Tu familia no quiere que hagas teatro

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Por Germán Milch Escanellas

(La acción sucede en Salto/Uruguay. El actor o la actriz entra, está llegando del ensayo y se encuentra con su familia reunida en la sala de la casa).

Hola, te estábamos esperando, ya sé que es un poco tarde y vos estás con el cansancio del ensayo, pero nosotros teníamos que hablar con vos porque ya no podemos seguir fingiendo que está todo bien con esta situación… en el barrio se comenta, los vecinos hablan.

Liliana Castro Automóviles

Estamos todos, tus abuelos, tus tíos, tus primos de Montevideo — se hicieron 500 kilómetros en ómnibus — tus amigas y amigos de la escuela. ¿Te acordás que antes tenías amistades? Antes de empezar a … (trata de hablar, pero no puede pronunciar la palabra)

Bueno, antes de lo que vos ya sabés.

¿Qué hicimos mal? ¡Te pusimos profesores particulares, te compramos los libros! En esta casa nunca te dimos ningún mal ejemplo. Alguna que otra vez alguien chocó borracho o le pegó a la esposa, pero fuera de esas rencillas familiares y comprensibles, siempre se te dio el mejor ejemplo.

Sí, no digas nada, tal vez la culpa fue nuestra de que no nos dimos cuenta a tiempo, es que al principio pensamos — ya se le va a pasar; son cosas de la edad, de la juventud.

Hasta el día que la tía Gertrudis te preguntó si estabas usando ropa de payaso y vos le

dijiste — “no es payaso, es clown, no es la misma cosa. El clown no usa nariz y si bien se pinta, su maquillaje es completamente distinto y a diferencia de un payaso, todo su humor se basa en el dominio de la técnica de la pantomima”. Pobre tía Gertrudis, nunca más serecuperó de eso… ¿Era necesario agredirla de esa forma? (La madre empieza a llorar, los primos de Montevideo la contienen, el abuelo le da 200 pesos a cada uno).

Ese día tendríamos que haber hecho algo, pero para los padres es difícil aceptar que los hijos se equivocan, fingimos no darnos cuenta de que te encerrabas en el baño a leer Stanislavsky. (La abuela Nona lo mira espantada censurándolo, pero el padre continúa) ¡No me mire así Nona, ya no podemos mentirnos más, todo el barrio lo sabe!

Cuando vamos al almacén nos miran de soslayo, con una mezcla de reprobación y pena — pobres padres, se les fue de las manos — comentan entre ellos, en voz baja — viste como es, empiezan con Stanislavsky, después arrancan con Diderot y cuando querés ver ya están consumiendo Artaud y Meyerhold e investigando atletismo afectivo y la teoría de las acciones físicas, de esa ya no se vuelve —. (La madre da un grito ahogado, le cuesta respirar, llora más fuerte).

Pero hoy se termina, dirás que somos invasivos, pero te revisamos la mochila y vimos que te inscribiste para hacer la prueba de la EMAD. (La madre se desmaya). ¿Cuándo lo ibas a confesar? ¿Es que no te importa tu familia? (se saca el cinto para pegarle, los tíos se hacen los boludos, los primos de Montevideo se asustan, el abuelo le da 200 pesos más a cada uno, los amigos de la escuela se ponen las manos en los bolsillos, bajan los ojos y silban bajito, la Nona mira para otro lado). ¡En esta casa nadie hace la EMAD! (el padre empieza a darle cintazos, el actor o la actriz grita de dolor, nadie se mete, las luces se van apagando lentamente, se cierra el telón). FIN.

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