Estimados lectores. Culminó el ciclo electoral nacional; ya los uruguayos tenemos un Presidente y Vicepresidente electos, quienes, Dios mediante, asumirán los destinos del país, el próximo 1º de marzo. Interín, al gobierno de la Coalición le quedan tres meses de gestión, período en el cual efectuará – ya comenzó-, la transición correspondiente, como es debido en estos casos.
Nada debe de ser tomado a la marchanta, pues, cada acto, sea de la actual administración como de la entrante, demostrará la eventual política a aplicarse.
Por parte del electo Mandatario, su primer actividad internacional, apuntó a reunirse con el principal socio del Mercosur (Brasil), denotando una clara simpatía por aquel gobierno, lo que no quita, como lo ha manifestado el propio Orsi, el mantenimiento de buenas relaciones con Argentina y, por supuesto, el resto de los miembros del organismo.
En tanto, desde Torre Ejecutiva y el Palacio Legislativo, tanto el Presidente de la República como la Vicepresidente, recibieron a sus substitutos, demostrándose –por ambas partes-, un ánimo de cordialidad y responsabilidad admirables, no teniéndose, por el momento, la menor duda de que seguirá dicho espíritu, preponderando en el relacionamiento.
Por otra parte, desde la que será la oposición, vimos a algunos referentes compartir dicha visión, yéndo a saludar al futuro gobernante, como lo hicieron los Senadores electos por el sector colorado Vamos Uruguay, y el Gral. Manini Ríos, al exPresidente José Mujica. Cualquiera de las dos concurrencias, tuvieron sus efectos positivos y negativos, dejando a la luz, la incoherencia con la que muchas veces actuamos en política en el Uruguay.
Siempre escuchamos hablar de la importancia del diálogo; de lo necesario que es el entendimiento por encima de las diferencias; de lo bien que le hace a la Democracia la tolerancia y la mano tendida, en procura del bien superior. Pero, cuando eso ocurre, sea del lado que fuere, ah, bueno…todas esas virtudes, ya no son tan bien vistas, porque denotan mayor madurez por parte de quienes las adoptaron, o porque se quería ser el primero y nos ganaron de mano; o, lo que es peor, aquellas actitudes republicanas en verdad quedan bien en el discurso, pero realmente no nos interesa aplicarlas.
Felicitamos tanto a Bordaberry, Viera, Coutinho, Gurméndez y a Manini, por sus gestos. También, al exPresidente, al Presidente y Vicepresidente electos, y a los actuales, por sus aperturas de mentes y espíritus, imprescindibles para la viabilidad de la concordia.Siempre debemos recibir de muy buen agrado, el que nuestros referentes sepan en qué momento culminó la hora de la discrepancia, para darle paso a la de la búsqueda de consensos. ¿Eso significa que dejarán cada uno de ellos de lado sus posturas para claudicar ante el adversario? En lo absoluto; todo lo contrario. Refuerza de manera contundente el afianzamiento en el credo particular de las fuerzas políticas a las que representan legítimamente por el voto, pero, las que estarán dispuestas, al mismo tiempo, a ser armonizadas con otras que surjan, si ambas son aptas para transformarse, juntas, en políticas benefactoras de la ciudadanía y del país todo.
No comprendemos, ni lo haremos nunca, esas mañas que muchos poseen, de ver de reojo lo que deberían de respaldar o emular. Estos, exigen la solicitud de autorización, prácticamente, a los órganos de conducción partidaria para poderse actuar de manera acorde a los principios esgrimidos por la colectividad, pero que, por otra parte, no tienen la iniciativa de poner en práctica, pero tampoco desean que otros lo hagan.
No existe Carta Orgánica partidaria que impida a un sector actuar en representación de sus simpatizantes y adeptos; siempre y cuando no se adjudique una representatividad formal, la que sí le quepa a la orgánica.
En el caso de Vamos Uruguay, su bancada legislativa estará compuesta de dos Senadores y de 13 Diputados, de los 17 que obtuvo el Partido Colorado. Sin lugar a dudas, la misma configura una muy importante legitimidad, que le otorga la irrenunciable necesidad de establecerse como sostén, tanto de una oposición responsable y prudente, como de una gobernabilidad prometida en la misma noche en la que se reconoció la derrota.
Podemos entender que algunos actores políticos prefieran realizar dichas “visitas” de forma conjunta y en nombre del Partido, lo cual nada tiene de malo, y por eso demuestren su disconformidad; ahora, cuestionar públicamente, poniendo en tela de juicio la honestidad del gesto de correligionarios que han dado mil y una vez fidedignas demostraciones de defensa de las tradiciones partidarias, y no hacerlo mediante los carriles correspondientes; eso sí, afecta la imagen de la divisa, y no lo que critican sin fundamento real, siendo en sí mismo, una exageración incomprensible.
En Cabildo Abierto, muchos no entienden cómo el Gral. Manini Ríos puede ir a sentarse a hablar con Mujica sobre diversos temas, entre ellos, el de los desaparecidos. Otra incomprensión de nuestra idiosincrasia política y de lo que en realidad es la política de fuste, no apta para mentes pequeñas y mezquinas.
Apoyaremos hasta el hartazgo este tipo de procederes. Eso es y hace a la República. Las relaciones internacionales con vecinos y allende los mares; la demostración de respeto de las autoridades salientes y de las entrantes y las transiciones pacíficas; la mano tendida de futuros adversarios que saben que tendrán momentos de enfáticos enfrentamientos en la arena política; la procura de puntos de encuentros a temas candentes y que necesitan ser laudados; son, todos ellos, los envidiables resultados de una Democracia que ha cumplido sus nuevos 40 años, y que constituye nuestro mayor orgullo como Nación. Adelante los que así lo entienden.