Caos en la División Ómnibus: Estudiantes y padres atrapados en esperas interminables.

La postal en las oficinas de la División Ómnibus de la Intendencia de Salto es de total desborde. Con el inicio del ciclo lectivo, la gestión de los abonos estudiantiles se ha transformado en una verdadera «misión imposible», generando una lluvia de críticas hacia la administración departamental por la falta de previsión y la precariedad del sistema.

Largas esperas y malestar generalizado

Desde las primeras horas del día, las colas se extienden por fuera de los locales de atención. Jóvenes y padres de familia deben soportar horas de espera bajo altas temperaturas, una situación que ha agotado la paciencia de los usuarios. La falta de organización es evidente: no hay refugios adecuados para la espera ni un orden que agilice el trámite.

«Es increíble que en 2026 sigamos perdiendo mañanas enteras por un carné. No hay derecho a tener a los gurises bajo el sol», expresó con indignación una madre en el lugar.

Un sistema «prehistórico» sin autogestión

A pesar de los avances tecnológicos globales, la Intendencia de Salto parece haber quedado rezagada. La crítica principal radica en la ausencia de canales digitales eficientes.

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  • Falta de autogestión: No existen plataformas remotas para cargar datos o renovar beneficios.
  • Horarios obsoletos: Las oficinas no cuentan con horarios adaptados a la jornada estudiantil, obligando a muchos jóvenes a faltar a clase para poder tramitar su boleto.

El subsidio nacional bajo la lupa

Resulta paradójico que, mientras el Gobierno Nacional subsidia este servicio para garantizar el acceso a la educación, la gestión operativa local se convierta en una barrera. La ineficiencia en la entrega de los abonos no solo afecta la movilidad, sino que refuerza la percepción de que las políticas públicas para estudiantes no son una prioridad.

Urgencia de cambios

La situación exige medidas inmediatas. Los usuarios reclaman:

  1. Digitalización real: Un sistema de trámites en línea que evite la presencialidad innecesaria.
  2. Capacitación de personal: Para agilizar la atención y mejorar el trato al usuario.
  3. Extensión horaria: Adaptar la oficina a las necesidades de quienes estudian.

Es indispensable que la Intendencia de Salto tome cartas en el asunto para que el beneficio del boleto estudiantil cumpla su propósito educativo y deje de ser un castigo para las familias salteñas.

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