En la Sociedad de Fomento Rural Salto, ayer a las 19:30, se autoconvocaron algunos de los damnificados por las heladas que afectaron los cítricos salteños, técnicos del sector y autoridades legislativas. La reunión, con algo más de treinta personas —según indicó el responsable de la Fomento, ingeniero Javier Texeira—, tuvo una concurrencia similar a la registrada en la primera instancia del año pasado, previa a la solicitud de evaluación por parte del Ministerio, que concluyó con más de setenta u ochenta carpetas de predios afectados.
Durante el encuentro se escucharon distintas intervenciones de productores, quienes relataron situaciones que en parte ya se han difundido en medios locales, y aprovecharon para hacer una suerte de catarsis colectiva frente a este nuevo episodio catastrófico para la producción. Fue notoria la vehemencia con la que expresaron la vulnerabilidad a la que están expuestos, recordando que el año pasado atravesaron un fenómeno similar —aunque de menor intensidad— y que las gestiones realizadas fracasaron estrepitosamente ante la administración anterior, sin que sus necesidades emergentes fueran contempladas.
Amparados en los derechos consagrados por la ley, que establece la obligación de “indemnizar o financiar los efectos de emergencias granjeras no cubiertas por los sistemas de seguros vigentes”, los presentes coincidieron en que aquel desdén por parte de las autoridades agravó aún más la desesperanza del sector productivo. Este antecedente llevó a muchos de ellos a reafirmar la necesidad de ser los propios productores quienes, organizados, accionen y reivindiquen sus derechos en el marco de la normativa vigente.
Entre los comentarios destacados, se señaló que algunas grandes empresas ya han comenzado a tomar medidas: parte del personal fue enviado al seguro de paro y los frutos recolectados están siendo derivados a la industria juguera, descartando su comercialización en fresco.
Avanzada la asamblea, se resolvió redactar un documento detallado sobre la situación, destinado a los medios de comunicación y a encauzar gestiones tanto con la industria como con las autoridades departamentales y nacionales. Este documento será avalado con la firma de todos los presentes, aunque en la difusión oficial serán cinco representantes ad hoc quienes firmarán como voceros del grupo. Además, se convocó a una nueva asamblea dentro de un plazo no menor a quince días, con el fin de definir cursos de acción más concretos.
Entre los presentes se encontraba la diputada por Salto del partido Identidad Soberana, Natalia Pigurina, quien, en su intervención final, comunicó que el Dr. Gustavo Salle —presidente de la Comisión de Ganadería, Agricultura y Pesca de la Cámara de Diputados— ya estaba al tanto de la situación. Informó que en breve se convocará a dicha comisión, al Ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, y a la Directora General de la Granja (DIGEGRA), para que expliciten las medidas que se proponen para atender esta catástrofe, amparadas en la normativa vigente. Con ese anuncio, se dio por concluida la reunión.
Organización y acciones inmediatas
La reunión no solo sirvió como espacio de diagnóstico y desahogo, sino también como punto de partida para la acción colectiva. Se acordó la redacción de un documento detallado, respaldado por todos los presentes, que será entregado a las autoridades nacionales y departamentales, y difundido a través de los medios de comunicación. Para facilitar el proceso, se delegó la firma en cinco representantes que actuarán como voceros del colectivo.
Asimismo, se definió realizar una nueva asamblea en un plazo máximo de quince días, para evaluar las respuestas institucionales y definir nuevos pasos.
Impacto en la industria y el empleo
Uno de los puntos más preocupantes que surgió durante el encuentro fue el cambio de rumbo que se ha visto forzada a tomar la agroindustria debido a la merma en la calidad de los cultivos. Varias empresas ya comenzaron a enviar trabajadores al seguro de paro, mientras que buena parte de la producción está siendo destinada a la industria juguera, sin posibilidad de venta en fresco.
Este giro productivo, motivado por los daños ocasionados por las heladas, afecta seriamente tanto a las empresas como a los trabajadores, y revela la necesidad urgente de implementar medidas que ayuden a mitigar el impacto económico y social de la crisis.
Expectativas y llamado a la acción
Los productores de Salto esperan que, a diferencia de lo ocurrido el año pasado, las autoridades respondan con decisión y prontitud. Las demandas son claras: que se declare la situación de calamidad, se activen los mecanismos de asistencia previstos por la legislación, y se garantice acceso a financiamiento o indemnizaciones que permitan recuperar los cultivos dañados.
El mensaje de la asamblea fue contundente: no se trata solo de pérdidas económicas, sino de la defensa de un modo de vida profundamente arraigado en la producción rural, y del mantenimiento de una cadena productiva que incluye a trabajadores, técnicos, comerciantes y numerosas familias.
Las próximas semanas serán clave. Mientras se formalizan las gestiones, el sector permanece en alerta. La movilización sigue firme, con la convicción de que esta vez, la calamidad no puede ser ignorada ni desatendida.