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domingo, enero 18, 2026

Secco realizó un balance positivo de los primeros meses de la nueva administración, marcados por una transición “insatisfactoria” y compleja

Alejandro Secco, director de Gestión Humana de la Intendencia de Salto, evaluó para EL PUEBLO como positiva la gestión de los primeros seis meses de gobierno, en un contexto de transición compleja. Destacó la reconstrucción del diálogo con ADEOMS, la reorganización interna tras los ceses y la importancia del presupuesto quinquenal y del fideicomiso aprobado para consolidar los cambios que se necesitan.

– ¿Qué balance puede hacer de estos primeros seis meses de gobierno en el área de Gestión Humana que usted dirige?

– Particularmente para nuestra área ha sido un año de mucha intensidad en la gestión, pero no escapa a la generalidad de lo que ha sido la asunción de las nuevas autoridades, la nueva administración encabezada por el rector Carlos Albisu, con todo lo que significa un cambio bastante importante en la orientación política de las nuevas autoridades, y un montón de circunstancias más coyunturales que hicieron al cambio de gobierno, una transición que distó muchísimo de ser satisfactoria, faltó información y voluntad de hacer una transición como el país y como Salto nos tiene acostumbrados y merece. Creo que Uruguay, su expresión democrática, republicana, tiene una fuerte tradición de respeto a estos cambios que se hacen justamente sin mayores sobresaltos, que en este caso particular dejó mucho que desear, sobre todo el manejo de información en algunos casos, y situaciones que quedaron como heredadas bien complejas. En particular, en el área nuestra, todo el episodio vinculado a la contratación de los famosos 292 funcionarios sobre el final del periodo anterior.

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– Con respecto a eso, ¿cómo quedaron, luego de ese episodio, las relaciones con el sindicato?

– Fue un proceso con ciertas dificultades, entendibles, porque cada uno tenía que cumplir un rol que se entiende, porque son roles distintos. El nuestro como administradores del Gobierno de Salto y el sindicato en la defensa de lo que entendían derechos. Eso llevó a tensar las relaciones. Lo que sostengo, y lo he sostenido en las charlas que hemos tenido con dirigentes de ADEOMS, que es necesario recomponer el diálogo, recomponer las relaciones, recomponer un estilo de relacionamiento que es distinto naturalmente al que ellos tenían con la administración anterior. Sin querer, por lo menos en este momento, calificarlo, es distinto. Y lo tenemos que asumir entre las dos partes. En eso hemos tenido algún sobresalto, pero hoy estamos en una etapa interesante de reconstrucción de esa relación y de búsqueda de los canales de diálogo con el gremio de los funcionarios, de búsqueda de acuerdos. Nos amparamos claramente en la consigna de dialogar siempre. La obligación es la negociación. Los acuerdos pueden ser la consecuencia, pero el objetivo fundamental es negociar permanentemente.

– Con respecto al tema de los cesados, hay sectores de la Intendencia que quedaron resentidos en los servicios que prestan. ¿Se ha estado trabajando en la recuperación de recursos humanos que se requieren en algunos sectores específicos de la Intendencia?

– Naturalmente que un número importante de funcionarios cesados implicó una reformulación del plan de trabajo, pero también eso estuvo marcado por el cambio de objetivos y el cambio de formas, que obviamente llevó a un periodo de adaptación que estuvo complicado, sí, pero que se ha ido sosteniendo a lo largo del tiempo. La cantidad no es el único factor, también la correcta administración y asignación de esos recursos ha permitido que hoy tengamos en muchos sectores, si bien dificultades, pero también tenemos rendimientos superiores, y es algo que el Intendente y las autoridades han destacado, que es la actitud y el comportamiento de los funcionarios municipales, algo que no es menor. Si bien falta en algún lugar, también lo que se ha remarcado es la actitud de muchos funcionarios en lo que entendemos como una correcta dirección, ha mejorado la gestión en áreas sensibles. Hay lugares donde naturalmente faltan recursos humanos, que se van a ir, o se están tratando de corregir, pero es todo un proceso gradual. Y dentro de ese marco, no es menor dos instancias que son claves. Una es la presentación del proyecto de presupuesto, que entre otras cosas tiene un nuevo organigrama para los próximos cinco años, y la aprobación del financiamiento de largo plazo, llamado fideicomiso, que no sé si en definitiva será un fideicomiso como tal, que eso va a permitir una mayor soltura para la adjudicación de los recursos, tanto humanos como materiales, para el funcionamiento y sobre todo para proyectos de desarrollo de Salto.

– Justamente, el 8 de enero se presentó dentro del plazo constitucional el proyecto de presupuesto quinquenal del Gobierno de Salto, que ya está a estudio de la Junta Departamental. ¿Cómo prevé que sea el 2026 una vez aprobado este presupuesto?

– Continuaremos de alguna manera con esta serie de cambios, la adaptación a un nuevo estilo, una nueva forma de administrar los recursos públicos, a un nuevo organigrama que nos tendremos que ir adaptando. Todo eso en el marco justamente del proceso de aprobación. Nosotros como que continuamos una etapa de transición que esperamos que en el correr de este año precisamente se haga más notorio y visible el cambio que ya en algunos aspectos la ciudadanía reconoce y visualiza.

– ¿Cómo evalúa lo que ha sido la gestión del Gobierno de Salto desde que asumió?

– Como soy parte, me comprende las generales de la ley, pero si bien en algún momento nos hemos sentido un poco con mucha carga de tensión y de trabajo, también lo vemos junto con el resto del equipo de gestión del Gabinete Municipal, el resultado que se palpa y que uno recoge de la ciudadanía de que algo mejor está sucediendo en Salto y que nos permite ser optimistas del futuro. Yo creo que ha sido un balance positivo. Se han instalado algunos conceptos fundamentales de esta nueva gestión que tiene que ver con transparencia, con legalidad, con cuidado de los recursos y sobre todo con el respeto hacia las dos partes, hacia la ciudadanía como proveedora de los fondos que uno ejecuta y hacia los funcionarios de la Intendencia como ejecutores de las políticas públicas.

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