Por Verónica Pellejero
Luego de una campaña que la mayoría de los analistas, militantes y la población calificaron de fría y apática, tuvieron lugar las elecciones nacionales. Estas dejaron una abultada cantidad de datos y varias sorpresas, configurando un nuevo escenario político que aún encierra una cuota de incertidumbre.
Una sí, otra no
Al cierre de las urnas, casi el 90% de la población había sufragado, una constante desde 1989, como subrayó el semanario Búsqueda en la noche de ayer. La jornada eleccionaria fue pacífica, como es habitual en nuestro país desde la reapertura democrática.
Poco después de las 20:00 horas, cuando los distintos medios comenzaron a exponer las primeras proyecciones del escrutinio, parecía que todos tenían algo para festejar, menos Cabildo Abierto (CA), que fue, por lejos, el gran perdedor de la noche.
A medianoche, con la mayoría de los circuitos escrutados y la irrupción de Identidad Soberana (IS) en el Parlamento por primera vez, de la mano del polémico antivacunas Dr. Gustavo Salles, los datos arrojaban una realidad atípica e incierta en la conformación del Poder Legislativo: la posibilidad (que luego se confirmaría) de que el Frente Amplio (FA) obtuviera la tan anhelada mayoría, aunque solo en la Cámara de Senadores.
Rápidamente se descartó la posibilidad de un Senado dividido en 15-15, donde el desempate habría favorecido al bloque cuyo candidato resultara vicepresidente en un posible balotaje. La posibilidad de que IS, CA o el Partido Independiente (PI) obtuvieran una banca en el Senado también fue descartada.
De esta forma, el FA obtuvo la mayoría en la cámara alta, pero no en la baja, lo cual obliga al nuevo legislativo a generar acuerdos y negociaciones que permitan la gobernabilidad durante los próximos cinco años. Además, otorga a Salles y su partido la capacidad de definir la mayoría en la Cámara de Diputados a favor de uno de los dos bloques.
Gobernabilidad y posibles alianzas
Varios analistas recordaron que Salles fue un impulsor del SÍ a la reforma de la seguridad social. Esto sugiere que este tema podría ser una base de acuerdo entre ambos partidos en el próximo período, especialmente considerando los 935,000 votos obtenidos.
El FA, de resultar vencedor en el balotaje, podría llegar a acuerdos con CA para alcanzar los votos necesarios en ciertos proyectos. Sin embargo, si ganara la fórmula nacionalista (a la que se sumaron rápidamente todos los partidos de la Coalición Republicana), Álvaro Delgado podría recurrir al veto presidencial.
Cabildo Abierto: el gran perdedor
Cabildo Abierto, que en su primera participación electoral alcanzó un 11.46 %, sufrió una caída significativa, perdiendo alrededor del 80% de su caudal electoral, lo que equivale a unos 209,000 votos. Esta baja empuja a su líder, Guido Manini Ríos, a enfrentar el proceso judicial abierto en su contra en 2020 por ocultamiento de información, al haber perdido sus fueros parlamentarios.
En su intento de marcar un «perfil propio» y de separarse de la coalición en temas como la gestión del Ministerio del Interior y la política de drogas (leitmotiv de su campaña 2024), CA perdió el impulso inicial. La asunción de responsabilidades personales por parte de Manini Ríos y las divisiones internas dentro del partido se sumaron como causas de esta derrota.
Todos casi contentos
En lo que respecta al Partido Nacional (PN), el Partido Colorado (PC) y el FA, que compartirán exclusivamente el Senado en este período, cada uno tenía algo para festejar y algo para lamentar.
El PC logró su votación más alta desde 2009, pasando del 11% a casi un 16%, aunque Andrés Ojeda no pudo vencer al candidato nacionalista Álvaro Delgado y llegar al balotaje. Por otro lado, el PN, que ha experimentado una caída sostenida en las últimas tres elecciones, celebró haber mantenido el segundo puesto, ya que las encuestas lo ubicaban incluso más abajo de lo que obtuvo finalmente.
El FA, gran ganador de la noche, alcanzó casi el 44% de los votos, superando el millón de votos y mejorando el resultado de las elecciones anteriores. Sin embargo, no logró obtener la mayoría en ambas cámaras ni ganar en primera vuelta, por lo que el clima entre la militancia era, al menos, ambiguo.
Es destacable la votación de la lista 609, que obtuvo 434,000 votos, mientras que el sublema Unidad para la Esperanza, con fuerte presencia del Partido Comunista y vínculo con el movimiento sindical, sumó 237,000 votos.
El Partido Independiente y el futuro del país
El Partido Independiente, aunque no obtuvo bancas, incrementó su votación en comparación con 2019. Para su líder, Pablo Mieres, esto representa un balance positivo de su gestión ministerial en un contexto de constante articulación entre la coalición gobernante y los trabajadores organizados.
Un nuevo capítulo en la política nacional
Estas elecciones abren una nueva etapa en la política nacional, donde se necesitarán altos niveles de articulación para asegurar la conducción del país. De ganar la fórmula Orsi-Cosse, que parte de una buena base, el FA enfrentará el desafío de negociar tanto con los nuevos como con los «viejos» competidores para gobernar el país.