Se ha ido un gran hombre

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Como tal lo recordaremos siempre, no sólo nosotros, sino que aspiramos a que también las futuras generaciones recuerden así al Arq. Mariano Arana.

Una estirpe de hombres de los que ya no vienen. Además de su profesión de arquitecto, profesión que amaba y le llevó a presidir por ejemplo, la Comisión del Patrimonio Nacional y también a la docencia en la Facultad de Arquitectura donde supo destacarse.

Mariano Arana, fue además Ministro de Estado, senador de la República, dos veces Intendente de Montevideo y luego volvió ocupar un cargo de edil puramente honorario, porque su pasión por sobre todas las cosas era la gente y con ella colaboraba desde el lugar que se le asignara.

Gustaba de empuñar su “chismosa” para hacer personalmente los mandados y dialogar con la gente su gran pasión. Nadie que lo conociera podía sentirse menospreciado al hablar con el Arq. Arana, porque era de esos grandes hombres que disfrutaba de la modestia y la sencillez.

Mariano Arana ha muerto a los 90 años, pero seguramente seguirá vivo en sus obras en su fama de hombre de diálogo, de amar a la gente y de procurar el bienestar para ésta.

Seguramente quien conoció el Arq, Arana sabe que sus más grandes obras nunca trascendieron, nunca hizo nada para su lucimiento personal, su grandeza provenía de su hombría de bien.

Dicen que los grandes hombres y mujeres no mueren mientras alguien los recuerda y creemos honestamente, que si así es Mariano Arana será inmortal, porque ha sido de los más grandes y así lo demuestran los mensajes, las presencias y las salutaciones de todos los partidos que se recibieron con motivo de esta pérdida.

Amaba Montevideo como nadie y seguramente hizo todo lo que pudo por su desarrollo, por su grandeza y sobre todo para que fuera una ciudad amigable, disfrutable para propios y extraños.

Integró una generación de grandes hombres, que supieron hacer prevalecer la verdad y la justicia. Nadie que lo conociera podía tildarlo precisamente de “blando” o de ideas débiles, pero a la hora de confrontar no andaba con ideología, con posiciones recalcitrantes, sino que era considerado un dialoguista.

Seguramente se ha ido un gran hombre, porque es ley de la vida que todo ser viviente muera, pero también seguramente Mariano Arana permanecerá junto a nosotros por muchos años más.

A.R.D.

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