
Jonnathan Aramburo
Vicepresidente
Junta Departamental de Salto
Hace poco más de 8 meses la ciudadanía salteña decidió por un amplio margen electoral cambiar el rumbo de dirección de nuestro departamento, encomendando en la figura del Dr. Carlos Albisu un camino de compromiso serio con Salto y su gente; devolver la confianza en el sistema y el orgullo de ser salteño.
Muchos podrán decir que el cambio de actitud que ha tomado este nuevo gobierno con el accionar del ABC de la Intendencia puede resultar panfletario, que es parte de lo que debe hacer una Intendencia, estamos de acuerdo, sin embargo, un día sí y otro también vemos como la ciudad va camino a devolver al ciudadano esa idea de que hay una comuna, hay un gabinete, hay funcionarios con ganas de que esa contraprestación sea palpable.
No cabe dudas de que el solucionar el ABC es un deber impostergable e indeclinable de cualquier gobierno sin embargo somos conscientes de que Salto comenzará una transformación necesaria, con un presupuesto propio, muy ambicioso y con un debe importante para con su gente, dicho por el mismo Albisu: “la mayor inversión en este sentido” con un 52% de ese presupuesto, 320 millones de dólares dedicado en gran medida a solucionar los problemas de infraestructura y servicios. Un presupuesto realmente volcado a la gente.
Recuperar la infraestructura, servicios, resolver el gran problema de la caminería urbana y rural, la iluminación, la recuperación de espacios verdes, resolver el tema del vertedero a cielo abierto, el valor cultural de nuestros museos de los cuales mucho tiempo estuvieron cerrados al público, mucho de esto con el fin de poder atraer inversiones tan necesarias para levantar a un departamento sumergido con los peores números en materia de desempleo.
Vaya si eso es parte de un cambio de actitud tan necesario, tener a un Intendente dedicado en su totalidad a su departamento, sin la sutileza o el oportunismo de pensar en la próxima elección o en futuras e inciertas aspiraciones electorales nacionales que terminan en fracaso olvidando por completo el deber por el cual la gente lo votó, olvidando su deber y responsabilidad por los grandes problemas que aún persisten en este departamento, ejemplos que sobran del último Intendente de izquierda que supo tener Salto.
Vaya si es un cambio de actitud estar al lado del vecino, de la gente, escuchando sus problemas, conociendo de primera mano la realidad para buscar soluciones, golpear todas las puertas que sean necesarias en pos de nuestra gente. Ser gobernante implica ser un servidor público por excelencia, dedicado a la escucha y a rendir cuentas permanentemente.
Todo lo antes dicho estará presente en el inminente y necesario debate que se dará en la Junta Departamental en pos de un presupuesto para la gente.
Sin ánimo de anticipadas opiniones, espero que nuestro cuerpo legislativo enriquezca la discusión en pos del departamento que se quiere y no en eslóganes partidarios que en nada le solucionan la vida a la gente.








