En el Uruguay está avanzando en estos momentos el mayor proyecto de minería a cielo abierto de que se tiene conocimiento. La Minera Aratiri ha comprado grandes extensiones de tierra y según se indica se extenderá en un área que afecta territorio de varios departamentos del centro sur del país.
El proyecto tiene tanto defensores como detractores. Estos apuntan precisamente a las posible consecuencias medioambientales que entienden puede acarrear el mega proyecto minero.
Esta es precisamente la cuestión. Más allá de tomar una posición a favor o en contra, sin tener cabal conocimiento del proyecto y su estudio de impacto ambiental, nos parece errado.
Tan errado como sería autorizarla plenamente sin chequear estos estudios por parte de los técnicos autorizados en la materia.
Las grandes naciones han hecho los mayores desarreglos en materia de medio ambiente y eso no es secreto para nadie.
Debido a estas explotaciones extremas sin atención alguna a la preservación del recurso, hoy muchas de ellas corren riesgo de quedarse sin alimentos, agua dulce y energía suficientes.
Lo que pocos saben es que en virtud de esta situación, estas naciones ricas y poderosas han concebido una nueva forma de «apropiación» de estos bienes que aún subsisten en alguna medida en naciones del denominado tercer mundo.
Precisamente los recursos naturales en estos países se han conservado debido a que no han sido explotados hasta el agotamiento y por lo general la explotación mayor ha sido y sigue siendo por parte de naciones extranjeras, que envían las materias primas a sus centrales, pero no han podido hacerlo hasta el extremo.
En otras palabras, esto se ha logrado a costillas de la pobreza de esos pueblos que siguen en la mayoría de los casos sumidos en necesidades humillantes que atentan contra toda concepción humanitaria.
Aún así algunos de ellos no han escapado a los desarreglos de las multinacionales del primer mundo que han explotado también allí los recursos, como lo hicieron antes en sus propias naciones y por lo tanto, el agua dulce, por ejemplo, hoy escasea, está contaminada o sencillamente ha desaparecido, dejando grandes extensiones desérticas.
Uruguay debe resolver nuevamente sobre un megaproyecto, en este caso de minería y por lo tanto tendrá que atender muy minuciosamente a los aspectos ambientales.
Las inversiones son necesarias. Las fuentes de trabajo también, pero para obtenerlas, jamás se justificará hipotecar los recursos naturales que la naturaleza nos ha regalado.