Empecé a estudiar el presupuesto quinquenal para la 1ª reunión de la cooperativa de artistas a realizarse el 22 de enero en el Centro Cultural Academias Previale. Obviamente, debo haber entendido mal y tendré que retractarme por este artículo, porque, según lo que parece, las y los artistas no existimos como sujetos sociales y la cultura es un montón de ladrillos sin alma.
EL ARTE Y LA CULTURA NO SON VISTOS COMO EJES ESTRATÉGICOS
En el Presupuesto Quinquenal 2026–2030 del Gobierno de Salto, la cultura figura como un Área dependiente de la Secretaría General (Capítulo II – Organización Administrativa, Estructura Orgánica).
Esta ubicación tiene consecuencias concretas. La cultura no cuenta con un programa presupuestal autónomo, no posee numeración propia ni aparece como unidad ejecutora identificable (Listado de Programas Presupuestales, págs. 9–10). En términos técnicos, queda integrada a una estructura administrativa amplia junto a otras áreas operativas.
El diseño presupuestal define jerarquías y la cultura se presenta como un componente administrativo subordinado y no como un eje estratégico del quinquenio.
LOS ARTISTAS NO EXISTIMOS PARA EL PRESUPUESTO
La lectura del articulado y de los anexos confirma una constante: el presupuesto no reconoce al artista como sujeto presupuestal (Articulado general y Anexos 5 a 10).
No se crean fondos municipales para artistas, no se establecen becas, premios, subsidios ni mecanismos de estímulo. Tampoco se asignan partidas para producción artística ni se prevén llamados o líneas de fomento cultural en todo el período 2026–2030 (Anexo 5 a Anexo 10 – Egresos presupuestales 2026–2030).
La única referencia que podría asociarse indirectamente es una transferencia genérica a instituciones sin fines de lucro por míseros $10.000 anuales (Anexo 5 – Egresos presupuestales 2026–2030, rubro Transferencias Corrientes, pág. 64). Esa partida no está identificada como cultural, no está dirigida a artistas y no cuenta con criterios definidos en el decreto.
Desde el punto de vista presupuestal, las y los artistas no somos reconocidos como parte del patrimonio cultural inmaterial del departamento —categoría incorporada al derecho uruguayo a partir de la Convención de la UNESCO ratificada por la Ley Nº 18.035 y vigente desde octubre de 2006— y no formamos parte de la estructura de destinatarios del gasto público departamental.
INFRAESTRUCTURA SIN CONTENIDO
El presupuesto destina montos relevantes a infraestructura cultural:
- 13 millones para la Biblioteca Municipal (Plan de Inversiones, pág. 29);
- 25 millones para el Museo del Hombre y la Tecnología (Plan de Inversiones, pág. 12);
- 4 millones para el Museo Horacio Quiroga (Plan de Inversiones, pág. 29);
- 1 millón para el Museo Olarreaga Gallino (Plan de Inversiones, pág. 29);
- 1 millón para el Teatro Larrañaga (Plan de Inversiones, pág. 12);
- 20 millones para iluminación patrimonial (Plan de Inversiones – Iluminación Patrimonial, pág. 11).
Lo que el documento no establece es el vínculo entre estas obras y la actividad artística.
No hay previsión de programación cultural, honorarios, contratación de artistas ni criterios de uso una vez ejecutadas las obras. El contenido cultural no aparece presupuestado.
EL EVENTO ENTENDIDO COMO OPERACIÓN URBANA
El quinquenio asigna $20.000.000 a la denominada “cooperación en eventos”, distribuidos a lo largo del período (Plan de Inversiones – Cooperación en eventos).
El propio texto define el destino de estos recursos: limpieza, ordenamiento, infraestructura previa y servicios municipales (Plan de Inversiones – Descripción de la partida).
La partida se orienta a resolver aspectos logísticos y operativos vinculados al uso del espacio público. Los eventos son tratados como una operación urbana, no como una política cultural.
LA FORMACIÓN ARTÍSTICA COMO TERRITORIO AUSENTE
El Presupuesto Quinquenal no crea programas de educación artística ni asigna recursos específicos a la formación cultural (Articulado general y Anexos).
Las menciones a “talleres” aparecen asociadas a políticas territoriales generales, sin orientación artística definida ni asignación presupuestal específica (Capítulo VI – Instrumentos de Gestión Territorial). No existe una política municipal de educación artística para el período 2026–2030.
PATRIMONIO SIN MEDIACIÓN CULTURAL
La política patrimonial ocupa un lugar visible en el presupuesto. Se prevén inversiones en iluminación de fachadas y puesta en valor urbano de edificios y monumentos, entre ellos el Palacio Córdoba, el Ateneo, el Teatro Larrañaga, la Catedral, iglesias, obeliscos y las grúas portuarias (Plan de Inversiones – Iluminación Patrimonial).
El presupuesto no prevé activaciones culturales, mediación artística, residencias ni trabajo creativo asociado a esas intervenciones (Articulado y Plan de Inversiones). El patrimonio aparece como “sujeto de derecho” y los verdaderos sujetos de derecho (ciudadanas y ciudadanos que somos artistas y técnicos) no estamos previstos para integrar esa inversión a los procesos culturales contemporáneos.
EL ARTISTA FUERA DEL SISTEMA DE RECONOCIMIENTO PÚBLICO
A lo largo de todo el documento, el artista no es mencionado como trabajador, destinatario ni actor económico (Articulado general y Anexos). No figura en los criterios de asignación de recursos, no aparece en los objetivos de desarrollo ni es considerado parte del entramado productivo departamental.
El presupuesto reconoce edificios, espacios, eventos y patrimonio. Continuamos excluidos del sistema de reconocimiento de nuestra existencia y nuestra relevancia.
PRESUPUESTO QUINQUENAL: ¿ARTE SIN ARTISTAS?
La conclusión es clara. El documento invierte en cultura entendida como infraestructura, conservación patrimonial y orden urbano.
En relación con el trabajo artístico y con quienes producimos arte y cultura en el territorio, el presupuesto no ofrece instrumentos, recursos ni reconocimiento. El arte es una naturaleza muerta, la inversión existe, los ladrillos tienen más derechos que los ciudadanos.





