El Premio Alfaguara 2026 y la reinvención de la épica de los vencidos

Con una mirada singular sobre la historia y una prosa cargada de ironía y lirismo, la obra de David Toscana se instala como una de las más relevantes del panorama literario en español.
La novela se inspira en un episodio real ocurrido en 1014, tras la batalla de Klyuch, en el marco de las guerras bizantino-búlgaras. El emperador Basilio II ordenó cegar a unos 15.000 prisioneros búlgaros, dejando a uno de cada cien con un ojo para guiar al resto de regreso. La imagen de ese ejército mutilado regresando a su tierra no solo provocó la muerte del zar búlgaro Samuel, sino que quedó como uno de los actos más brutales de la historia medieval. Ese hecho, registrado en crónicas, funciona en la novela como punto de partida, pero no como límite.
Claro que los actos de barbaries han ocurrido desde que el mundo es mundo, uno puede echar una mirada sobre el Siglo XX, y en lo que va del Siglo XXI y cuesta entender que el hombre sea capaz de tanta maldad en el nombre de quien sea que provoca esas cosas.
La diferencia, sin duda es en la portentosa literatura de Toscana que en este poco tiempo que lleva de haberse lanzado esta novela al mercado tras haber conquistado el Premio Alfaguara, apunta transformarse en un suceso literario de grandes proporciones.
EL PREMIO ALFAGUARA, PRETIGIO, IMPACTO Y PROYECCIÓN
Otorgado por dicha editorial, el Premio Alfaguara de Novela es uno de los galardones más influyentes del mundo hispanohablante.

Fundado en 1965 y relanzado en 1998, ha distinguido a autores que luego consolidaron una proyección internacional, gracias a su publicación simultánea en toda Hispanoamérica y España.
Dotado con 175.000 dólares, una escultura del artista Martín Chirino y una amplia distribución editorial, el premio no solo reconoce calidad literaria, sino que también garantiza visibilidad global. Su jurado —presidido este año por Jorge Volpi— suele destacar obras que dialogan con la tradición y, al mismo tiempo, la tensionan.
DAVID TOSCANA, UNA VOZ SINGULAR
David Toscana (Monterrey, 1961) es considerado uno de los narradores más originales de la literatura mexicana actual. Su obra se caracteriza por una exploración de lo absurdo, lo marginal y lo metafísico, con una prosa que combina humor negro, ternura y una constante reflexión sobre la realidad y la ficción.
A menudo vinculado a tradiciones que van desde la picaresca española hasta universos más existenciales cercanos a Franz Kafka, Toscana ha construido un estilo propio —a veces denominado “toscaniano”— donde lo real se deforma para revelar verdades más profundas. Su literatura dialoga también con autores como Juan Carlos Onetti o Adolfo Bioy Casares, en esa zona ambigua entre lo tangible y lo imaginado.
EL EJERCITO CIEGO, UNA ÉPICA INVERTIDA
Lejos de reconstruir la historia en clave documental, Toscana la transforma en una fábula oscura y profundamente humana. La elección de un narrador como Kozaro, el Escriba, introduce una mediación fundamental: la historia ya no pertenece a los vencedores, sino a quien la cuenta desde la derrota.
Aquí la ceguera deja de ser solo un castigo físico para convertirse en una metáfora múltiple. Es la ceguera del poder, incapaz de reconocer la humanidad del otro; la de la historia oficial, que borra a los vencidos; y también la del lector, obligado a reconstruir un mundo donde la visión ha sido sustituida por la palabra.
La novela propone una “épica de los derrotados”, donde no hay gloria militar ni heroísmo clásico. En cambio, hay supervivencia, imaginación y una forma de dignidad que se construye en los márgenes. Toscana convierte la tragedia en un espacio de invención: los personajes, privados de la vista, recrean el mundo a través del lenguaje, demostrando que la imaginación puede ser una forma de resistencia.
En este sentido, la obra dialoga con una tradición literaria que cuestiona los relatos hegemónicos. Como en ciertas zonas de la obra de Juan Carlos Onetti, la realidad se vuelve incierta y maleable; como en Franz Kafka, lo absurdo revela la lógica profunda del poder.
LITERATURA, MEMORIA Y DIGNIDAD
Uno de los ejes más potentes de El ejército ciego es su reflexión sobre la memoria. ¿Qué ocurre con aquellos que la historia decide olvidar? Toscana responde con una apuesta radical: si la historia calla, la literatura habla.
La novela se convierte así en un acto de restitución simbólica. Donde hubo mutilación y silencio, aparece la palabra; donde hubo derrota, surge una forma distinta de trascendencia. No se trata de redimir la historia, sino de reescribirla desde sus grietas.
Desde aquello que no alcanzó a convertirse en relato oficial. Allí, en ese margen, la literatura no corrige el pasad, lo interroga, lo incomoda, lo vuelve a poner en circulación.
Y esa forma de pensar, de enfrentarse a la historia misma, dialoga con un perfil profundamente uruguayo. Hay en nuestra manera de narrarnos una insistencia en el revés de la trama, en la derrota íntima, en las pequeñas épicas truncas. No es casual, venimos de una tradición que desconfía del heroísmo grandilocuente y encuentra sentido en lo que no fue, en lo que quedó a medio camino. Contamos desde la pérdida, pero no como lamento estéril, sino como una forma de comprensión. En ese gesto hay algo más que identidad, hay una poética.
Narrar desde el fracaso es, en cierto modo, una forma de universalizarlo. Porque al detenerse en lo mínimo, en lo que no hizo historia, se abre una puerta hacia lo común, hacia aquello que atraviesa cualquier geografía. Es como si, al mirar hacia adentro con tanta insistencia, termináramos rozando lo universal.
Por eso la obra no solo se acerca al lector desde lo temático, sino desde una sensibilidad compartida. Esa mezcla de escepticismo y ternura, de ironía y melancolía, construye un puente entre el autor y una forma de sentir que reconocemos como propia. No es que la historia se vuelva más justa, es que, al ser narrada desde sus bordes, se vuelve más humana.
Con El ejército ciego, David Toscana no solo obtiene el reconocimiento del Premio Alfaguara, sino que entrega una obra que hace pensar al lector contemporáneo.
Una novela que, desde la oscuridad de la historia, ilumina la persistencia de la imaginación y la dignidad humana.
Toscana recuerda que toda épica merece ser contada, incluso —y sobre todo— la de los vencidos.
DAVID TOSCANA, APUNTES SOBRE EL AUTOR

Nacido el 7 de noviembre de 1961 en Monterrey, Nuevo León, David Toscana es una de las voces más singulares de la narrativa mexicana contemporánea. Ingeniero Industrial y de Sistemas de formación, encontró en la literatura su verdadero territorio, integrando además la Sociedad General de Escritores de México (Sogem) y siendo becario del Centro de Escritores de Nuevo León y del FONCA.
Autor de una obra traducida a 17 idiomas, Toscana se ha consolidado con títulos como Estación Tula (1995), Santa María del Circo (1998) y El último lector (2004), novela que le valió el Premio Antonin Artaud y el Premio Bellas Artes de Narrativa Colima. A lo largo de su carrera también ha sido distinguido con el Premio José María Arguedas (2008) por El ejército iluminado y el Premio Xavier Villaurrutia (2017) por Olegaroy.
En 2026, su nombre vuelve a escena internacional al obtener este prestigioso Premio Alfaguara con El Ejército Ciego.
Toscana construye una narración simbólica y casi mítica sobre la guerra, el poder y la resistencia, contada en primera persona por Karo el escriba, seudónimo bajo el cual presentó el manuscrito.
En su XXIX edición, el certamen recibió 1.140 manuscritos provenientes de distintos países, participando en esta edición del Premio, 22 autores uruguayos, consolidando su lugar como uno de los premios literarios más importantes en lengua española. Toscana, con su mirada inquietante y profundamente humana, se suma así a una tradición que trasciende fronteras y confirma el poder de la literatura para reinterpretar la historia.























