A pocos días de haber asumido la Dirección de Movilidad Urbana de la Intendencia de Salto, Alberto Subí tuvo que enfrentar una verdadera prueba de fuego con la Noche de la Nostalgia, con su masiva circulación de personas y vehículos, marcó el inicio de una agenda intensa que luego continuó con operativos especiales en Halloween, Nochebuena y Año Nuevo. Superado el primer semestre de gestión, y ya entrado el nuevo año, es tiempo de balance y de proyección. Sobre estos temas dialogó con EL PUEBLO.
Subí define desde el comienzo el perfil de su área. “Es un lugar donde no te podés dar el lujo de hacer cebo ni de quedarte en la oficina. Hay que estar en la calle, acompañando al cuerpo inspectivo y apoyando permanentemente a los funcionarios”. Aclara que se trata de un trabajo que exige tanto cabeza como físico, y que la responsabilidad es constante, sin pausas ni excusas.
El 24 de julio marcó su arranque formal en la función, y apenas un mes después llegó el primer gran desafío, la Noche de la Nostalgia. “Es una fecha distinta a las otras festividades. El 24 de agosto sale a la calle la franja social más amplia, jóvenes de 15 años, adultos mayores, familias, todos. Calculamos que hubo unas 40.000 personas circulando en Salto esa noche”.
El objetivo principal, remarca, fue claro desde el inicio, permitir que la gente disfrute y regrese a su casa sin inconvenientes. Y los números acompañaron. Salto fue uno de los departamentos con mayor cantidad de espirometrías realizadas —1.143 controles— y, al mismo tiempo, el que registró el menor número de positivos, apenas uno. “Montevideo tuvo 37, Canelones 28, Maldonado cifras similares. Esto no es mérito de quienes estamos hoy, sino de un trabajo de años, de educación y concientización sostenida”, reconoce.
Ese resultado dejó una enseñanza que ahora buscan capitalizar. “Queremos impulsar una campaña fuerte, efectiva, para que todos los sábados sean como un 24 de agosto. Ese día la gente entiende que, si toma, no maneja. En cambio, en fechas normales vemos otra realidad”. Como ejemplo, menciona el operativo de Año Nuevo, donde hubo 11 espirometrías positivas sobre 527 controles, una proporción sensiblemente mayor.
Consultado sobre los recursos humanos y materiales de su área, en el marco del presupuesto presentado a la Junta Departamental el 8 de enero, Subí reconoce que la suya “es un área que durante mucho tiempo tuvo muy poca inversión y poco apoyo. Incluso quedó acéfala por situaciones de público conocimiento”. Sin embargo, rescata el compromiso del personal. “Tenemos alrededor de 70 personas trabajando, entre inspectores y administrativos, todos con un enorme sentido de pertenencia. Empujan, y aunque no tengan casi nada, buscan soluciones, no paran el servicio”.
En ese contexto, valora especialmente el respaldo político logrado recientemente. “El acompañamiento del Legislativo Departamental fue clave, sobre todo con la aprobación del fideicomiso. Las herramientas son necesarias para cumplir con la gente. La voluntad sola no alcanza”.
Subí destaca que hoy el gobierno departamental cuenta con un equipo ejecutivo sólido y con un intendente que lidera un cambio de perspectiva que, entiende, la ciudadanía demandó.
En cuanto al plano nacional y al trabajo conjunto con el Congreso de Intendentes, el jerarca no esquiva una mirada crítica. “Se ven muchas posturas políticas que traban avances necesarios. El Permiso Único Nacional de Conducir debería ser una realidad, no importa de qué partido venga la iniciativa. Hoy está frenado, y entiendo que es por cuestiones políticas”. Para Subí, la seguridad vial debería estar por encima de cualquier especulación. “Estamos hablando de vidas. Hacer lo correcto puede salvar una vida, aunque nadie aplauda”.
El jerarca apeló a una comparación gráfica, “un avión que llega a destino no es noticia, pero cuando cae sí. En tránsito pasa lo mismo. No se ve cuántas vidas se salvan cuando las cosas se hacen bien”. Aun así, se muestra esperanzado en que durante el próximo año se avance hacia una nueva política nacional de conducción y seguridad vial.
Al final de la charla, Subí volvió a lo que es el eje central de su gestión, la vida humana. “Nuestro criterio no es la recaudación. La multa es una herramienta y se va a seguir usando, porque muchas veces somos hijos del rigor, pero el objetivo es otro”. Para él, la reducción de la siniestralidad empieza en cada conductor. “Tenemos que entender que vamos arriba de un arma. Manejar no es lo mismo que conducir desde el cerebro”.
Las cifras nacionales preocupan: los fallecidos en rutas pasaron de 438 a 454 en el último año. Salto, sin embargo, fue una de las excepciones, bajando de 17 a 15 decesos. “Estamos conformes, pero no alcanza. El 6 de enero ya tuvimos el fallecimiento de un joven en moto (y ayer sábado lamentablemente hubo otra persona fallecida en la Zona Este, agrega EL PUEBLO). Arrancamos el año con uno, y la idea es no repetir los 15 del año pasado”.
El desafío está planteado. Educación, controles, presencia en la calle y conciencia ciudadana aparecen como pilares de una política que, según Subí, necesita del compromiso de todos. “Si la gente no entiende que el cambio empieza por uno mismo, va a ser muy difícil. Nosotros trabajamos con responsabilidad y con ganas, pero el apoyo de la ciudadanía es imprescindible”.





