
Frente a resoluciones que parecen desconocer nuestra historia pero afectan el futuro de ser aprobadas me parece interesante reflexionar y que todos podamos opinar de estos temas con criterio y fundamentos. Entonces debemos ver el concepto de patria en Uruguay que se encuentra íntimamente ligado a la construcción democrática y republicana del Estado. Estado que debemos diferenciar de gobierno de turno y es importante destacar. Desde la Constitución de 1830, se establece que “la soberanía particular de cada Estado reside radicalmente en la Nación” (Art. 4), lo que define la patria no solo como un territorio, sino como un proyecto político común basado en la soberanía popular. En este sentido, patria y democracia son inseparables en la tradición uruguaya más en estos 40 años de continuidad ininterrumpida que hemos vivido.
En el siglo XIX, las frases heroicas como “Es más honor morir por mi bandera” reflejaban el espíritu de sacrificio de los próceres en las guerras de independencia y consolidación estatal. El propio José Artigas, en su Instrucción del Año XIII, afirmaba que “mi autoridad emana de vosotros y ella cesa por vuestra presencia soberana”, subrayando que la defensa de la patria no se reducía a la lucha armada, sino al respeto a la voluntad popular. Esta visión artiguista anticipa la noción de patria democrática que maestros y profesores debemos defender en nuestro Uruguay.
Con el tiempo, especialmente a partir de la reforma educativa impulsada por José Pedro Varela (1876), el concepto de patria se transmitió en las aulas como un ideal cívico y no meramente militar. La escuela pública vareliana utilizó los símbolos patrios como herramientas pedagógicas para formar ciudadanos libres e iguales. La marcha Mi Bandera, escrita por Juan Zorrilla de San Martín en 1899 e incorporada a los rituales escolares a comienzos del siglo XX, cumple esa función: entonar el himno a la bandera no significa exaltar un nacionalismo excluyente, sino reafirmar la identidad nacional en clave democrática y republicana, teniendo orgullo por nuestros símbolos patrios.
En este marco, la bandera uruguaya se convierte en un símbolo de unidad y de valores colectivos. Como señala Carlos Real de Azúa en El patriciado uruguayo (1961), el patriotismo uruguayo se distingue por su carácter cívico y pluralista, más inclinado a la construcción institucional que a la exaltación bélica o intereses colectivos que puedan afectar el bien común. Por eso, el verdadero honor para los uruguayos contemporáneos no está en morir por la patria, sino en vivir defendiendo y fortaleciendo la democracia y ese plan me encontrarán.
En conclusión, el concepto de patria en Uruguay se articula históricamente con la democracia. Desde Artigas hasta la escuela vareliana, pasando por la incorporación de símbolos como la marcha Mi Bandera, el patriotismo uruguayo se ha consolidado como un patriotismo cívico y no militar. Honrar a la patria hoy implica participar activamente en la vida democrática, respetar los derechos humanos y sostener la justicia social, reafirmando que la patria no es solo un suelo, sino un proyecto de convivencia libre e igualitaria donde en cada acto patriótico valoramos nuestra Patria y orgullosos defenderemos.