A un año del gobierno de Orsi, surgen críticas por falta de cambios visibles, promesas incumplidas y dudas sobre el impacto real de las políticas en la vida cotidiana.

Jonnathan Aramburo
Vicepresidente
Junta Departamental de Salto
Este lunes se cumple un año del Gobierno Nacional encabezado por el Presidente Orsi.
Un año en el que me animaría a consultar al común de la gente si le cambió en algo su vida cotidiana porque, con la frase, con la excusa de “la revolución de las cosas simples” de lo único que hemos sido testigos es de una total visión reformista de las anteriores políticas llevadas adelantes por el Presidente Lacalle Pou y potencialmente sumergidos en el brete de juicios millonarios del Estado uruguayo por decisiones caprichosas, tremendamente ideológicas donde al final del día quien va a pagar esos caprichos será “juan pueblo”.
“La revolución de las cosas simples” a mi gusto es una buena excusa para evitar ser atacado por las potenciales transformaciones que auspició en campaña electoral y que hasta ahora quedan en lo discursivo y muchas veces en sus errores y contradicciones discursivas.
Recuerdo en el año 2020, plena pandemia por Covid que hoy poco se recuerda donde reforzando las medidas tomadas en aquel entonces por Lacalle Pou y con la presión que tenía de grupos de izquierda en ir hacia una cuarentena obligatoria, con todo lo que eso significaría para el bolsillo diario, lo acompañó con la icónica frase de “la libertad responsable”. Frase que en ese entonces, a diferencia de la tan vendida por Orsi no fue meramente un eslógan sino una forma de entender la nueva realidad del momento y hacer todo lo posible para cuidarnos y apelar a la autonomía ciudadana en ese trabajo en conjunto. Vaya si Uruguay fue ejemplo en las decisiones que tomó.
Pero lo de la pandemia, afortunadamente fue un momento de nuestra historia que pudimos sortear como sociedad, no es lo mismo que utilizar un eslógan para eximirse de las responsabilidades que tiene que tener el primer mandatario de un país.
El Presidente Orsi hizo mucho énfasis en terminar con la pobreza infantil, resolver los grandes problemas en seguridad pública, evitar el cierre masivo de empresas y su consecuencia en los puestos de trabajos para nuestra gente, entre otros temas, la frase vino como anillo al dedo para evitar dar respuestas a políticas prometidas que aún no tienen impacto en el común de la gente.
La “revolución de las cosas simples” pueden ajustarse sin problemas a sus dos gobiernos como Intendente de Canelones, en su entonces donde, como en todo gobierno departamental hay un ABC que es competencia directa de ese nivel de gobierno.
Por citar algunas: mantener una ciudad en condiciones estructurales, limpieza, recolección, alumbrado y luego, el desvelo de cualquiera que está en un cargo político de preponderancia, salir a buscar inversiones tan necesarias para dar trabajo a nuestra gente, dar autonomía y potenciar el desarrollo.
Ahí puede encajar perfectamente esa frase pero no cuando sos el mandatario de un Estado en donde tu desvelo tiene que ser a nivel macro.
A riesgo de ser criticado, seguramente, me animo a decir que este año pasó sin pena ni gloria para el común de los uruguayos así como también fue la evidencia de políticas anunciadas que no se cumplieron y en donde, como es costumbre, la descentralización, la autonomía de los departamentos y el interior todo siempre queda relegado. Ejemplos varios tenemos en nuestro querido departamento.
No quiero ir “por la negativa” pero espero que este segundo año venga con la concreción de las tan anunciadas políticas y no se termine relativizando en relatos que en nada le cambian la vida a la gente.








