El sábado 2 de mayo a las 20:30 horas, la Sala El Andén abre sus puertas una nueva propuesta de Kalkañal Teatro Salto, donde el juego, la vulnerabilidad y la esencia del clown se convierten en protagonistas de un viaje escénico profundo y revelador.
En realidad, es el regreso puntual a la propuesta 2025, desde otra mirada, con otros elementos (“la canción es la misma”, pero, ”investigando otros acordes”)
Actúan: Daniel Pavelesky / Pablo Sánchez. Dirección: Néstor Chiriff
Vestuario/Grafica: Ileana Mayer
Agradecimientos: Gabriela Pedetti / a todos los que formaron parte del proceso.
Entradas $300 o 2 por $500. Anticipadas al 099 99 09 27
Los protagonistas aseguran que:
“LA FIESTA” CONTINÚA…COMPARTIR ESCÉNICO 2026
“Como grupo nos pareció interesante trabajar con lo que uno es y con lo que uno tiene recuperando lo que somos esencialmente, con todos nuestros defectos y aceptarlos… lograr una comunión, una conexión natural del ser humano y una nueva visión personal de la vida”.
Nos detenemos en el carácter artesanal del hecho artístico, en lo que para nosotros es lo esencial, en el adentro, en el QUE de lo a compartir.
Nos permitimos JUGAR, de lo sencillo ir a lo más complejo, logrando la conexión desde la honestidad dejando fluir, cuando sea orgánica, la estupidez y las ganas de descubrir algo.
POR EL LADO MÁS VULNERABLE, DEJARSE LLEVAR
Buscamos los momentos de sentirnos orillados a descubrir el lado más vulnerable, dejándonos llevar, teniendo bien en claro que en este accionar / apertura no hay salvación, no hay un texto, no hay por dónde irse…
A esta propuesta la tomamos como una gran exposición: mostrar escénicamente, las partes de nuestros cuerpos que nos gustan, las habilidades que no tenemos, mostrar nuestros lados más idiotas, más vulnerables y más estúpidos.
En cada proceso de Kalkañal Teatro Salto nos interesa correr riesgos y en eso estamos trabajando… esa extensión de nuestra personalidad como una síntesis de lo que somos …
LA MÁSCARA, ESE MISTERIO QUE ESTÁ DETRÁS
“Es la máscara más pequeña del mundo, la que menos oculta, pero la que más revela”
La inquietud por las máscaras nos trajo hasta este lugar… la máscara más pequeña del mundo… llegamos a ella y nos sumergimos en su universo… ser monstruoso y liminal, mitad niño y mitad adulto, mitad humano y mitad animal, halla la alteridad en su propio interior, habitando y siendo habitado por un juego de identidades múltiples y esquizoides.
Su mayor desafío, aquel que anhela alcanzar al calzarse la máscara más pequeña, radica en encontrar más allá del umbral -tal vez engullido, tal vez cadavérico- al niño que un día fue. En muchos casos, la máscara más pequeña del mundo, incumple simbólicamente la primera regla del enmascaramiento: el disimulo, la metamorfosis, la posibilidad de ser otro. A través de los paradigmas de la subjetividad y de la autenticidad, potencia la transformación en uno mismo.
Como grupo sostenemos que pasamos mucho tiempo de nuestra vida creando máscaras y mucho más intentando quitarlas para descubrir cómo somos realmente bajo ellas y reencontrarnos con nuestro verdadero ser, con todo lo que tiene de maravilloso y también de imperfecto… al colocarnos la máscara más pequeña, las otras máscaras se desvanecen…
QUITAR LAS CADENAS DEL ESCONDERSE
Dentro de los objetivos de este proceso creativo se encuentra la de liberarnos de la dura y permanente tarea de escondernos… el fracaso se convierte en victoria cuando provoca la risa liberándonos por un instante de la asfixiante autocensura.
Esta propuesta se trata de una búsqueda que trata de establecer una conexión con algo que ya se encuentra en todos nosotros: nuestros rasgos más íntimos y ocultos como la ineptitud, la necedad, los prejuicios aquello que ocultamos con nuestras máscaras cotidianas. Pero también con lo que insistimos en visibilizar constantemente y que puede que no nos defina en realidad como la invulnerabilidad, la ecuanimidad o dureza.
LOS CLAROSCUROS AFLORAN CON NATURALIDAD
La búsqueda de lenguajes a través del juego y de una actitud conscientemente naïf accedimos a rincones que manteníamos en la oscuridad o a los que iluminamos consciente y permanentemente, y se lo vamos a ofrecer al público, mientras nos sentimos seguros tras la máscara más pequeña.
Nos dimos cuenta que los claroscuros, afloran con naturalidad, sin modificaciones ni condiciones… aquello que parecía ser lo más vergonzante de nosotros mismos, se muestra de un modo que nos causa risa y ternura a nosotros mismos y a los demás.
Kalkañal se propone conjugar dos elementos: aquello que ocultamos -por exceso o por defecto- y la seguridad de la máscara. La máscara más pequeña es una delgada línea entre realidad y ficción. Nuestro yo íntimo y las fabulaciones se mezclan frente a los ojos del público.
El fracaso, la metedura de pata, la ceguera al bien y al mal o la exageración de sus capacidades o defectos, conectan con los participantes, que tiene las suyas propias y que se ríen de sí mismos cuando se ríen de nosotros.
LIBRES TOTALMENTE PARA EXPRESARLO TODO
Nuestro accionar para con esta propuesta escénica, es un estado de libertad total para expresar y observar cualquier aspecto profundo con humor, sin herirnos ni avergonzarnos, ya que es la actitud la que lo exhibe y le da una perspectiva totalmente nueva a nuestra autocritica y una nueva herramienta a nuestra capacidad de introspección.
Para Kalkañal, la expresión es un primer paso para la integración, darnos cuenta de qué es aquello que ocultamos a los demás y a nosotros mismos, nos abre el camino para asimilarlo como una parte de más de nosotros. Es el fin de una lucha, un aporte de paz.
Interpretativamente es nuestro yo libre de las ataduras de lo correcto y lo incorrecto, emancipado de las expectativas propias y ajenas, desencadenado del deber y de la reflexión, es pura espontaneidad.
El juego nos transporta dónde cualquier cosa puede ocurrir y cualquiera puede existir.
Nos recordamos que:
Cada clown es único e irrepetible. Todo aquello que nos deja en ridículo, que nos avergüenza, que expone nuestras más íntimas emociones, es material que compone al payaso, porque está libre de prejuicio, y eso es el clown: un ser libre, lleno de inocencia, que tiene otros tiempos para comprender al mundo y accionar en él. Un reflexivo, un existencialista, un humanista. Puede hacernos reír, llorar y viajar por todo tipo de emociones.
El clown comparte al público todo lo que le pasa. Está atento a él mismo, a la escena y a quienes lo miran. Si no mira y no lo miran, no vive. Allí, en ese vínculo triangular, está su existencia. Cuando fracasa y lo comparte, nos deja ver su humanidad. Es en estos fracasos cuando el público se identifica con el payaso y deviene el humor.
CUANDO UN CLOWN JUEGA, CELEBRA EL FRACASO
La técnica del clown nos propone conectarnos con nuestro cuerpo y registrar todas nuestras emociones desde un lugar de juego y libertad, para ponerlos luego en favor de la escena, sea cual sea la estética a la que deseemos aplicar las herramientas obtenidas. Sirve para el teatro y por supuesto, también para la vida.
Cuando el clown juega, celebra el fracaso, en el que se permite imaginar.
Además, se permite hacer el tonto, ser inteligente, se permite desatar el inconsciente y de esa forma conectar con la risa, siempre desde la actitud del juego. La creatividad está implícita, ya que es la manera de aprovechar nuestro entorno.
El clown encuentra el placer en el juego, a pesar que el juego lo ponga en una norma social displacentera, esto es un activador que genera una reacción, lo cual hace que vuelva a encontrar un juego (Navarro, 2016).Con entradas accesibles y una invitación abierta a dejarse atravesar por el humor, la fragilidad y la autenticidad, “Compartir Escénico 2026” se presenta como una oportunidad única para reencontrarse con lo más humano desde el arte. Kalkañal Teatro apuesta, una vez más, a correr los límites de lo escénico y a tender un puente directo entre actor y espectador. La cita está hecha: el escenario espera, y el juego ya comenzó.
Los esperamos para nuestro primer compartir del año…
Sábado 02 de Mayo / 20:30hs, Sala “El Anden”
CASI TODO DICHO, SIMPLEMENTE APUNTAR QUE…
…Con entradas accesibles y una invitación abierta a dejarse atravesar por el humor, la fragilidad y la autenticidad, “Compartir Escénico 2026” se presenta como una oportunidad única para reencontrarse con lo más humano desde el arte. Kalkañal Teatro apuesta, una vez más, a correr los límites de lo escénico y a tender un puente directo entre actor y espectador. La cita está hecha: el escenario espera, y el juego ya comenzó.