamiento desde cualquier lugar, algo vital para quienes trabajan en edificios diferentes.

Matías Ramos – Estudiante

Esta tecnología también permite realizar un mantenimiento predictivo para evitar accidentes o pérdidas. El sistema puede detectar si una madera corre riesgo de quemarse por exceso de calor y detener el proceso automáticamente. “Nos serviría para detener el horno directamente y ver los fallos que surgieron”, explicaron los jóvenes, subrayando la seguridad que brinda la automatización total.

Manos de Héroes amplía prótesis 3D gratuitas en Uruguay

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La fundación Manos de Héroes ya entregó más de 250 prótesis 3D gratuitas en Uruguay y acelera su producción con nueva tecnología.

Federica y Valentino Alvez. Fotografía: Lucas Beathyate 

En el marco del Día Mundial de la Salud, la fundación uruguaya Manos de Héroes volvió a poner en primer plano el valor de la tecnología aplicada con sentido social. La organización, dedicada al desarrollo y entrega gratuita de prótesis 3D para personas con diferencias en sus miembros, ha superado ya las 250 prótesis entregadas en todo el país desde su creación en 2020.

El trabajo de la fundación no se limita a la fabricación de piezas. Detrás de cada prótesis hay un proceso que combina innovación, acompañamiento emocional e inclusión, con el objetivo de devolver funcionalidad, pero también seguridad, autonomía y confianza a quienes las reciben.

Tecnología al servicio de la inclusión

Uno de los avances más importantes en esta etapa ha sido la optimización del proceso de impresión. Gracias a la incorporación de nuevas herramientas tecnológicas, entre ellas impresoras 3D de Bambu Lab, la fundación logró reducir de forma drástica los tiempos de fabricación de sus prótesis de mano: pasaron de requerir unas 20 horas a apenas 5 horas por pieza.

Esa mejora representa un cambio sustancial en la capacidad operativa del proyecto, ya que permite atender a más personas en menos tiempo sin resignar calidad ni personalización.

Cada prótesis es diseñada junto a quien la va a usar. Por eso, los colores, las texturas y los detalles ocupan un lugar central en el proceso. En muchos casos, los diseños incluyen referencias a superhéroes, animales, combinaciones brillantes o cuadros de fútbol, especialmente cuando se trata de niñas y niños. La prótesis deja de ser solamente una herramienta y pasa a convertirse también en una expresión de identidad.

Mucho más que funcionalidad

La historia de Mía Rodríguez, de 11 años, refleja con claridad el impacto del proyecto. Tras recibir su prótesis personalizada, pudo reintegrarse con más seguridad a su entorno escolar. “Lo primero que hice con mis manos nuevas fue dibujar un gatito”, contó la niña, orgullosa de sus prótesis en tonos violetas y rosados.

Desde la fundación sostienen que ese tipo de experiencias confirma que el valor del trabajo no se mide únicamente en términos físicos. Andrea Cukerman, fundadora de Manos de Héroes, señaló que la dimensión emocional resulta tan importante como la funcional.

“Aprendimos que la parte emocional es tan importante como la funcional. Cuando un niño deja de esconderse y vuelve a la escuela con orgullo, entendemos el verdadero valor de lo que hacemos”, expresó.

Un modelo integral con impacto social

Desde 2020, la organización ha consolidado un modelo que combina asistencia directa, educación y concientización. Además de las más de 250 prótesis gratuitas entregadas en Uruguay, la fundación también ha alcanzado a más de 10.000 estudiantes a través del programa educativo “Mi escuela da una mano”.

A eso se suma el desarrollo de soluciones protésicas innovadoras fabricadas localmente, lo que fortalece no solo la respuesta inmediata a las necesidades de las personas beneficiarias, sino también una visión de producción accesible y cercana.

En los últimos días, integrantes de Bambu Lab visitaron la fundación en Uruguay para conocer el taller, los procesos de trabajo y las historias detrás de cada prótesis. Brandon Martínez, director de Marketing para Latinoamérica de la empresa, destacó el alcance que puede tener la tecnología cuando se aplica a iniciativas de este tipo.

“Nos complace enormemente, de corazón, saber que nuestra marca ha podido trascender fronteras y barreras para llegar a sectores como el de la salud, en alianza con organizaciones como Manos de Héroes”, afirmó.

El próximo desafío

La fundación también mira hacia adelante. Con la impresora H2D de Bambu Lab, que permite imprimir con fibra de carbono, el equipo ya explora el desarrollo de prótesis de piernas junto a voluntarios, en una etapa que hoy se encuentra en diseño y prototipado.

Al mismo tiempo, Manos de Héroes realiza un llamado a posibles aliados estratégicos y a nuevas fuentes de financiamiento para ampliar su capacidad operativa. El objetivo es seguir creciendo y evitar que la falta de recursos sea una barrera para quienes necesitan recuperar autonomía en su vida cotidiana.

Con base en Uruguay y liderada por mujeres, la iniciativa se ha transformado en un ejemplo de cómo la innovación social puede traducirse en resultados concretos. En cada entrega, el proyecto reafirma una idea simple y poderosa: que la tecnología también puede servir para devolver dignidad, orgullo y nuevas oportunidades.

MARIA ROSA FERREIRA FLEITAS (Q.E.P.D.)

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Falleció ayer, 7 de abril de 2026, a los 82 años de edad.

Sus hijos: Ivana, Patricia, José, Miguel, Ramón y sus respectivas familias participan con profundo dolor dicho fallecimiento.

Casa de duelo: Pueblo Belén.

Sepelio realizado en Cementerio Central.

Empresa Oliden S.A.

Noelia y la fragilidad ética de la eutanasia

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«No se trata de un derecho a la muerte, sino de un derecho a la propia vida, de la cual la muerte es el acto final».

Ronald Dworkin, El dominio de la vida (1994, p. 238).

La muerte de Noelia Castillo va más allá de la simple aplicación de un protocolo administrativo o el desenlace de una batalla judicial de 601 días. Se trata de un caso que nos muestra un espejo incómodo donde las democracias decadentes posmodernas ven reflejadas sus propias fisuras éticas. Al examinar el periplo de la protagonista de esta historia, nos enfrentamos a la reunión conflictiva entre la autonomía individual, el sufrimiento crónico y la responsabilidad del Estado como garante de una vida digna. Lejos de arribar a consignas simplistas, este episodio nos obliga a transitar por la delgada línea que separa el respeto por la voluntad individual de la negligencia social disfrazada de libertad.

Desde la perspectiva filosófica moral, la autonomía no puede entenderse como un concepto atómico o aislado. En su “Fundamentación para una metafísica de las costumbres”, Kant sostiene que la autonomía de la voluntad es “el único principio de todas las leyes morales y de los deberes que les corresponden” (2012, p. 114). Sin embargo, en el caso de Noelia, esta autonomía se vio asediada por un contexto de violencia previa y una lesión medular irreversible que transformó su existencia en lo que ella misma describió como un calvario insoportable.

Aquí, surge la primera gran tensión: ¿es la decisión de morir un acto de libertad pura o el síntoma de una red de cuidados que llegó demasiado tarde? No se trata de caer en la falacia de reducir toda petición de eutanasia a un fracaso estatal, pero tampoco de ignorar que, para que el sujeto sea verdaderamente dueño de su destino, la sociedad debe haber agotado previamente las alternativas de alivio y acompañamiento.

Resulta imperativo, entonces, reflexionar sobre la paradoja de un Estado que se muestra eficiente en la gestión de la muerte tras haber sido completamente negligente en la custodia de la vida. Noelia llegó a la instancia de la eutanasia tras haber sobrevivido a violencias que el sistema no pudo prevenir ni reparar a tiempo. Esta “autonomía” final aparece, entonces, teñida por una sombra evidente de abandono previo. Hannah Arendt, en “Responsabilidad y juicio”, nos advierte que la responsabilidad política implica no sólo lo que hacemos, sino aquello que permitimos que ocurra por omisión en el tejido de la comunidad (2007).

Así, cuando las instituciones fallan en el amparo inicial- en la salud mental, en la protección ante la violencia y en el soporte a la discapacidad- y luego facilitan con celeridad administrativa el protocolo de muerte, corremos el riesgo de convertir la eutanasia en una solución técnica para un problema de injusticia estructural. Como señaló Enrique Dussel en su “Ética de la liberación”, el imperativo ético fundamental es la “producción, reproducción y desarrollo de la vida humana en comunidad” (1998, p. 91); cualquier acto que ignore esta deuda histórica del Estado con el sujeto vulnerable desvirtúa el sentido profundo de la compasión.

Esta orfandad institucional se vuelve particularmente peligrosa cuando la ley de eutanasia se implementa en un terreno donde la salud mental carece de leyes sólidas y recursos suficientes. Existe el riesgo de que la muerte asistida se convierta en la respuesta biopolítica a una “psique exhausta” que no encontró la contención que merecía. Al respecto, Michel Foucault, en su “Historia de la sexualidad 1: La voluntad de saber”, describe cómo el poder soberano ya no se manifiesta sólo en el “hacer morir”, sino en el “administrar la vida” (2014, p. 135).

Si la administración de la muerte es más accesible y rápida que el acceso a una terapia intensiva, a una red de apoyo comunitario o a una vivienda digna, la ley deja de ser un instrumento de libertad para transformarse en un mecanismo de descarte encubierto. Justamente por ello es conveniente acudir a Joan Tronto, quien en sus reflexiones sobre la ética del cuidado, insiste en que “ignorar las necesidades de cuidado de los otros es una forma de ejercer poder sobre ellos” (2020, p. 82). En pocas palabras, está claro que una sociedad que ofrece la eutanasia pero escatima en salud mental está enviando un mensaje devastador: que hay sufrimientos que no valen el esfuerzo de ser sostenidos. Sin un blindaje previo de derechos sociales y psíquicos, la eutanasia corre el riesgo de ser aplicada no para liberar al sujeto, sino para alivianar al sistema de la carga de su cronicidad.

A este escenario trágico se suma la compleja relación que la cultura contemporánea mantiene con el dolor. Vivimos en lo que Byung-Chul Han denomina la “sociedad paliativa”, es decir, una época marcada por una algofobia o miedo generalizado al dolor. En su obra “La sociedad paliativa”, Han nos dice que “el dolor es visto como un error del sistema que debe ser eliminado mediante intervenciones técnicas o farmacológicas, despojándolo de toda dimensión narrativa o existencial” (2021, p. 12).

En este contexto, el sufrimiento de Noelia no sólo fue una carga física, sino un escándalo para una cultura que exige el rendimiento y la felicidad obligatoria. David Le Breton, en su “Antropología del dolor” refuerza esta idea al señalar que “el hombre contemporáneo se encuentra desarmado frente al dolor porque ha perdido los marcos culturales y simbólicos que antes le permitían darle un sentido” (1999, p. 94). Cuando el dolor se vuelve mudo y carece de lugar en el tejido social, la muerte asistida aparece como la única salida lógica para una cultura que prefiere ocultar la herida antes que transitar la ardua tarea de sostener al sufriente en su propia fragilidad. El caso que hoy nos convoca nos obliga a preguntarnos si nuestra defensa de la eutanasia nace de un respeto genuino por la autonomía o de una incapacidad colectiva para convivir con lo que Han llama la “negatividad del dolor”.

Por otra parte, nos encontramos con el ámbito de la bioética clínica, donde el caso de Noelia reactiva el debate sobre la jerarquía de los principios fundamentales. La tradición bioética ha intentado equilibrar la autonomía con la beneficencia y la no maleficencia, pero episodios de sufrimiento refractario ponen a prueba estos constructos. Como señala Diego García en “Fundamentos de bioética”, “la medicina ha pasado de un modelo paternalista, basado en el partido de beneficencia, a otro basado en la autonomía del paciente, lo que obliga a una deliberación moral mucho más compleja” (2008, p. 352). En Noelia, la beneficencia -entendida como el actuar en favor del bienestar del paciente- dejó de ser la preservación de la vida biológica para convertirse en la validación de su alivio final. Cuando el daño es irreversible y la percepción subjetiva de la vida es de una indignidad absoluta, la no maleficencia se traduce, paradójicamente, en el cese de una intervención que sólo prolonga la agonía.

Esta discusión adquiere una profundidad metafísica cuando se incorpora la perspectiva de las instituciones eclesiásticas, cuya doctrina subraya la sacralidad de la vida, pero también reconoce la fragilidad humana ante el dolor extremo. La encíclica “Evangelium Vitae” de Juan Pablo II fue taxativa al denunciar la eutanasia, definiéndola como “una grave violación de la Ley de Dios” (1995, p. 119), basándose en la idea de que la vida es un don que el hombre no puede gestionar a su arbitrio. No obstante, la misma doctrina católica establece una distinción ética crucial para casos de sufrimiento terminal: el rechazo al encarnizamiento terapéutico. En la carta “Samaritanus Bonus”, la Congregación para la Doctrina de la Fe precisa que “renunciar a medios extraordinarios o desproporcionados no equivale al suicidio o a la eutanasia; expresa más bien la aceptación de la condición humana ante la muerte” (2020, p. 14). En este marco, el drama de Noelia nos sitúa en un intersticio: si bien la Iglesia propone el acompañamiento y los cuidados paliativos como la respuesta moralmente superior, el caso interpela a la comunidad religiosa sobre los límites de la resistencia física y psíquica, obligando a pensar si la prolongación forzada de una existencia totalmente quebrada no atenta también contra la dignidad de la creación.

Por su parte, el largo calvario judicial que sufrió Noelia- alargado, según diversos reportes, por la instrumentalización de grupos externos y oposiciones familiares- pone de manifiesto la fragilidad del testimonio en la esfera pública. Cuando la voluntad de un individuo se convierte en un campo de batalla ideológico, se incurre en lo que Judith Butler denomina una distribución desigual de la “vulnerabilidad”. En su texto titulado “Vida precaria”, Butler argumenta que “la pérdida y la vulnerabilidad parecen ser condiciones para la formación de la esfera pública, ya que ésta se fundamenta en la exposición del cuerpo ante otros” (2006, p. 46). Noelia fue expuesta y su sufrimiento fue diseccionado en medios masivos de comunicación y tribunales, despojándola a menudo de su condición de sujeto para transformarla en un símbolo útil para causas ajenas. La violencia simbólica ejercida sobre ella durante esos 601 días de espera constituye una herida que la ley, por sí sola, no alcanza a reparar.

Por otro lado, la tradición liberal, encabezada por John Stuart Mill, nos recuerda que “sobre sí mismo, sobre su propio cuerpo y espíritu, el individuo es soberano” (Sobre la libertad, 2013, p. 65). Bajo este precepto, la oposición de terceros basada en convicciones morales o afectivas carecería de legitimidad frente a un adulto competente. No obstante, el caso de Noelia se complicó bastante al vincularse su petición con un sufrimiento psíquico y antecedentes graves de trauma. Es aquí donde la bioética debe huir del paternalismo sin abandonar la prudencia necesaria para discernir si la competencia para decidir está nublada por factores tratables. La Comisión de Garantía y Evaluación atendió la singularidad del asunto, entendiendo que respetar la voz del afectado no significa autorizarla sin interrogantes, sino verificar que esa elección no sea el resultado de una carencia de recursos evitables. La libertad de elección sería genuina cuando el “no” a la vida es una opción tan asistida como lo fue, en su momento, el intento de preservarla.

Finalmente, la mediatización y la difusión de informaciones falsas sobre el proceso clínico de Noelia revelan una crisis en nuestra capacidad de escucha ética. Se priorizó el ruido del debate político por sobre el silencio necesario para comprender un dolor que Noelia resumió con una crudeza desgarradora: “simplemente es que no puedo más” (Rosas, 2026, párr. 10). Esta claudicación ante el dolor podría no ser un simple capricho, sino la manifestación de un límite ontológico y existencial. Cuando la vida se convierte en una sucesión de instantes dedicados exclusivamente a la gestión del padecimiento, la eutanasia se presenta no como un ataque a la vida, sino como el último gesto de custodia sobre la dignidad que le resta a esa existencia, un acto de “justicia” hacia quien ya no encuentra en la biografía más que la repetición del trauma.

En conclusión, amigos míos, la partida de Noelia Castillo nos deja ante varios interrogantes que sacuden los cimientos de nuestra comunidad moral, bioética, legal y religiosa. No basta con legislar el final de la vida si no somos capaces de garantizar la calidad de la misma en sus momentos de mayor fragilidad. ¿Hasta qué punto la demora judicial de 601 días no constituye en sí misma una forma de maleficencia institucionalizada? ¿Es ético que el Estado ofrezca la muerte como alivio definitivo cuando antes fue incapaz de ofrecer una vida libre de violencia y desamparo? ¿Puede una ley se eutanasia ser verdaderamente liberadora en un contexto de precariedad en salud mental y de cultura que huye del dolor como si fuera una falla técnica? ¿Cómo podemos asegurar que la petición de morir sea un acto genuino de libertad y no el último refugio frente al abandono o la incomprensión de un sistema que sólo sabe medir la vida en latidos y no en sentidos?

La verdadera compasión no reside únicamente en permitir la salida ni en prohibirla, sino en el rigor con el que examinamos las condiciones que hicieron que esa salida sea considerada la única deseable. Queda pendiente la tarea de construir una esfera pública que proteja el testimonio de quien la está pasando realmente mal, evitando que su dolor sea devorado por la maquinaria de la banalización y la polarización. Al final, el caso de Noelia nos susurra al oído una pregunta: ¿estamos preparados para escuchar la palabra del otro con el cuidado que se merece, o preferimos convertir sus heridas en argumentos para nuestras propias certezas?

Referencias bibliográficas

·         Arendt, H. (2007). Responsabilidad y juicio. Paidós.

·         Butler, J. (2006). Vida precaria: El poder del duelo y la violencia. Paidós.

·         Congregación para la Doctrina de la Fe. (2020). Carta Samaritanus Bonus sobre el cuidado de las personas en las fases críticas y terminales de la vida. Libreria Editrice Vaticana.

·         Dussel, E. (1998). Ética de la Liberación en la Edad de la Globalización y de la Exclusión. Trotta.

·         Dworkin, R. (1994). El dominio de la vida: Una discusión acerca del aborto, la eutanasia y la libertad individual. Ariel.

·         El País. (29 de marzo de 2026). Las heridas (y lecciones) que deja la eutanasia de Noelia Castillohttps://elpais.com/sociedad/2026-03-29/las-heridas-y-lecciones-que-deja-la-eutanasia-de-noelia-castillo.html

·         Foucault, M. (2014). Historia de la sexualidad 1: La voluntad de saber. Siglo XXI Editores. (Original publicado en 1976).

·         Gracia, D. (2008). Fundamentos de Bioética. Eudema.

·         Han, B-C. (2021). La sociedad paliativa: El dolor hoy. Herder Editorial.

·         Juan Pablo II. (1995). Carta Encíclica Evangelium Vitae sobre el valor e inviolabilidad de la vida humana. Tipografía Políglota Vaticana.

·         Kant, I. (2012). Fundamentación para una metafísica de las costumbres (R. R. Aramayo, Trad.). Alianza Editorial. (Original publicado en 1785).

·         Le Breton, D. (1999). Antropología del dolor. Seix Barral.

·         Mill, J. S. (2013). Sobre la libertad (P. de Azcárate, Trad.). Alianza Editorial. (Original publicado en 1859).

·         Rosas, P. (27 de marzo de 2026). Eutanasia de Noelia Castillo: «Ella sufrió un calvario judicial que alargaron para enturbiar la situación y asustar a los médicos». BBC Mundo. https://www.bbc.com/mundo/articles/cj408jvkvldo

·         Tronto, J. C. (2020). Cuidar: Democracia y ética del cuidado. Fundación Pasqual Maragall / Herder.

Salto: vencen llamados de Innovación y Desarrollo

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Este jueves 9 vence el plazo para postularse a dos cargos del Área de Innovación y Desarrollo del Gobierno de Salto, con contratos de seis meses.

El Gobierno de Salto informó que este jueves 9 de abril vence el plazo de postulación para dos llamados abiertos impulsados desde el Área de Innovación y Desarrollo, orientados a fortalecer tanto la gestión digital como el ecosistema emprendedor del departamento.

Dos perfiles estratégicos

Los llamados corresponden a los siguientes cargos:

  • Asesor Técnico de Servicios Digitales y Mejora Continua (Operación y Evolución): enfocado en la operación, seguimiento y mejora de aplicaciones y servicios digitales, además de la optimización de procesos mediante herramientas tecnológicas.
  • Asesor Técnico de Desarrollo Emprendedor y Pyme: orientado a la implementación del programa Salto Innova, con énfasis en la captación de emprendimientos, acompañamiento en procesos de incubación y aceleración, y articulación con distintas instituciones.

Condiciones de contratación

En ambos casos, se trata de contratos bajo la modalidad de arrendamiento de servicios por un período de seis meses, con posibilidad de renovación. La carga horaria establecida es de 30 horas semanales y la remuneración asciende a $69.000 mensuales (IVA incluido).

Se prevé la contratación de hasta un puesto por cada llamado.

Requisitos y postulación

Los perfiles requeridos incluyen formación universitaria en áreas afines y experiencia vinculada a las funciones específicas de cada cargo. Además, se valorarán competencias como la capacidad de organización, el trabajo en equipo y la orientación a resultados.

Las postulaciones deberán enviarse hasta este jueves 9 de abril al correo electrónico [email protected], cumpliendo con las condiciones establecidas en las bases.

Desde el Gobierno de Salto se enfatizó que no se aceptarán postulaciones fuera de plazo y se recomienda a los interesados consultar previamente las bases completas disponibles en el sitio web oficial.

CECOED refuerza prevención tras lluvias y asiste viviendas

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CECOED intensifica tareas preventivas y responde a daños por lluvias. Hubo ingresos de agua en viviendas y monitoreo en Pueblo Fernández.

El Centro Coordinador de Emergencias Departamentales (CECOED) intensificó en las últimas horas sus acciones preventivas y de respuesta ante las recientes precipitaciones, con el objetivo de mitigar impactos y anticiparse a nuevos eventos climáticos.

El coordinador del organismo, Aquiles Mainardi, informó que se viene trabajando de forma articulada con los departamentos de Obras, Servicios Públicos y Recolección, desarrollando intervenciones en puntos considerados críticos. Las tareas incluyen la limpieza de canales y sistemas pluviales, así como la recolección de residuos acumulados en zonas donde está prohibido arrojar basura.

Estas acciones apuntan a mejorar el escurrimiento del agua y reducir el riesgo de anegamientos en caso de nuevas lluvias, en un contexto donde las condiciones climáticas han generado complicaciones en distintos sectores del departamento.

En cuanto a las consecuencias de las precipitaciones recientes, Mainardi señaló que se atendieron múltiples llamados vinculados al ingreso de agua en viviendas. Las situaciones más frecuentes estuvieron asociadas a enchorradas y filtraciones en techos precarios, lo que derivó en daños materiales dentro de los hogares.

Además, se registraron solicitudes de asistencia por parte de vecinos afectados, principalmente pedidos de colchones y ropa, en respuesta a las pérdidas ocasionadas por el agua.

El coordinador también indicó que uno de los escenarios más complejos se presenta en Pueblo Fernández, donde se han acumulado más de 300 milímetros de lluvia. Esta situación ha generado pasos crecidos, aunque destacó que el panorama se mantiene bajo control.

Finalmente, Mainardi informó que se mantiene un contacto permanente con la alcaldesa Rosita Moreno, realizando un seguimiento cercano de la evolución del cuadro en la zona, sin que hasta el momento haya sido necesario desplegar asistencia directa.

Desde el CECOED se continúa monitoreando la situación y reforzando las tareas preventivas, en coordinación con las distintas áreas involucradas, con el fin de dar respuesta rápida ante eventuales contingencias.

Operativo encubierto: ofrecía armas por redes sociales y terminó detenido con revólver y 81 municiones

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Un hombre fue detenido tras una compra controlada; incautaron un revólver y 81 cartuchos en un operativo policial en Parque Harriague.

Operativo encubierto: ofrecía armas por redes sociales y terminó detenido con revólver y 81 municiones

Personal del Departamento de Investigaciones tomó conocimiento de la oferta de municiones y un arma de fuego a través de un grupo en red social. Mediante tareas de inteligencia, se coordinó una compra controlada, concurriendo a la zona de Parque Harriague, donde se logró identificar a un masculino de 45 años.

En el lugar, se procedió a su detención, incautándosele un revólver y municiones. Posteriormente, y mediante inspección domiciliaria autorizada, se logró la incautación de 81 cartuchos calibre 22.

Enterada la Fiscalía competente, se dispuso la realización de los trámites de rigor con el detenido, continuándose con la investigación del hecho.

Fuerte ciclón extratropical provoca cortes masivos de energía en la costa uruguaya

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UTE reporta más de 200.000 servicios afectados tras ciclón en la costa; continúan trabajos para restablecer el suministro eléctrico.

Un intenso ciclón extratropical impactó Uruguay entre la noche del martes 7 y la madrugada del miércoles 8 de abril, generando importantes afectaciones en el suministro eléctrico, especialmente en la franja costera comprendida entre Montevideo y Rocha.

De acuerdo con el comunicado de UTE, se trata del fenómeno meteorológico más relevante de los últimos años, con consecuencias significativas sobre la infraestructura eléctrica en la zona más poblada del país.

Vientos intensos y expansión del fenómeno

Según datos del Instituto Uruguayo de Meteorología, los vientos comenzaron a intensificarse sobre las 21:00 horas del martes en Montevideo, con velocidades de hasta 50 km/h y rachas de 80 km/h.

En las horas siguientes, el sistema avanzó hacia el este, incrementando su intensidad. Durante la madrugada alcanzó el departamento de Rocha con vientos sostenidos de entre 60 y 70 km/h y ráfagas que llegaron a los 130 km/h.

Más de 200.000 servicios afectados

El impacto en el sistema eléctrico fue considerable. Al inicio de la jornada, unos 114.000 servicios quedaron sin suministro. A esto se sumaron otros 120.000 cortes sobre las 03:00 de la madrugada debido a desanexiones en la red de alta tensión, que fueron restablecidas en pocos minutos.

Sin embargo, a las 13:00 del miércoles aún permanecían sin energía 41.800 servicios, mientras continúan las evaluaciones en zonas con daños en curso.

Cómo avanza la reposición del servicio

UTE detalló que el proceso de recuperación del suministro se realiza en varias etapas:

  • Retiro de líneas caídas, priorizando la seguridad de la población.
  • Priorización de redes de media tensión (MT), fundamentales para restablecer grandes sectores.
  • Maniobras en la red, que permiten aislar fallas y recuperar zonas no afectadas, logrando reponer cerca del 70% del servicio en las primeras horas.
  • Reconstrucción de infraestructura dañada, una fase que puede extenderse por varios días dependiendo de la magnitud de los daños.

Para esta última etapa, se trabaja coordinadamente con el SINAE y los CECOED departamentales, especialmente en la remoción de árboles y obstáculos sobre líneas eléctricas.

Despliegue de personal y logística

La empresa estatal movilizó un amplio operativo para enfrentar la emergencia. Se estima la participación de unas 1.500 personas, distribuidas en aproximadamente 60 cuadrillas, incluyendo refuerzos provenientes de regiones no afectadas.

UTE también cuenta con la autorización del SINAE para la contratación de empresas externas en situaciones excepcionales.

Recomendaciones y vías de contacto

Las autoridades exhortan a la población a extremar precauciones, especialmente ante la presencia de cables caídos, y a reportar cualquier incidente a través de los canales oficiales de UTE:

  • WhatsApp: 098 193 000
  • SMS al 1930 (con la palabra “LUZ” y número de cuenta)
  • Teléfono: 0800 1930 o *1930
  • Web oficial de UTE

Normalización llevará tiempo

Desde la empresa advirtieron que la restitución total del servicio dependerá tanto de la magnitud de los daños como de la mejora en las condiciones climáticas en las próximas horas.

UTE agradeció la comprensión de la ciudadanía ante una situación calificada como excepcional, mientras continúan los trabajos para restablecer el suministro en todo el territorio afectado.


Tensión en Salto : detenidos por hurto y daños, y un hombre apuñalado tras violenta agresión

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Intervenciones policiales dejaron detenidos, daños y un herido con arma blanca; Fiscalía investiga todos los casos.

Personal policial intervino en distintos procedimientos que culminaron con personas detenidas, daños materiales y un hecho de violencia con arma blanca, manteniéndose en todos los casos la actuación de Fiscalía para el esclarecimiento de los hechos.

En primera instancia, se tomó conocimiento de la presencia de dos masculinos en actitud sospechosa en barrio Ceibal, quienes transportaban un caño estructural. Al arribo policial, ambos individuos —de 40 y 21 años— abandonaron el objeto e intentaron darse a la fuga, siendo rápidamente detenidos. Posteriormente, un hombre de 30 años se presentó a radicar denuncia en relación al hecho. Enterada Fiscalía, se dispuso la realización de los trámites de rigor con los detenidos.

Por otra parte, se registró el ingreso a un centro asistencial de un masculino de 38 años, quien presentaba una herida de arma blanca en la zona del glúteo. Según manifestó, horas antes habría sido agredido por cuatro hombres en las inmediaciones del lugar, encontrándose además en aparente estado de ebriedad. Enterada Fiscalía, se trabaja en el esclarecimiento de las circunstancias del hecho.

Finalmente, en zona este de la ciudad, se tomó intervención ante daños ocasionados en un kiosco por parte de un masculino. Al arribo del personal policial, el individuo intentó darse a la fuga, siendo detenido momentos después. Durante la huida, descartó una mochila que contenía diversos objetos y comestibles. En el lugar se constataron daños en el comercio, haciéndose presente la víctima —un hombre de 32 años— quien radicó la correspondiente denuncia. Enterada Fiscalía, se dispuso la realización de los trámites de rigor con el detenido, de 37 años.

Todos los casos continúan bajo investigación.