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domingo, enero 18, 2026
Columnas De Opinión

LA REBELIÓN DE LA MUJERES IRANÍES

Y EL COBARDE SILENCIO DEL MUNDO

La tiranía narco marxista venezolana, luego del cinematográfico secuestro “express” de Nicolás Maduro, ha comenzado a desandar el camino, liberando presos y dialogando con Donald Trump sobre un proceso de transición hacia el restablecimiento de las instituciones republicanas y democráticas.

En Irán, la tiranía teocrática de los ayatolas enfrenta una crisis sistémica, descalabro económico, (el Riad cotiza a 1:400.000 por dólar), escases de alimentos y una rebelión encabezada por las mujeres iraníes que se ha extendido a toda la población, pese a que, como toda tiranía, las ha reprimido con la más brutal violencia.

El único líder occidental que ha levantado la voz en su defensa, ha sido Donald Trump, que ha advertido que “tomará medidas drásticas” si continúa la represión. Los ayatolas seguramente habrán aprendido a tomar en serio esas advertencias, luego que les bombardera con quirúrgica y demoledora precisión sus instalaciones nucleares.

Se anuncia que las ejecuciones y la represión salvaje han sido suspendidas y que un dirigente del alzamiento condenado a muerte está vivo.

Cuando la ciudadanía sometida a un régimen tiránico, inicia una revuelta contra sus opresores, la historia es bastante triste. En octubre de 1956 en Hungría comenzó una revolución contra el gobierno títere de Moscú, que fue apastada por los tanques del Pacto de Varsovia. En 1968 se inició la “Primavera en Praga” de Alexander Dubcek, un reformismo apodado “socialismo con rostro humano”, también sucumbió bajo las orugas de los tanques del Pacto de Varsovia.

Recién en 1980 cuando la revuelta del astillero “Lenín” de Gdansk, liderada por el gran Lech Walesa, que se extendió a toda Polonia, con la presión de la política de defensa de los derechos humanos apoyada por la autoridad del Juan Pablo II , (el polaco Karol Józef Wojtyła), y un gran apoyo logístico de Estados Unidos, llevaron a los acuerdos sobre las “21 reivindicaciones”, que entre otras cosas legalizaron el sindicato “Solidaridad”, y afianzaron la conducción de Walesa, que fue luego el primer gobernante democrático de Polonia.

En esencia, lo realidad histórica muestra que sin un apoyo decido del mundo libre, esos esfuerzos de liberación de los pueblos suelen ser asfixiados por la violencia sistemática del régimen.

En la década del 80 la “troika” de Margaret Thatcher, Ronald Reagan y Juan Pablo II, fueron decisivos en crear las condiciones para que, el colapso de la URSS y sus satélites, (que comenzó con la caída del Muro de Berlín), ocurriera sin derramamiento de sangre.

Más cerca en el tiempo tenemos dos ejemplos dolorosos: pasó en Cuba, pasó en Venezuela, (recuerdan el “mecanismo de Montevideo” y “No hay que ponerse delante de las tanquetas”), y fueron reprimidos ferozmente ante el silencio cobarde de los gobiernos latinoamericanos.

Ahora el régimen narco terrorista seudo-marxista de Venezuela no ha tenido más remedio que comenzara desandar el camino; y frente a la revuelta popular, encabezada por las valerosas mujeres iraníes con gran respaldo popular, se abre un resquicio de esperanza con la amenaza de Donald Trump, que NO debiera ser la única voz en defensa del pueblo iraní.

Hasta ahora, las feministas, los ecologistas, los gobiernos europeos; el mundo en general, ha optado por el silencio de los cobardes, como ha ocurrido en los últimos años. No obstante, están a tiempo de enmendar esa conducta miserable, y dar por lo menos un mensaje de apoyo

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