La espera terminó. El fútbol salteño se prepara para su primera gran cita de la temporada 2026:
el torneo oficial de la Divisional B. Con la mirada puesta en la gloria y, sobre todo, en los ascensos, la «B» se alista para una jornada inaugural que promete emociones desde el primer minuto.
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La divisional ha confirmado que la acción comenzará este sábado, con una triple cartelera vespertina que promete atraer a toda la familia futbolera. La logística ya está sobre la mesa. Desde el presidente Deolindo Miquelarena EL PUEBLO, se van sumando apuntes. Los apuntes de la decisión.
DE LOS CONFIRMADOS AL FIXTURE
Se utilizarán tres canchas para esta primera fecha: el Parque Dickinson, la cancha de Tigre y la cancha de Saladero. Hay que tener en cuenta que Tigre y Saladero son locales. Mañana martes será el día clave. Neutrales y delegados para determinar qué partidos se disputarán en cada uno de estos escenarios, terminando de darle forma al cronograma de la primera fecha. La organización de la Divisional B ha trabajado a conciencia durante la pretemporada. El objetivo es que la logística acompañe al espectáculo dentro del campo. Por eso se han definido las autoridades del Tribunal de Penas y el Tribunal Arbitral para garantizar el orden y la justicia deportiva desde la fecha uno.
Se ha confirmado la disponibilidad del número de jueces necesario para cubrir la totalidad de los seis partidos de la fecha. Hay que suponer que los mejores serán parte de la misión inaugural
DE LA HISTORIA, DE LA AMBICIÓN
El torneo mantendrá el mismo sistema de disputa de la temporada anterior, una fórmula que ha demostrado ser efectiva para mantener la competitividad hasta el final. El objetivo sustancial de este año vuelve a ser la misma: dos ascensos directos a la Divisional A. La divisional «B» llega con el impulso de un crecimiento sostenido. Tras superar en venta de entradas lo registrado en el 2024 durante el año pasado, el fin es mantener ese interés de la hinchada, que ha demostrado que el fútbol de la B es un producto que sigue ganando terreno. El Campeonato de este año: los 100 años del Club Atlético Chaná. Es cierto que la espera terminó. Y el sábado 7 de marzo…ese es el día.
Este River Plate que llegó a los 112 años; El Alma del «Asilo»: ¡más que un club!


El apodo de «La institución del Asilo» no es casualidad; responde a sus orígenes y a su estrecho vínculo geográfico con el Asilo de Ancianos de la ciudad, un sello distintivo que marca la pertenencia territorial del club. River Plate no solo es fútbol; es una pieza clave en el tejido social de Salto.
La década del 70 fue un ciclo de gloria donde el club se consolidó como una potencia local. Aquellos títulos de los años 70 no fueron solo trofeos, fueron la ratificación de un estilo de juego aguerrido y técnico que enamoró al hincha. Fue la era donde el Parque Carlos Ambrosoni se convirtió en un verdadero bastión, una fortaleza donde los rivales sabían que los puntos eran muy difíciles de sacar.
En esos años, River Plate forjó su reputación de equipo «copero» y difícil de doblegar, una mentalidad que ha intentado transmitir a todas sus generaciones de juveniles.
LOS QUE CAMINABAN EL BARRIO
No eran solamente deportistas en pro de River Plate. No eran solo jugadores o directivos; eran referentes que caminaban el barrio.
* Carlos Ambrosoni (Dirigente): Su nombre no sólo bautiza el campo de juego; representa la visión y el amor incondicional por la camiseta. Fue un hombre que entendió que un club es, ante todo, su gente y su infraestructura.
Jugadores como Raúl Rodríguez, Esteban González, Pedro Quiñones, Elbio «Cubilla» Hernández, Sergio González, los Maidana, los Aguirrezabal, Jorge Acosta,.Manuel Alvez, Luis «Chirlo» Gómez, Rosalino Sosa….entre tantos, no solo aportaron talento, sino que se convirtieron en estandartes de una época donde el fútbol salteño vivía un auge de competitividad y pasión real. Suspiros de nostalgia en los socios más veteranos.
EL TEMPLO DEL AMBROSONI
Situado en la zona del asilo, este escenario es un emblema del fútbol regional. No es solo césped y alambrados; es el lugar donde se han definido campeonatos, donde las familias se han reunido cada domingo durante décadas y donde la «Hinchada del Asilo» ha hecho sentir su voz. Ayer fue el día. Ayer cumplió años el viejo River Plate. Celebrar 112 años en el fútbol del interior implica haber sobrevivido a crisis, celebrado épocas de vacas gordas, y sobre todo, haber mantenido viva la llama de un club que es referencia obligada en la Liga Salteña de Fútbol. Hoy, el Club Atlético River Plate es un símbolo de resiliencia: la capacidad de mantenerse vigente mientras las generaciones pasan y la pelota aparece como fiel compañera en esa cancha de los blasones conquistados. Conquistas…para siempre.
«No se puede competir contra un espectáculo gratis»
El inicio del Campeonato de la Divisional «B» estaba pactado para el domingo 8 de marzo, pero ese día será día de Salto y Paysandú. Por lo tanto la imposibilidad reglamentaria para que el fútbol local se juegue en paralelo. En la Divisional de ascenso se manejó en principio, afrontar dos partidos el viernes y cuatro en la noche del sábado. El hecho es que el sábado 7 en horas nocturnas, actuará la murga «Agarrate Catalina» de Montevideo en el espacio puerto. Un espectáculo al que se podrá acceder sin pagar la entrada. Descartado el viernes, todos los partidos destinados al sábado a la tarde. En función de esa realidad, al presidente Deolindo «Chato» Miquelarena no le faltó poder de síntesis: «no se puede competir contra un espectáculo gratis de esas características». Por eso en la «B» se aplicará un estricto sentido común.
«Pertenencia y pasión»
El corazón albirrojo late con una intensidad especial. No son 112 años de cualquier historia; son 112 años de identidad, de barrio y de esa inconfundible mística de la «Institución del Asilo».
«Recordamos –narra el hincha de River Plate a EL PUEBLO- con nostalgia y orgullo aquella década del 70, donde la gloria se hizo carne en nuestra cancha. Aquellos títulos que consolidaron nuestra grandeza no fueron producto del azar, sino del trabajo, del talento y de esa garra que siempre ha definido al jugador de River.
Hoy honramos a los pilares que hicieron esto posible:
A los dirigentes visionarios como don Carlos Ambrosoni y Juan José Campanella, invalorables cimientos de nuestra casa.
A los símbolos que vistieron nuestra camiseta con honor, desde Raúl Rodríguez, Esteban González, Carlos Sagradini, Elbio Hernández, hasta cada uno de los que dejaron el alma en el césped del Parque Carlos Ambrosoni.
Sobre todo, a nuestra gente. A esa hinchada que, domingo a domingo, ha hecho del Ambrosoni un verdadero templo del fútbol salteño.
River Plate de Salto no es solo una institución deportiva; es el refugio de recuerdos, de amistades que duran toda la vida y de un sentimiento que se hereda de padres a hijos. Fieles a nuestra esencia, siempre orgullosos de ser del «Asilo».





