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jueves, abril 3, 2025
EL PUEBLO
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«Papá se fue dignamente, se fue acompañado, se fue amado»

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Entrevista a Marcelo Malaquina

Cómo se despide a quien fuera tres veces Intendente de Salto, ingresando de esa manera a la historia del departamento por la puerta grande? No pensamos mejor manera que hablando con uno de sus hijos, Marcelo Malaquina, quien, en diálogo con EL PUEBLO, rinde homenaje a la memoria de su padre, el Escribano Eduardo Malaquina.

  • La última imagen que tengo de su padre fue cuando me encontré con él en su auto esperando turno para ser vacunado contra el coronavirus. Lo vi con ganas de seguir peleando y muy aferrado a la vida…
  • Sí, la verdad que sí. Hablar de buena salud en estos últimos años de papá era difícil. En el 2013 o 2014 nos dijeron que le quedaba un 25% de corazón. Pero papá hasta una semana antes de su fallecimiento estaba bien, estaba lúcido, tenía sus momentos obviamente, con 84 años y una vida bastante agitada. Pero papá se fue dignamente, se fue acompañado, se fue amado. Hasta una semana antes estaba como siempre con sus nietos, subía y bajaba las escaleras, andaba en casa. Obviamente que con 84 años y con la vida que vivió no era fácil.
  • El haber alcanzado la Intendencia en tres oportunidades lo coloca a su padre en el bronce de los que llegan a trascender en una sociedad, como que naturalmente se lo coloca allá arriba, donde unos pocos llegan, pero, ¿cómo era de entrecasa?
  • Papá tenía su carácter, era el líder de la familia, el padre de la familia, era el que ponía los límites. Era muy difícil verlo esbozando una sonrisa, tenía un carácter medio parecido entrecasa, donde había que respetar los horarios de la siesta, de los informativos, no se podía hablar mucho. Pero a papá lo que le cambió la vida fueron sus nietos. Con mis hermanos los domingos eran sagrados en la casa de papá, con nueve nietos a los gritos, diciéndole cualquier cosa y papá contestándole cualquier cosa, y nosotros mirando esa situación diciendo «¿cómo le vas a hablar así a papá?» a alguno de nuestros hijos, y papá se mataba de la risa. Perdió todo aquel carácter, aquella figura delante de nosotros con sus nietos, fue un cambio total.
  • Dicen que los padres disfrutan más a los nietos que a los hijos…
  • Es el caso de papá. A mi viejo le agradezco muchas cosas, pero sobre todo le agradezco haber sido un gran abuelo, no solo de mis dos hijas. Mi hija más grande, Micaela, fue la primera nieta de papá. Yo le agradezco ese cambio porque jamás en la vida cuando fui chico me imaginé que alguien en mi casa le podía llegar a decir las cosas y las bromas que le hacía, tratarlo como lo trataban a papá y que él se lo tomara de esa manera, jamás me lo imaginé.
  • Tuvo la posibilidad de conocerlo a su padre en momentos de alegría cuando lograba una conquista para Salto, pero también de gran preocupación como ocurrió en plena crisis de 2002, ¿qué imagen le queda de esas alegrías y preocupaciones?
  • Papá separó siempre lo que fue su trabajo de casa. Papá tenía estrictos horarios en casa. A las seis salía a caminar, a las siete llegaba, se bañaba, se iba a trabajar, venía doce y media a una, se acostaba a dormir la siesta media horita, salía y después volvía a la noche a cualquier hora. En esas épocas era difícil encontrarse con papá. A mí me agarra justo a los 17 o 18 años, nací en 1985, y en esas épocas era muy difícil encontrarse a papá, y era lógico. Se terminó la hora de la caminata y de la siesta, y en casa siempre separó lo laboral de la familia, pero no eran épocas fáciles para nadie, y él en ese lugar me imagino que le habrán pasado diecisiete mil cosas por la cabeza.
  • Imagino que en la campaña electoral en la que él retorna a la intendencia, noviembre de 1994, venciendo al Dardo Minutti, usted tendría unos nueve años, ¿lo acompañó en esa campaña?
  • Sí, siempre…
  • ¿No le daba un poco de celos a esa edad al ver cómo la gente lo quería a su padre?
  • No, al contrario, me encantaba acompañarlo a todos lados. Obviamente que a veces se podía, a veces no, pero siempre me gustó acompañarlo porque la verdad, como lo veía poco en casa, aprovechaba para estar con él. Y de joven creo que lo veía más tiempo adentro de la Intendencia que en mi propia casa. Cuando me mandaba una macana sabía que por uno o dos meses si quería me escondía por dos horas por día y papá no me veía (risas).
  • Lo escuché en la radio cuando iba al Senado, donde ese día le rendían homenaje a su padre, se lo notó muy emocionado.
  • Sí, la verdad que el homenaje fue más de lo que imaginé. Mi hija entró por primera vez al Senado, cuando yo tenía 16 años mi papá asumió como Senador y entro también por primera vez al Senado, pero esta era otra forma de llegar, era la despedida, era el homenaje. Pero el hecho de viajar con mi hija ya fue especial, y el reconocimiento en sí en el lugar que se da, cómo se da, para mí fue muy emocionante. Y después cómo se termina dando, hablando los cuatro partidos políticos, hablando las cinco personas que hablaron. Me emocionó cada uno de los discursos, el final de Germán (Coutinho) fue una emoción bastante grande, lo mismo con Tabaré Viera, con (Sergio) Botana o con (Guillermo) Domenech. Me sorprendió mucho lo de (Liliam) Kechichián, creo que no estaba en los papeles de nadie, la noté muy atenta, asintiendo constantemente con la cabeza, algo que no se vio en la transmisión, pero como la tenía enfrente pude verla, asentía con la cabeza. Ella fue Ministra de Turismo y habló sobre eso, incluso tuvo un gesto sobre el final de su alocución que tomé muy en cuenta, ella cuando se despide habla a la familia, levanta la cabeza y me hace una venia, que para mí fue un gesto que tuvo ella y que después tuvo Beatriz Argimón, la Vicepresidenta, que me dejó una sensación de respeto hacia lo que fue papá y hacia la familia. No fue fácil lo que pasó ese día, lo hablé con mamá, que había estado hablando con una de las personas que estuvo más cerca en la época de papá en el Senado, y él decía que había visto varios homenajes dentro del Senado. Incluso en esa época se homenajeó a Hugo Batalla y a otras personas, y que nunca vio un homenaje con tanta duración, con tanta alocución, con tanta gente, y que los cuatro partidos políticos rindieran su homenaje. Y para una persona como papá que fue tres veces intendente de Salto esto se hacía en el Senado, y papá fue poco tiempo Senador, no se lo conoce como Senador de la República, se lo conoce como Intendente de Salto, y que en ese lugar se haya hecho un homenaje de esa magnitud, me emocionó. Lloramos bastante, pero en realidad, pudimos disfrutar bastante lo que fue el homenaje.

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  • Cuando se pensaba que su padre se había ganado un merecido descanso en la actividad política, con tanta edad y algún quebranto de salud, sin embargo, se lo vio en la última contienda electoral asistir a varios actos partidarios y hablar a la gente poniéndose a la orden apenas unos meses antes de fallecer…
  • Eso como familia lo asumimos, a papá lo invitaban a inaugurar una canchita de bolita los domingos, y en este último tiempo te decía que sí, papá te iba a decir que sí a todo porque le encantaba. Pero como familia hubo que tomar ciertos recaudos, no porque la situación lo ameritara sino por la salud propia de papá. En el mismo homenaje que se le hace con el nombre de la calle, me senté al lado y recuerdo clarito que cuando empezaron a pasar un video en una pantalla gigante le tomo la mano y papá temblaba como una vara, me asusté en ese momento…

  • ¿La emoción?
  • Claro. Entonces, no solo algo negativo, sino las emociones positivas en papá, generaban un gran temor. Por eso, muchas veces como familia hemos tenido que decir que no a ciertas invitaciones. Hubo gente que en algún momento habló de escribir un libro, poner un nombre a esto o a aquello, y en algún momento tuvimos que decir que no como familia, luego de conversarlo con mamá y con mis hermanos, porque la salud de papá en esos momentos era bastante frágil.

  • ¿Qué le dejó en el corazón su padre?
  • Lo cuento porque lo escribí, fue una promesa que le hice. Me pude despedir de mi papá, eso a mí me deja una paz que no hubiese llevado adelante el duelo de mi viejo si no hubiese tenido ese momento en el sanatorio un día antes de su fallecimiento de poder despedirme de mi papá, que junto al nacimiento de mis hijas, mirá qué cosa no, el nacimiento de las hijas y la partida de un papá, pero fue de los momentos más lindos de mi vida porque fueron emocionantes. Obviamente que lo que le dije me lo guardo, pero le agradecí mucho, le conté mis planes de futuro, le hablé de un montón de cosas. Mi papá en ese momento, sin poder hablar me tomaba la mano, me decía que sí y que no con la cabeza, y cuando termino, no sé si fueron cinco, diez o veinte minutos, porque la verdad, perdí la noción del tiempo, cuando termino de decir todo lo que tenía para decirle, yo estaba con los ojos cerrados y los abro, aún tengo la imagen de papá llorando como jamás lo vi, nunca pensé que mi papá podía llorar de esa manera. Incluso cuando salgo del sanatorio me arrepentí, porque pensaba que mi papá era como Highlander (inmortal), y me arrepentí tremendamente. Al otro día cuando llegué al sanatorio, papá ya estaba entubado y a las tres horas que llegué lo mandan al CTI. La doctora me dijo, «mirá que te escucha igual», y le hablé, pero ya no emitió ninguna reacción. Me fui muy en paz con mi papá, mi papá se fue en paz conmigo, tuve la despedida, quizás eso me haya hecho vivir el duelo de otra manera. Estoy feliz por lo que fue la vida de mi padre, pero también por el final de mi papá.

  • Disculpe que interrumpa este momento de profunda emoción, pero tengo que preguntarle, ¿está pensando ingresar a la arena política?
  • La política me gusta, me encanta no de toda la vida, hasta los veinte y pocos años renegué muchísimo de la política por el alejamiento de papá, pero después cuando fui más grande y fui papá, empecé a entender un montón de cosas. Escucho, miro, leo todo lo que puedo, y sé que en algún momento va a llegar el tiempo de ingresar a la política porque es algo que me gusta. No me gusta quedarme en la vereda de enfrente hoy con una hija adolescente y con una hija pequeña gritando atrás del tejido, me parece que hay que involucrarse un poquito más. Tengo otras prioridades en la vida en este momento, pero sin lugar a dudas pienso que de cara al futuro me gustaría estar, participar. No tengo el ego de ser el hijo de, y por eso quiero este lugar. Creo mucho en la meritocracia, para ganarse un lugar hay que trabajar, no creo en llegar a un lugar por ser el hijo de él ni tener beneficios. Así que más temprano que tarde va a llegar ese momento. No sé cuándo, pero seguramente cuando las cosas de mi vida se encaminen correctamente, encararé para el lado de la política porque es algo que siento que me gusta por haberlo mamado de chico con papá. Siento que puede llegar a ser una vocación en mi vida.

PERFIL DE MARCELO MALAQUINA

En pareja hace más de 10 años. Tiene dos hijas. Es de Sagitario. De chiquito quería ser futbolista. Es hincha de Nacional.

¿Alguna asignatura pendiente? Estudios terciarios.
¿Su comida favorita? Pastas.
¿Un libro? Luis Batlle Berres. El Uruguay del optimismo. ¿Una película? Ciudad de Dios.
¿Un hobby? Escuchar radio.
¿Qué música escucha? Lucas Sugo.
¿Qué le gusta de la gente? Que la palabra sea su firma. ¿Qué no le gusta de la gente? La mentira.

Por: Leonardo Silva

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