Informe Semanal

Suicidios , la pandemia silenciosa

0
205
Enlace para compartir: https://elpueblodigital.uy/9atn

En América los suicidios siguen aumentando y el Uruguay no es la excepción.

Hemos escuchado que el Uruguay figura como uno de los países mas felices , pero la tasa de suicidios duplica a los registros de la región.

El suicidio es una de las problemáticas que tiene mayor impacto en la salud pública en nuestro país. Uruguay posee una de las tasas de suicidio más altas en el mundo. Según datos del Ministerio de Salud Pública (MSP) en el año 2020 los suicidios totales en Uruguay fueron 718, lo que representa una tasa de 20,30 cada 100.000 habitantes (MSP, 2021). La distribución es desigual, el suicidio consumado es más frecuente en varones, 8 de cada 10 son hombres (MSP, 2021), sin embargo, la mayoría de los IAE son realizados por mujeres. En cuanto a la distribución geográfica, los suicidios representan el doble en el interior del país con respecto a la capital, con un porcentaje promedio de 67 % y 33% respectivamente en los años 2004-2009 (MSP, 2018). 

La Organización Mundial de la Salud (OMS) plantea que en los últimos 50 años han aumentado un 60% las tasas de suicidio. 

El suicidio es la segunda causa de muerte a nivel mundial en personas de 15 a 24 años.

 La Organización Panamericana de la Salud (OPS, 2014) indicó que en las Américas alrededor de 65.000 personas se quitan la vida, siendo equivalente a 7 muertes por hora. En Uruguay en el año 2020 en la franja etaria de 15 a 24 años fue la primera causa de muerte (MSP, 2021), el 68,3% de los adolescentes y jóvenes que se suicidan pertenecen al grupo de 20 a 24 años y el 30,4% al grupo de 15 a 19 años, siendo el 1,3% entre los 10 y 14 años (MSP, 2019).

Prof. Sixto Monetta

“Vivimos en una sociedad que nos ha materializado muchísimo y nos ha quitado esa capacidad de trascender…”

Prof. Sixto Monetta

El docente (y ex sacerdote) Sixto Monetta, profesor en Formación Docente fue uno de los entrevistados sobre los talleres sobre Suicidio que se dictarán en el IFD y en el CERP el 3 y 4 de junio.

Dijo Monetta que surge la idea de “un grupo de docentes, ya que es un tema que nos preocupa; creo que preocupa a todo el país, esto trasciende también franjas etarias, es una preocupación no solo nuestra como docentes sino de todo el país, autoridades, instituciones, familias principalmente. Entonces en esa situación y con un problema que importa también en la formación docente, nos preocupa, es uno de los elementos que nos está afectando”. Volviendo a lo dicho sobre el suicidio como algo que trasciende edades, insistió en que “el riesgo está en todos y una de las características que hemos notado, incluso según las estadísticas a nivel oficial, es que se ha bajado la franja etaria. Los adolescentes son una preocupación que tenemos; en la juventud como tal, preocupa el crecimiento de esta conducta que muchas veces creemos que tiene tal o cual causa, y realmente las causas pueden ser múltiples. Esto lo tratamos siempre con profesionales, pero evidentemente es una situación- problema que se nos presenta y que no podemos no preocuparnos y no tratarlo. Esta es una de las razones del taller”.

CREAR SENSIBILIDAD

Sostuvo además que “buscamos crear esa sensibilidad, saber en qué están nuestros jóvenes, cómo nos afecta y cuáles son aquellas prevenciones que podemos hacer, teniendo en cuenta siempre que es un campo difícil, porque no sabemos a ciencia cierta cuáles son aquellos patrones que conducen muchas veces a que las personas tomen esa decisión de autoeliminarse. Es una situación difícil por todo lo que es el entorno, la misma persona, la familia… Muchas veces decimos que se debe a tal situación, pasó tal cosa o tal otra, pero las causas son múltiples y ahí es donde muchas veces tenemos que estar atentos. Es un problema muy sensible. Muchas veces tenemos que lamentar pérdidas de jóvenes, personas de nuestro entorno, cercanas algunas y otras no tanto, pero sin duda es una problemática que preocupa y por eso una de las primeras características importantes es saber en qué están, qué podemos hacer nosotros para apoyar en cuanto a identificar problemas, hacernos más solidarios…Desde nuestro punto de vista como docentes, hemos tenido algunas situaciones que nos han preocupado, casos puntuales de autoeliminación de algunas personas. Pero también hay intentos que muchos jóvenes tienen y que a veces desconocemos…”.

Es necesario, expresó, “un trabajo solidario, y que podamos hablar…Muchas veces escuchar a una persona, estar cerca del otro para que sienta que tiene a alguien que le tienda una mano, con ese intercambio, esa búsqueda, muchas veces podemos hacer que sea un camino diferente y por qué no, ayudar a esa persona en esta situación”.

UNA SOCIEDAD QUE NOS HA MATERIALIZADO

“Vivimos en un tiempo y una sociedad -prosiguió reflexionando- donde muchas veces tenemos conductas inmaduras y no somos capaces de enfrentar los sufrimientos, una sociedad que nos ha materializado muchísimo y nos ha quitado esa capacidad de trascender, de superar determinados miedos que nos paralizan, que no nos dejan a veces ser nosotros mismos y seguimos patrones o modelos que nos superan en cuanto a tomar decisiones, en cuanto a solucionar tal o cual problema. Estos son todos elementos que contribuyen a este problema del suicidio. Yo creo que muchas veces el no enfrentar nuestros miedos o situaciones límites, tratar de buscar siempre soluciones fáciles, la falta de diálogo, todo eso aunque no sea la única causa, favorece al hecho de tomar determinadas decisiones…Sabemos que en los últimos tiempos se atiende mucho a las familias, pero a veces la familia es esa parte de la sociedad que vemos más afectada; y cortar comunicaciones, no saber en qué andan los jóvenes o trasladar la problemática de los adultos a las nuevas generaciones, son cosas que también contribuyen muchas veces a no saber o no estar atentos a esas situaciones que a veces se complican y terminan en estas conductas que nos afectan, que nos duelen…”.

Es fundamental, dijo, “poder escuchar, sumar voces y trabajar en conjunto; lo proponemos como una de las formas de estar más atentos a estas situaciones tan sensibles. Esto es algo que se hace colectivo, por eso pienso que el hecho de que podamos hablar, escuchar, recibir conocimiento a través de profesionales que están trabajando en el tema y tienen un conocimiento más fehaciente, nos puede servir para ayudar a las personas a salir del intento (de suicido)…”. Importa además, “entender conductas que de repente no nos hacen sospechar de nada, pero que es importante identificarlas, situaciones por ejemplo en que la persona se cierra y no logra encontrar soluciones”.

CONTRIBUIR A DAR RESPUESTAS

Finalmente subrayó que “el taller que proponemos busca contribuir a dar respuestas, conocimientos, y también a desmitificar determinadas creencias que en general no ayudan a nuestros jóvenes, y a tener también, me parece, esa capacidad de elevarse por encima de los problemas. Muchas veces conocemos al otro como individuo y no como persona. Lo conocemos por lo que hace o no hace, por la función que cumple, pero nos olvidamos que detrás hay una persona diferente a ese individuo. La persona va mucho más allá, tiene un nombre, determinadas características, un entorno, una historia, entonces cuando cambiamos la imagen, encontramos ahí a la persona que puede trascender, elevarse por sobre los problemas. Capaz que no puede solucionarlos, pero sí le damos las herramientas para confiar en sí misma, en otros y no materializarse tanto. Lo material a veces lo tenemos, a veces no, pero no nos puede quitar la esperanza de construir un futuro mejor, una sociedad mejor, más justa y fraterna…”.

“Suicidio y vida”, un aporte de psicólogo y docente Jesús Arbiza

El Licenciado en Psicología y Profesor de Filosofía Jesús Arbiza, es otro de los docentes que ha organizado y participará de los talleres de comienzos de junio que, si bien se realizarán en los institutos de formación de maestros y profesores, son abiertos a todo público. Especialmente para este informe de EL PUEBLO, Arbiza preparó el trabajo que presentamos a continuación:

Hay preguntas que nos desafían sobre esta problemática tan acuciante que envuelve a nuestra sociedad contemporánea en la articulación de la tensión existencial que envuelve al ser humano desde el fondo de la historia.

Preguntas como: ¿Qué sentido tiene seguir viviendo en esta situación? ¿Esto me mata? O ¿Será mi única salida el suicidio?

También afirmaciones como: <doctor, no deseo vivir más> o <veo que mi única salida es la muerte>.

La OMS (2000) afirma que el suicidio no es en sí una enfermedad, ni necesariamente la manifestación de una enfermedad, pero los trastornos mentales son un factor muy importante asociado con el suicidio.

Algunos datos

  • -El riesgo de suicidio en personas con trastornos del humano (principalmente depresión) es 6-15%
  • -Con alcoholismo 7-15%
  • -Con esquizofrenia 4-10%
  • -El 80 o 90% de los suicidios consumados lo realizan personas que padecían un trastorno psíquico. Lo sorprendente es ese resto de 10 o 20% de personas “normales”. Algunos autores señalan que el 10 o 15% de la población en algún momento ha tenido un pensamiento, vivencia o evento relacionado con el suicidio.

Vacío y desesperanza

Son algunos de los ingredientes que intervienen en todo impulso suicida. En aquellas personas que no tienen ningún rótulo referido a consumo de sustancias, trastornos psíquicos u otros que nos permitan ver que su cotidianeidad está agredida. Lo que subyace, quizá sea, su incapacidad para modificar su medio o asumir los hechos, por qué definitivamente no le están encontrando sentido a la vida.

Lo cierto es que nadie quiere morir. La muerte es absurda para todo ser viviente. Desde nuestro <deseo de omnipotencia>, el ser humano siente el impulso a permanecer, a no morir. La muerte entonces, puede ser entendida como ¿una solución?

Desde la experiencia clínica rechazamos firmemente esta conducta haciéndonos las siguientes preguntas: ¿Qué ocurre cuando alguien decide recorrer el camino de la autoeliminación? ¿Qué mecanismos psicológicos se ponen en marcha para tal determinación? ¿Qué aspectos comunitarios (familiares, sociales, educativos o de salud) se resquebrajan para que una persona visualice cómo su única salida el suicidio?

Podemos distinguir desde la experiencia clínica dos grupos de personas que recurren a la experiencia suicida:

  • -Las personas que no padecen una patología asociada a lo mental.
  • -Aquellas que tienen un diagnóstico psiquiátrico o de otro tipo.

ALGUNOS MITOS SOBRE EL SUICIDIO

-“El que se quiere matar no lo dice”. Criterio equivocado pues conduce a no prestar atención a las personas que manifiestan sus ideas suicidas o amenazan con suicidarse. Criterio científico: De cada diez personas que se suicidan, nueve de ellas dijeron claramente sus propósitos y la otra dejó entrever sus intenciones de acabar con su vida.

“-El que lo dice no lo hace”. Criterio equivocado ya que conduce a minimizar las amenazas suicidas, las que pueden ser consideradas erróneamente como chantajes, manipulaciones, alardes, etc. Criterio científico: Todo el que se suicida expresó con palabras, amenazas, gestos o cambios de conducta lo que ocurriría.

-“Los que intentan el suicidio no desean morir, solo hacen el alarde”. Criterio equivocado porque condiciona una actitud de rechazo a quienes intentan contra su vida, lo que entorpece la ayuda que estos individuos necesitan. Criterio científico: Aunque no todos los que intentan el suicidio desean morir, es un error tildarlos de alardosos, pues son personas a las cuales les han fracasado sus mecanismos útiles de adaptación y no encuentran alternativas, excepto el intentar contra su vida.

-“Las personas que hablan acerca del suicidio no se hacen daño porque solo quieren llamar la atención”. Criterio científico: Los terapeutas deben tomar todas las precauciones posibles al confrontar a una persona que habla acerca de ideas, planes o intenciones suicidas. Todas las amenazas de daño a sí mismo se deben tomar en serio.

A partir de todo lo dicho podemos concluir con Noblejas (2000) que “el mal de nuestra época es el sinsentido, la falta de sentido de lo que vivimos, y que la respuesta a esta situación seria, por tanto, la entrega a tareas personales o colectivas que planifiquen la existencia de todo ser humano” o como dice Viktor Frankl (2014) “la sociedad actual aspira a satisfacer sus necesidades, incluso a crearlas. Pero hay una necesidad, que, además, es la principal necesidad humana, que queda frustrada, queda olvidada por la sociedad: la necesidad de sentido. Dicho con otras palabras: el relativo bienestar material está acompañado de un empobrecimiento existencial”.

Sindicato Policial

“Es un tema que nos entristece, nos preocupa y nos ocupa…   Vemos que no hay un apoyo psicológico real”

Patricia Hoy

En vistas de una gran problemática que se vive en el ámbito del Ministerio del Interior, por las altas cifras de funcionarios que se quitan la vida cada año, EL PUEBLO procuró para este informe la palabra de la Presidente del Sindicato Nacional de la Policía (SIPOLNA, ex SIFPOM), y así conversó con Patricia Noy Cardozo. 

Desde el sindicato y desde hace varios años, se viene denunciando esta gravísima realidad, al tiempo que se procura trabajar en prevención mediante talleres y actividades similares. 

Cabe destacar que en los casi 5 meses que han transcurrido de este año, ya se han suicidado 9 efectivos policiales en el país.

Aquí lo medular del diálogo con Patricia Noy:

-Qué primera reflexión les merece, en general, el tema Suicidio si piensan en los policías?

Sinceramente cuando hablamos de suicidio es un tema que nos entristece, nos preocupa y nos ocupa, ya que muchos compañeros han tomado esa triste decisión y vemos que no hay un apoyo psicológico real dentro del Ministerio del Interior y no se han adoptado políticas de prevención serias como lo merece el tema.

-¿Manejan cifras de este año?

Este año van 9 compañeros que se quitaron la vida. En el 2023 fueron 32, aunque el Ministerio maneje otra cifra.

-¿Qué se ha hecho, o al menos intentado hacer desde el sindicato, para mejorar esta realidad?

Desde el sindicato hemos realizado un proyecto de prevención de suicidio, el cual fue entregado tanto en el Ministerio como en el Parlamento, hicimos un simposio en el anexo del Palacio, donde profesionales en salud mental expusieron el tema, hubo compañeros que contaron algunas realidades de cómo su jornada laboral los afecta emocionalmente, como por ejemplo cárceles, y fueron invitadas diferentes autoridades. Eso nos llevó también a comenzar a trabajar en otro documento que no aborda solo la prevención sino que apuntamos a las diferentes causalidades que pueden llevar a esa decisión, ya que muchas veces el trabajo diario del policía, la violencia y situaciones que vive en la función, sumado a los acosos, persecuciones y destrato por parte de superiores, eso trabaja mucho en la psiquis de los compañeros que sumado a las problemáticas que puede tener cualquier persona, ya sean económicas, familiares, amorosas, han llevado a que los compañeros se quiten la vida y no haya una contención psicológica real y eficaz dentro de la institución. Muchas veces al concurrir al Hospital Policial ya desbordados, se encuentran con que tienen que esperar uno, dos meses o más para ver un especialista. También en conjunto con otras organizaciones, profesionales en salud mental, se han realizado talleres sobre salud mental y prevención de suicidio en diferentes departamentos del interior.

-Ahora bien, ¿qué entienden ustedes que falta hacer? Por ejemplo, ¿qué cosas reclaman puntualmente?

Si bien el Ministerio ha realizado algún avance en cuanto a esta problemática, como ser un psicólogo en puerta de emergencia del hospital y una línea telefónica de contención, esto nos resulta muy insuficiente, ya que ha pasado que varios compañeros han ido a consultar y el psicólogo no está, la línea telefónica no es las 24 horas del día y un dato muy importante es que eso se implementó en la capital, pero no en todos los departamentos. Se necesita un abordaje serio y urgente a esto que nosotros llamamos “una pandemia silenciosa”, consideramos que tiene que haber ya antes del ingreso a la institución una evaluación psicológica profunda y luego un seguimiento obligatorio a todos los policías. En la última rendición de cuentas se destinó un presupuesto para salud mental en la Policía y aún no sabemos qué monto exacto y cómo se va a implementar, vemos que tanto el Ministerio como el Gobierno no afrontan con la seriedad y urgencia que requiere el tema y ante las últimas cifras presentadas por el Ministerio en conjunto con Sanidad Policial y el Cavid (Centro de Atención a las Víctimas de Violencia y Delito), vemos que no quieren reconocer que tenemos un crecimiento de suicidios dentro de la institución ya que los datos aportados para nosotros están muy lejos de la realidad.

Álvaro Machado, abogado y docente

“El ciberacoso es una conducta invasiva o violenta que puede llevar a un desenlace como el suicidio” y “no tenemos una legislación actualizada”

Álvaro Machado

En el marco del Taller sobre sensibilización y problemática sobre el suicidio que se estará realizando los días lunes y martes 3 y 4 de junio, abierto a todo el público, EL PUEBLO dialogó con uno de los docentes organizadores de esta actividad, el profesor y abogado Álvaro Machado.

“Esta jornada –comenzó diciendo Machado- se va a desarrollar primero en el Instituto de Formación Docente el lunes, y el martes en el Cerp Litoral. Se trata de un conjunto de visiones, está Fabián Bochia con la perspectiva sociológica de este fenómeno, Sixto Monetta con el punto de vista filosófico, también estará la mirada psicológica y de mi parte, abordaría el tema de lo que es el ciberacoso, en particular, como fenómeno que se está dando mucho en la actualidad y en forma creciente por el uso de las redes sociales, no solo en jóvenes sino también en adultos, que muchas veces puede ser uno de los tantos factores que pueden llevar a episodios de depresión, incluso con el desenlace del suicidio”.

“De mi parte sería abordar esa temática desde el lado jurídico, más que nada en cuanto al abordaje legal de lo que es una conducta invasiva o violenta que puede llevar a un desenlace como es el suicidio. Entonces, en general sería hacer referencia al marco legal que regula este tipo de conductas, más que nada en particular el ciberacoso o ciberbullying, que en realidad está regulado en forma general por el Código Penal, pero en particular no existe una legislación específica de lo que son los delitos informáticos. Por eso explicaremos que el fenómeno se regula en base a las normas generales del Código Penal, y veremos también que hoy es necesario una legislación específica, que si bien ya se presentó hace un par de años, todavía está a estudio del parlamento, y justamente una de las figuras penales previstas en ese proyecto sobre delitos informáticos es el ciberacoso”.

– Y mientras falte esa legislación especial, ¿debe atenderse esta situación a través de la analogía de las leyes vigentes?

– Sí. El Código regula más que nada delitos que se cometen a través de instrumentos tecnológicos o informáticos, pero cuando se tipificaron esos delitos ya hace muchos años, todavía no se conocía este tipo de fenómenos. La regulación del Código Penal es muy antigua, es un Código que data de la década del 30 del siglo pasado, y en esa época no existía nada de esto del fenómeno informático, y obviamente de los delitos que se cometen a través de las vías telemáticas. Así que faltaría una actualización urgente de lo que es nuestra legislación especial sobre el tema. En el proyecto de ley hay una cantidad de figuras penales que se intentan tipificar para que encajen dentro de esas maniobras que se realizan, y cada una con su pena respectiva, pero actualmente todavía sigue a estudio del parlamento.

– En un caso concreto de hoy, si una víctima de ciberacoso, que puede ser un menor o una persona mayor, decide denunciar a quien lo acosa, ¿dónde debería presentarse?

– La vía específica para que un menor o una persona mayor denuncie ese tipo de invasión a su privacidad, que dicho sea de paso, es algo que se viene dando cada vez en forma creciente, puede hacerlo a través de una denuncia en el Ministerio del Interior, específicamente sería allí, una denuncia policial, ya sea en forma presencial o también, por lo que tengo entendido, a través de la página web del Ministerio del Interior. Esa sería la vía específica para tramitar una denuncia por ciberacoso o ciberbullying, presentándose ante la seccional policial para erradicar la denuncia y presentar las pruebas correspondientes.

Quizás la gran dificultad que hay cuando uno presenta una denuncia en la oficina de Delitos Complejos Informáticos de la policía, es identificar al responsable, a quien está detrás de todo eso, porque suelen ser maniobras que realizan personas que muchas veces son difíciles de identificar porque suelen crear perfiles falsos que pueden borrar en forma casi instantánea, desapareciendo así la evidencia y la prueba. Pero si la persona que es víctima puede hacer una captura de mensajes e imágenes que la otra persona le envió, es algo que sería recomendable para poder así fundamentar su denuncia.

– ¿Así que en definitiva lo que falta es actualizar nuestra legislación sobre esta temática?

– Exactamente, una legislación específica sobre los delitos informáticos, tipificar a cada uno de ellos y establecer las penas correspondientes a cada delito, que son una cantidad. 

Fabián Bochia, docente y sociólogo

Vivimos en un momento complejo en el individualismo

Fabian Bocha

Este lunes y martes 3 y 4 de junio, se estará llevando a cabo un Taller sobre sensibilización y problemática sobre el suicidio abierto a todo el público. Para conocer uno de los aspectos que se estarán tratando, EL PUEBLO dialogó con uno de los docentes organizadores de esta actividad, el profesor y sociólogo Fabián Bochia.

“Hace tiempo que venimos analizando este tema –comenzó explicando Bochia- con el Departamento de Filosofía, con la gente de Derecho y yo por Ciencias de la Educación. Digamos que salpica a la juventud y es muy doloroso”.

“El año pasado tuvimos en una de las vacaciones, en Semana Santa o de Turismo, que un muchacho del CERP se quitó la vida, estaba alojado en la residencia, era de Artigas, se fue a su pueblo y nunca más regresó. El año pasado también me pasó que en una institución, también de formación docente, que una estudiante, en el mismo año se le suicida el hermano menor, un adolescente, y unos meses después la madre. Una situación complejísima para la muchacha. 

“Entonces, lo que planteamos es hablar del tema, convocar y escuchar a estudiantes pero además abierto a la comunidad, para que puedan contar experiencias. Tendremos el análisis sociológico que aportaré en cuanto a cifras y autores, también desde la filosofía, del derecho por estar los ciberacosos que a veces pueden promover este tipo de conducta”.

“Pero hay un tema que no quiero dejar pasar, que muchas veces no se toma en cuenta como suicidio, el de gente que puede ser también mayor, que tiene algún tipo de tratamiento médico con alguna medicina que es fundamental para su vida, y deja de tomarla. Aún a veces a riesgo de que lo descubran, porque generalmente lo hacen en la soledad o en el anonimato, tratando que sus familiares no se enteren. Esa persona no se anima a dar el paso, pero lo da en largo, en meses, abandonando un tratamiento. Dejar de tomar una medicación que es fundamental es como decir, quiero irme pero no me animo a dar el paso en un segundo. Eso también es un intento o un suicidio a la larga que a veces no se toma en cuenta y no sale en las estadísticas”.

“Después tenemos, lo que ya sabemos que está pasando con policías de todo el país, incluso en Salto, que se han quitado la vida. Ancianos que se sienten solos y aceleran su partida. Entonces, creemos que es una linda oportunidad, que se suma a otras buenas propuestas que hay de la Universidad, para poder dialogar de algo que nos complica a todos”.

“Vivimos en una situación compleja de ahogamientos, presiones, tensiones, depresión, gente que supuestamente alcanza el trabajo, la familia o bienes materiales o culturales, como puede ser un título, y que no se siente a gusto, que se siente presionado. Ha pasado con deportistas en Uruguay, por eso entendemos que es necesario que se desmitifique y que se hable, que cuenten experiencias que seguramente puedan ser dolorosas pero que sin duda aportarán a tener información”.

“Hace 22 años que estoy en formación docente, y hace unos quince años me pasó que un muchacho que era estudiante de profesorado de Historia a quien le daba clase, en el final de la carrera, tenía un trabajo estable, casado y con hijos, le faltaba un par de materias y la práctica para ser profesor, y se quita la vida. Fue un fin de año tremendo que tuvimos, pero lo que nos llamó la atención es que ese muchacho era de un carácter jovial, abierto, no denotaba inconvenientes que a raíz de lo que aconteció, obviamente tenía, pero en el año nadie notó nada. Había sido alumno mío en casi todos los años en diferentes materias del área en la que trabajo, y sin embargo, tomó esa decisión al final de su carrera, seguramente con problemas que nosotros no conocíamos, pero que tampoco generaba aristas como para poder deducirlo”.

“Así que esta es la oportunidad para hablar de este tema porque queremos también escuchar situaciones. Cuando he hablado de este tema en clase, enseguida saltan situaciones de gente que dice que le pasó con algún familiar o con algún compañero o amigo de intentos o de la pérdida cercana como ya he contado”.

“Y luego desde el ángulo de la filosofía, también ayudar a entender estos tiempos tan difíciles que nos tocan vivir. Como aporte final desde la sociología, decir que vivimos en un momento complejo en el individualismo porque, por ejemplo, en la época que uno se formó, en los 70 y 80, si a uno le gustaba algo, tenía que buscar ese espacio, sea deportes, religión, cultura, política, formación. Recuerdo buscar ese espacio y encontrarlo con cierta dificultad. Hoy la persona que le guste el deporte, la cultura, la música, las plantas, la cocina, la literatura, puede encontrar a través de internet cientos de puertas para ensimismarse en eso, pero pierde la globalidad del diálogo y se ensimisma en situaciones que a él le gustan, perdiendo así el contacto con el resto de la comunidad por estar en esos grupos especializados en lo que él quiere, pero a su vez eso genera un individuo de poca paciencia y monotemático, que a veces nos pasa con nuestros jóvenes cuando se encapsulan con algo y no quieren dialogar de otra cosa que no sea de eso”. 

“Eso lo hace perder contacto con la comunidad y pierde además de disfrutar del variopinto de los temas, y aceptar que hay gente que no le guste eso porque le gustan otras cosas. Eso también genera un tipo de personalidad especial que puede derivar en un ensimismamiento que llegado el momento, no sabe vivir si no es exclusivamente en lo que él eligió, lo que también es complicado para el resto del relacionamiento”.

“Y luego en un par de meses generaremos otra instancia donde devolvamos los insumos que recibamos y sigamos construyendo para, en la medida de lo posible, comenzar a revertir este mal que a todos nos afecta”, concluyó.

¡Ayúdanos! ¿Qué te pareció este artículo?
+1
1
+1
0
+1
0
+1
0
+1
0
Enlace para compartir: https://elpueblodigital.uy/9atn