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sábado, enero 17, 2026

Cultura

Música de luto por César Isella

El pasado jueves falleció César Isella, un verdadero referente en la música no solamente dentro de las fronteras de su Argentina natal. Nació en Salta el 20 de octubre de 1938 y se inició en Los Fronterizos por los años 50. En los años ’70 debió exiliarse y retornó al país en el 83. Mucho se ha escrito sobre él estos días. Nos quedamos con la semblanza trazada por el periodista Santiago Giordano y publicada en Página 12 este viernes. De ella extraemos los siguientes pasajes:

“De su obra, prolífica y siempre eficaz, queda instalada en la memoria colectiva “Canción con todos”, compuesta en 1969 junto a Armando Tejada Gómez, con quien formó una dupla creativa que dio más temas perdurables para la canción argentina, como “Canción de las simples cosas”, “Canción de lejos”, “Fuego en Animaná”, “Triunfo agrario” y “Resurrección de la alegría”, entre algunas otras (…) En 1954, el cantor integró Los sin nombre, un conjunto nacido sobre la estela del camino que desde Salta habían comenzado a trazar conjuntos como Los Chalchaleros y Los Fronterizos a nivel nacional. Era un quinteto del que formaban parte Tomás Tutú Campos y Javier Pantaleón –que más tarde brillaron con Los Cantores del Alba–, además de Luis Gualter Menú –que sería la primera guitarra y el bajo de Los de Salta– y el “Japonés” Higa, “un ser muy particular, tan asimilado a nuestra cultura que cantaba unas bagualas increíbles, se metía en el corazón de los cerros y parecía sacar la voz de las piedras”, recordó Isella en Cincuenta años de simples cosas, el libro de memorias editado en 2006. Mientras afinaba la pasión por la música sin distinguir entre la travesura de adolescente y la apuesta esperanzada a un futuro de artista, en 1956 Isella entró a formar parte de Los Fronterizos, en lugar de Carlos Barbarán. Con el cuarteto en pleno ascenso, debutó en octubre en Radio Carve de Montevideo. Comenzaba entonces un período importante para el conjunto, que con el aporte de Isella llegó a consolidar su estilo y un repertorio que entre otras cosas incluyó varias de sus obras. Con éxitos como Coronación del Folklore, junto a Ariel Ramírez y Eduardo Falú, la etapa de Isella con “Los Fronte” culminó con la Misa Criolla, obra que en sintonía con las reformas que el Concilio Vaticano II introdujo en el culto católico –entre ellas la liturgia en lenguas regionales– enseguida se convirtió en un triunfo planetario. Pero en plena consagración el cantor salteño decidió dejar el conjunto y emprender una carrera como solista. A los 27 años sabía lo que era el éxito y tenía las ideas muy claras. Como muchos cantores latinoamericanos de su época estaba entusiasmado por los postulados del Manifiesto del Nuevo Cancionero, que en 1963 habían impulsado desde Mendoza Armando Tejada Gómez, Mercedes Sosa y Oscar Matus, entre otros (…) La idea de Isella pasaba por poner en música la poesía de Latinoamérica, en épocas en las que el folklore argentino custodiaba su volumen comercial fronteras adentro. Como manifestación concreta de esa faena surgieron los tres volúmenes de América Joven, editados en 1973. Allí el cantor trazó un mapa del continente a través de canciones de Silvio Rodríguez –fue una de las primeras noticias que se tuvieron del trovador cubano por estas playas–, Alfredo Zitarrosa, Chico Buarque, Patricio Manns, Daniel Viglietti, Víctor Jara, Julio Lacarra, Willy Bascuñán, Aníbal Sampayo, José Murillo, además de la propia musicalización de poesías de Pablo Neruda, José Martí, Nicolás Guillén, Eduardo Mazo y el mismo Tejada Gómez. Como invitados participaron de esos discos Viglietti, Mercedes Sosa, Quinteto Tiempo, Los Tucu Tucu, Amambay, Los Laikas, los mejicanos Los mariachis Tenochtitlan, el conjunto boliviano Los Caminantes, los chilenos Los de la escuela y Los Cuatro Cuartos y el grupo peruano de Los Ñustas del Cuzco. Esa búsqueda se prolongó luego en Juanito Laguna, un disco de 1976 con canciones de distintas duplas autorales (…) Desde 1985 hasta 2001 el compositor ocupó cargos directivos en Sadaic, institución de la que llegó a ser vicepresidente. Fue uno de los productores que acompañó el vertiginoso ascenso de Soledad Pastorutti en el gusto del público. La relación terminó en Tribunales; Isella le ganó un juicio a la joven de Arequito. Su último disco como solista fue Cincuenta años de simples cosas, editado en 2007…”.

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Hablemos de nuestro idioma

Cuando éramos niños y jugábamos a los indios, una de las cosas con las que caracterizábamos a esos personajes, además de la vincha con pluma y el arco y la flecha, era la forma de hablar. Era una forma que evitaba la conjugación de los verbos, a los que se utilizaba solo en infinitivo. Así, por ejemplo, decíamos: “Yo QUERER comer” (en vez de la voz conjugada “quiero”) o “Ustedes ACOMPAÑARME a cazar” (en vez del conjugado “acompáñenme”), o “Nosotros IR por este camino” (por la voz “iremos”). Esas formas, con verbos sin conjugar, que además es más mito que verdad que fueran utilizadas por los indios, son también las que a veces utilizan los extranjeros, a los que, reconozcamos, se les hace difícil entender y aplicar nuestras múltiples conjugaciones y reglas. Pero resulta que no estamos ni siquiera en época de aquellos indios a los que de niños queríamos imitar, y no nos estamos refiriendo tampoco a esos extranjeros que de alguna forma tendrían perdonado su error. Queremos hacer notar que esa errónea forma de hablar –y hasta de escribir- está siendo utilizada muchísimo –y cada vez más, eso es lo preocupante- por cientos de comunicadores a lo largo y ancho del país. Sumémosle políticos y más, entre los que ni el Presidente de la República escapa. Y no solo en Salto. Basta mirar informativos capitalinos para comprobar que, salvo los conductores principales -al menos no hemos notado- casi todos los demás periodistas, movileros, corresponsales de distintos puntos, etc., incurren una y otra vez en el error, que ya resulta grosero. ¿Desconocimiento? ¿Desinterés en una correcta expresión por parte de quienes, nada menos, tienen al lenguaje como principal herramienta? Pero expliquémonos mejor con algunos ejemplos tomados textualmente de diferentes informativos y programas periodísticos, de TV y radio, y portales:
-“Ayuto, en primer lugar PREGUNTARLE si está conforme con…”. ¿Por qué el periodista se “come” el verbo conjugado? ¿Acaso lo correcto no es “quiero”, “queremos”, “deseo”, “deseamos”… preguntarle…? O, ¿por qué directamente no pregunta: ¿Está conforme con…?.
-“INFORMARLES que a esta hora en pleno barrio Marconi hay un despliegue…”. ¿No será “debo” o “debemos”, “tengo” o “tenemos que”…informarles…?
-“Agradecerles a todos por…”. ¿Por qué omitir, otra vez, “queremos”, o “es” importante agradecerles… Siempre falta el verbo conjugado. ¿O por qué no dicen simplemente “Gracias a todos por…”?
Y así, cientos y cientos de ejemplos más. Veamos otros tres: “Decir que son 412 los nuevos casos hoy…”, “Informarles que la temperatura actual es de…”, “Comentarles que hoy se juega una nueva fecha del campeonato…”. Que en general hablamos y escribimos con muchos errores no es novedad. Que quienes tendrían que ser “modelos” en el uso del lenguaje también caen en errores y horrores tampoco. Pero el tema del que hablamos, confesamos que a muchos rechina y molesta desde hace mucho. No desconocemos el recurso de Elipsis, que básicamente consiste en la supresión de un término por quedar sobreentendido en el contexto, pero de ninguna manera es este el caso. Esto es, ni más ni menos, que un ataque grosero al buen uso de la lengua. En fin… seguimos sin encontrarle la causa al afán de tantos de querer hablar como indios, o como extranjeros.

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