Tenemos entendido que el sistema de contenedores, hoy prioritariamente utilizado en los envíos hacia y desde el exterior, tiene un régimen aduanero especial. Vale decir que sólo es factible revisarlo y controlarlo en el punto de origen y en su destino final.
En el punto inicial, donde se lo lacra y sella para ser enviado, o se le instala un “chip”, debe hacerse una declaración jurada de su contenido y su lacrado debe ser realizado ante la presencia de representantes de Aduanas y del Poder Judicial.
Esto se hace para evitar que dicho contenedor sea sometido a continuas revisiones en todos los puertos en que pasa, que podrían afectar la calidad del contenido. Hasta acá todo bien y razonable. Pero sucede que como siempre “don dinero” ha metido la cola y este sistema que tanto facilita en lo comercial, también ha sido corrompido y esto explica como contenedores que supuestamente contienen productos inocuos y debidamente controlados, llegan a su destino final atestados de drogas ilegales y demás.
Equivale a decir que el sistema ha sido corrompido. Que los controles no controlan nada o no son de fiar. Es así que haya llegado a puertos europeos como Hamburgo (Alemania) o Rotterdam (Holanda) entre otros y para sorpresa de todo el mundo cuando se procede a abrirlos se encuentran con contenidos ilegales que nunca fueron declarados y distan mucho de ser los contenidos que figuran en las declaraciones juradas. A nuestro criterio esto obliga a pensar si no habría que revisar el sistema para saber en qué punto se está fallando. Más allá de que entendemos que es bueno y razonable al punto que prescindir de él, sería casi quedar fuera de las posibilidades de exportar o recibir exportaciones, para adherirse e instalarlo en nuestro país hay que estar muy seguros de las personas que ejercen los controles.
Es más diríamos que deberían hacerse controles sorpresivos y periódicos, por parte de jerarcas incorruptibles, para estar seguros de que todo está funcionando debidamente. Mientras esto no suceda no nos engañemos, somos un país corrupto o corruptible.
Que sepamos difícilmente se da con los responsables, por ejemplo, de que un contenedor que supuestamente está lleno de soja y va hacia Europa cuando se lo abre en su destino, se encuentra en su interior numerosos maletines con cocaína.
Nadie se hace responsable. Nunca se aclara si dicha droga fue cargada en su punto de origen o en alguno de los varios puertos que comprende su trayecto.
El sistema es bueno. Los corruptos son los controles y mientras esto siga así ¿de que nos quejamos?
A.R.D.
