Columnas De Opinión
Dr. Pablo Sosa Pereira
Dr. Pablo Sosa Pereira
Pablo Sosa es Doctor en Derecho y Ciencias Sociales por la Universidad de la República (2022). Especialista en Derecho Electoral, integra la Corte Electoral desde 2009 y actualmente es secretario de la Oficina Electoral de Salto y prosecretario de la Junta Electoral. En 2023 fundó el estudio jurídico Sosa-Pereira & Asociados, enfocándose en Derecho Público y Electoral. Tiene publicaciones académicas y se destaca por su experiencia institucional, práctica profesional y aporte al estudio del sistema electoral.

La denuncia de los imbéciles: cuando el sistema judicial se vuelve un circo

Denuncias sin fundamento generan costos económicos y desgaste emocional. Especialistas advierten sobre el uso abusivo del sistema judicial y reclaman mayores filtros legales.


“Cualquier imbécil puede denunciar lo que quiera.” Me lo dijo un colega hace un tiempo y la frase no solo me quedó grabada, sino que describe a la perfección esta triste realidad en la que vivimos. Denunciar es un derecho, claro, pero la verdad es que hoy se convirtió en un arma para cualquiera que tenga ganas de molestar, sin importar si hay pruebas, sin filtro, como quien tira un papel al piso en una plaza y espera que otro lo levante.

Vivimos en un mundo donde levantás la voz y, pum, te hacen un lío judicial. Y ahí estás vos, sin pedir nada, con la obligación de armar un blindaje legal, gastar tiempo y plata para que te saquen de encima una denuncia sin sentido.

Este “podés denunciar aunque seas un imbecil” no es una broma, es la triste pura realidad. El sistema, por más sólido que quiera parecer, se convierte en un juguete para que cualquiera tire denuncias sin fundamento y juegue a cansar al otro. Y como no hay filtros ni reglas claras para cortar de raíz esas locuras, terminamos todos peleando en un ring que no pedimos.

Nosotros, los abogados, defendemos el derecho a denunciar. Pero también sabemos que hace falta ponerle un freno a esta locura para que la justicia no siga siendo un circo donde gana el que grita más fuerte o el que tiene más plata para aguantar los golpes.

Para cerrar con una ironía: hoy cualquiera puede hacer una denuncia y dejar al otro pateando el piso. Pero no todos están listos para bancarse la defensa. Y mientras no haya equilibrio, esta película seguirá siendo un desastre tragicómico donde pierden los mismos de siempre.


Hasta la próxima semana.

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