La mistura hecha verso

El poeta y docente artiguense Fabián Severo despliega sus alas por el cielo de la poesía y abreva en la narrativa de mediano y largo aliento con un lenguaje muy férreo como base, el portuñol. Hoy intentamos conocer un poco más a una de las voces literaria que mas se destacan en la actualidad en nuestro país.

Fabián Severo, el poeta del portuñol que convierte la frontera en universo

El escritor y docente artiguense Fabián Severo recorre escenarios de España y Portugal con su recital De Norte a Sur, consolidando una propuesta donde la oralidad fronteriza y la música se funden para rescatar la memoria de los invisibles. Su obra, escrita en portuñol, reafirma que la verdadera patria es el lenguaje que nombra la infancia y el origen.

LA FRONTERA COMO TERRITORIO DEL LENGUAJE

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En la geografía íntima de la literatura uruguaya contemporánea, la figura de Fabián Severo emerge como la de un cartógrafo de lo invisible. Su escritura no busca trazar mapas físicos, sino delinear territorios emocionales donde la lengua deja de ser una herramienta para convertirse en un refugio. En su caso, ese refugio es el portuñol: una lengua nacida de la convivencia cotidiana entre el español y el portugués en la frontera norte, durante años marginada de los espacios de legitimidad cultural, pero hoy revitalizada, por su voz poética y la de un número creciente de escritores y cantores.

ENCONTRAR IDENTIDAD EN ESE VOCABULARIO MESTIZO

Sin embargo, Severo ha hecho de esa lengua mestiza el corazón de su obra. Allí donde otros veían un “error”, él encontró una música; donde había precariedad, descubrió identidad. Su literatura no traduce la frontera: la habita. Y en ese gesto, profundamente político y poético, rescata las voces de quienes históricamente han permanecido en los márgenes del relato nacional.

VIRALATA, LA NOVELA QUE LO CATAPULTÓ

Su consagración llegó con la novela Viralata, galardonada con el Premio Nacional de Literatura en 2017. Escrita íntegramente en portuñol, la obra reconstruye la memoria afectiva de la frontera artiguense a través de una narrativa donde la infancia, la familia y el paisaje se entrelazan con la musicalidad de la lengua materna. Más que una novela, es un acto de restitución simbólica: el reconocimiento de que toda lengua contiene una cosmovisión.

EL NORTE DE LA HERENCIA Y LA EXPANSIÓN

Resulta inevitable vincular la obra de Severo con la sensibilidad del poeta Elder Silva Rivero, salteño, otro gran intérprete del norte uruguayo. Ambos comparten una mirada que transforma la periferia en centro y convierte el habla popular en materia literaria. Pero Severo ha dado un paso más allá al legitimar plenamente el portuñol como lengua literaria autónoma, no como excepción sino como norma estética.

Su producción reciente, que incluye títulos como Costuras y la novela Sepultura, profundiza en el vínculo entre memoria y lenguaje. En estos textos, el portuñol deja de ser una simple marca de identidad regional para convertirse en una forma de propuesta cultural. Es la lengua en la que se ama, se recuerda y se nombra lo perdido. En su obra, la frontera no es una línea divisoria, sino un espacio fértil donde conviven múltiples temporalidades. El pasado no desaparece, se transforma en sonido.

EL POEMA COMO CANCIÓN

Actualmente, Severo se encuentra de gira por España y Portugal presentando el recital De Norte a Sur, junto al músico Diego Kuropatwa. Este espectáculo representa la síntesis de su búsqueda artística: borrar las fronteras entre la poesía y la música.

En escena, sus textos no se limitan a ser leídos; son interpretados. La guitarra no acompaña al poema: lo continúa. El resultado es una experiencia donde la palabra recupera su dimensión original: la oralidad. Allí, la poesía vuelve a ser lo que fue en sus orígenes: una forma de respiración colectiva.

Este carácter performático revela una verdad esencial de su obra: sus textos no pertenecen únicamente al libro, sino al aire. Son poemas que necesitan ser pronunciados para completarse.

EL ENCUENTRO CON JOSEMA

La dimensión humana de su recorrido quedó simbolizada recientemente en un gesto cargado de significado. El futbolista uruguayo José María Giménez (Josema), actual capitán de la selección nacional, invitó a su antiguo profesor de Literatura a presenciar un partido del Atlético de Madrid en el estadio Metropolitano.

El encuentro no fue solo una coincidencia biográfica, sino la confirmación de una continuidad invisible: la del maestro y el alumno que se reencuentran en otro tiempo y otro territorio, unidos por la memoria. En sus redes sociales, Severo evocó ese momento como un puente entre dos épocas: el aula y el mundo, la enseñanza y el destino. Ese gesto sintetiza el núcleo de su obra, la literatura como vínculo, como persistencia afectiva. Josema también mostró su orgullo en redes sociales, de volver a compartir momento con su profesor de Secundaria.

CON ARTIGAS EN SUS PASOS

El recorrido europeo de Fabián Severo no representa un desplazamiento geográfico, sino una expansión simbólica. Lleva consigo la respiración de Artigas, el rumor del río Cuareim y la memoria de una lengua que durante décadas permaneció en la sombra.

Su obra confirma que la literatura no nace en los centros de poder, sino en los bordes. Allí donde la lengua se mezcla, donde las identidades se vuelven porosas, surge una nueva forma de decir el mundo.

Severo ha demostrado que el portuñol no es una anomalía, sino una forma de universalidad. Porque lo verdaderamente universal no es lo uniforme, sino aquello que logra transformar una experiencia local en emoción compartida.

En ese sentido, su poesía no solo rescata la memoria de la frontera: la convierte en una partitura abierta, donde cada palabra es un regreso y cada sonido, una forma de permanecer.

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