La evocación de tiempos idos, la recreación emocionada de otra época en este mismo suelo, el de Salto, es lo que domina la pluma de Celia Ethel Sassi, quien integró el grupo Perfiles de Salto, y actualmente es parte de Sociedad de Escritores Salteños. En 1998 integra el libro «Por los mismos caminos», en 2001 participa del libro (del Jardín 103) «Cuentos de abuelos», y en 2002 del libro «Inspiración». A ella pertenecen los textos que hoy ocupan esta página.

ESTAMPAS DE LA MEMORIA
-Los balcones-
Olvidados en el tiempo han quedado aquellos balcones románticos de las residencias ciudadanas, donde una vez ocuparon un lugar de privilegio en las construcciones suntuosas y modestas de las familias.
Hábiles artesanos plasmaron dedicación a la belleza de la madera, el hierro, bronce y mármol.
Era entonces habitual salir al balcón y contemplar el paisaje cambiante de la ciudad. Disfrutar del último resplandor de la tarde o conmoverse ante la magnificencia de la noche estrellada.
Esos balcones fueron testigos de muchos romances.
En los días festivos se engalanaban luciendo las banderas de la patria.
Rincón diario preferido por madres y abuelas para adelantar alguna labor y ver a los niños jugar en las aceras.
Eran testigos de costumbres de la vida hogareña de una época. Hoy son solo recuerdos. Simplemente recuerdos.
En abandono silencioso acunan a sus pies las hojas secas de los árboles.
ALGO PARA RECORDAR
-Las visitas-
En estos tiempos tan difíciles es casi lejano estrechar vínculos con las amistades, y sentirse tan unidas como antaño, compartiendo días de visitas. Durante muchos años los puntos de encuentro eran sagrados, y atraían con un encanto especial. No había brecha para compartir unas horas que nos mantenían unidas y tamizaban el agobio de la rutina diaria.
Nos acercábamos con alegres pensamientos revoloteando en la mente y se desmenuzaban con palabras sinceras y amenas.
En tan variados temas nos faltaba deslizar alguna gotita filosófica.
Había antigüedad y magia en cada tarde, mientras las horas volaban.
Si se asomaba algún aire de tristeza o melancolía las alejábamos en las alas del viento.
El cariño y la cordialidad reinaban en cada visita.
Hoy el contacto se va desvaneciendo y produce quebrantos.
Mañana…Tal vez mañana renazca el encanto de aquellas inolvidables tertulias hogareñas, y a pie firme estaremos llamando a la puerta con el ánimo renovado y exclamando ¡llegó visita!
ABRIL
En abril
es deleite el mediodía
igual bella melodía
de suave y dulce cadencia
y volver a ver quiero
al astro engalanado
a la brisa danzante
a los arces ruborizados
y las avecillas celebrando.
A la tímida violeta que espía
y con perfume con vida
al grato mediodía
de tan bella armonía.
Que la vida no me esquive
que muchos abriles quiero volver a ver
OTOÑO
Llega tu carroza
cargada de oropel
acompañada de un sol sonriente
que pinta mi vergel.
Las marcelas te saludan
a la vera del camino
y hojas trémulas danzan
buscando en el suelo
un rincón para acunarse.
Viaja en la brisa la fragancia de diamelas.
Las luciérnagas se despiden
bordando en lentejuelas
el palacio de la noche.
LA CALLE FLORIDA
¡Aquella calle Florida
por donde pasaba la vía
cuánto llegué a quererla
¡en mi tierno despertar!
Con una acera sola
donde camino mi infancia
y arrullo mis sueños
hoy es solo pasado
prendido a la vida mía.
Barrio lindo y tranquilo
con azares y glicinas
con luciérnagas y grillos,
con vecinos queridos
y vivencias tiernas
de aquellos que ya partieron.
Hoy sola quedé
acariciando recuerdos
de aquella calle Florida
por donde pasaba la vía.
SALUDO A SALTO
ORIENTAL
Ciudad de sol y de poesía
de acervo criollo y de hidalguía
cual diáfana fuente de armonía.
En este suelo generoso
vi la luz primera
aquí nació la cándida inocencia
aquí creció el divino tesoro de la existencia,
de las ilusiones juveniles
y los sueños maternales.
Yo te amo Salto Oriental
en cada recodo guardo un recuerdo
y duermen a tu amparo todos los quebrantos.
Hogar dulce donde la esperanza habita
y el alma se deleita.
Con júbilo de hija
yo te saludo
querido Salto Oriental.
