Hoy tenemos el honor de conocer la historia de vida de Juan Román, un hombre cuya trayectoria está marcada por el trabajo en los medios y una conexión muy especial con su audiencia.
«El primero de septiembre entré en Radio Arapey, y en este mes se cumplen 34 años de ese momento, que es también la edad que tiene la radio. Siempre que pienso en cómo llegaron las cosas, me gusta creer que algo o alguien nos pone en el lugar adecuado. Yo venía de Montevideo, donde trabajaba como vendedor y coordinador de un sistema de ventas en una empresa, pero decidí mudarme a Salto porque mi mamá y Alberto ya estaban allí desde hacía un par de años, y me insistían en que me uniera a ellos. Cuando llegué, no sabía bien qué hacer, más allá de ayudarles con su negocio. Fue entonces cuando el Dr. Ganzo y Milton Viera, el hermano de mi madre, me llevaron a Radio Arapey para hacer un programa llamado ‘Un espacio natural’. Milton hablaba de plantas y yuyos, y Ganzo de medicina, creando una hermosa armonía entre ambos. El programa se transmitía los sábados de 8:00 a 12:00 horas.»
Lo que sucedió a continuación fue una suerte de giro inesperado. «No sé por qué, pero algo en el aire hizo que las cosas se dieran así. En ese momento, la radio se había inaugurado en julio, y yo llegué solo dos meses después. Ya trabajaba allí Pablo Campliglia, un relator increíble que relató dos mundiales. Pablo escuchó mi voz y le gustó. Inmediatamente le dijo a Russo Giovanoni, jefe de deportes de la radio en ese entonces, que me quería como publicista porque había notado mi facilidad para leer rápido y vocalizar. Y así comenzó todo. Mi primer programa fue ‘La Otra Frontera’, donde Fede Giovanoni, hoy director de la radio, fue mi fan número uno. Le gustaba mucho lo que contaba, y de ahí fue como un camino que me llevó a ‘Mil Voces’ y a ‘Historias Asombrosas’. Todo empezó allí, en ‘La Otra Frontera’.»

Juan tiene anécdotas de sobra, especialmente de los tiempos en que cubría todos los horarios disponibles en la radio. «Nos tocaba hacer programas muy tarde, como el que iba de 10:00 PM a 4:00 AM, y luego enganchábamos con el Flaco Garaventa. Esos fueron tiempos de mucho aprendizaje. Yo siempre le decía a mis compañeros de la mañana, como Olga Cerecetto, Rubén Darío Chagas y Martín Giovanoni, que la madrugada y la mañana eran los horarios más escuchados. De hecho, a veces, cuando salgo a la calle, siempre encuentro a alguien que escuchó la madrugada al menos una vez. Es increíble cómo, sin querer, nos conectamos con tanta gente.»
Las historias que Juan ha vivido son memorables, como aquella vez que el chino, un movilero, se subió a las recolectoras de residuos para hacer sus reportajes. «Recuerdo especialmente una vez que llamamos a un salteño que vivía en Irak, justo en el momento de la Guerra del Golfo. Él trabajaba como electricista en una base que proveía energía a las tropas americanas, ganando una gran cantidad de dinero. Pero un día no aguantó más y escapó, cruzó a un país vecino, y fue allí donde lo contactamos. Nos contó una historia impresionante.»
A lo largo de su carrera, Juan ha tenido el privilegio de conocer a personas increíbles. «Este medio me ha dado el placer de conocer a gente hermosa y talentosa. Estoy feliz de hacer lo que hago», comparte con sinceridad.
Uno de los momentos más significativos de su carrera fue cuando Russo Giovanoni, en un momento de dificultad económica para la radio, le dio una gran oportunidad. «Yo siempre digo que en la vida hay momentos clave. Cuando Russo tomó la dirección de Radio Arapey, me llamó y me propuso una coproducción, porque había notado que tenía facilidad para estar en la calle. Fue una oportunidad que me permitió vivir de lo que hago.»
A lo largo de su trayectoria, Juan se ha enfrentado a muchos desafíos, pero siempre con la misma pasión. «En los medios, uno tiene que ser todo: conductor, productor, cobrador, y muchas veces también grabar y editar. A veces, nuestro trabajo está condicionado al horario de los demás, pero eso es parte de la magia de este medio.»
Su trabajo en ‘Mil Voces’ fue una de sus mayores satisfacciones. «Creo que todo en la vida está encadenado. Yo venía haciendo un programa llamado ‘El factor humano’, y fue Ernesto Nieto quien me llevó a la televisión. Después de varios años, sentí la necesidad de hacer algo diferente, algo que hablara de historias más profundas, no solo de política. Fue así como nació ‘Mil Voces’. Al principio, era un programa con un enfoque callejero, hasta que, con la ayuda de gente como Gabriel Bibbó y Nico Jardim, y luego de la colaboración de Guillermo Lockhard, logramos llevarlo al siguiente nivel. Fue un ciclo maravilloso que llegó al corazón de la gente.»
«Las historias que compartíamos eran sorprendentes. A veces, uno piensa que no existen, pero en realidad, cuando te sumerges en esos mundos, te das cuenta de que todo es posible. El cielo y el infierno pueden estar más cerca de lo que creemos, y muchas personas viven experiencias que desafían nuestra comprensión.»
En resumen, Juan Román no solo ha sido un gran comunicador, sino que ha sido un testigo privilegiado de la vida de muchas personas. Y, como él mismo dice, lo que más lo hace feliz es saber que su trabajo ha llegado al corazón de tantas personas.