Por: Jorge Pignataro
Cuando en esta página un autor se repite es, en general, porque se trata de alguien que crea en más de un género (poesía, narrativa, etc.) y se pretende mostrarlo en esos diferentes registros de escritura.
Es el caso de quien hoy nos ocupa, porque a Laura Domínguez ya se dedicó esta página en la edición del lunes 17 de agosto, pero esa vez fueron relatos (de los libros «El borde» y «Bitácora»).

Y decíamos que Laura es autora también de un libro de poemas: «El sombrero de Ava Gardner en el País de las Piedras».
A él pertenecen los textos que hoy EL PUEBLO comparte con sus lectores. Recordamos simplemente que Laura Domínguez nació en Montevideo (1961) pero vivió varios años en Salto dedicada a la docencia -de Literatura y Pedagogía- y al periodismo. Actualmente reside en Maldonado.
QUE LUEGO
Que luego del miedo se aprende que
la muerte es sólo partir.
Que efectivamente cada día es un milagro.
Que, como dice el poeta, para la ocasión
hay que andar ligero de equipaje.
Que hay un sabor especial en cada encuentro.
Que una cierta mansedumbre
calma los dolores.
Que hay un tiempo para hablar y
un tiempo para callar.
EL PAÍS DE LAS PIEDRAS
En el país de las piedras
las cuevas brillan con inusitada luz.
Profundos ríos iridiscentes
hacen titilar piedras…de luz.
En ese país, el de las piedras
un niño
puede gritar y escuchar su eco
puede vagar vagar y vagar rumbo a
lo incierto.
En el país de las piedras hay cuevas
para descubrir misterios
que el hombre solo, no se atreve
a horadar.
NADA TEME
Me depositaste en lo más alto
de un trono no anhelado
y se sabe que aquí, a los enamorados
fatalmente les cortan la cabeza.
Sálveme Alicia del fatal cadalso
de la reina Victoria y sus aliados
lléveme presto para el otro lado
aquel en el que siempre hay una fiesta.
Quizás te cuente de mis andanzas breves
con mi amiga, la niña exploradora
quien se deslumbra con la voladora
brizna del campo en la estival orgía
de cantos juegos fiesta y alegría
de la inocencia feliz que a nada teme.
CIELITO
En el filo de la nube que raja el cielo
nube de cielo empedernido, sí
cielo que es cielo de mi frente en vuelo
cielo que es cielo aunque diga no.
En el límite del azul que se hace aire
Iridiscente, desplegado, sí
aire que es aire de cabello al viento
aire que es aire aunque digas no.
En ese encuentro entre mi cielo y tu aire
vemos el día a día transcurrir
aire que troca ese cielo en sueño
sueño, promesa de tu abrazo, sí.
TIERRA ROJA
Me aposento en la ladera del olvido.
No serás tú, inspirado alfarero
dueño de mis formas.
No serán mis formas, dueñas de mi cuerpo.
Mi cuerpo estará vestido de fiesta
será tierra roja por siempre.
