Me debía esta charla con Enrique Hugo Olaizola, a quien conocí a través de la pantalla de Canal 8 cuando cada domingo a la noche aparecía junto a José Roque Alfieri haciendo un repaso sobre la jornada deportiva. Siempre destacó por ser una persona íntegra, humilde, afable con sus compañeros de trabajo. Esta charla terminó siendo muy emotiva, porque Enrique Hugo centra sus valores en sus raíces, en sus padres trabajadores que le enseñaron eso, como ser una buena persona en un medio tan competitivo. Esa misma emoción que nos trasladó hasta las lágrimas cuando con su voz entrecortada soltó la frase que da título a este Al Dorso.
1. ¿Cómo fueron esos primeros años de tu vida?
– Mis viejos, mi padre Hugo, mi mamá Elsa, mi padre del barrio Ceibal, donde nací, en calle Beltrán entre Juan H. Paiva y Yacuí. Mi madre era del centro, de calle Juncal casi Brasil. Mi padre camionero, mi madre era, antes se decía profesión labores, pero ella bordaba, tejía y cosía muy bien. En ese hogar nací yo. Hice hasta 3° en Salesiano, mi primera maestra, Teresita, la señora de Juan José Díaz. Muy lindo Salesiano, un hermoso recuerdo, y después, hice 4°, 5° y 6° en la Escuela 1, porque mis padres querían que también supiera lo que era una escuela pública.
2. Algo que no puedo dejar escapar, y que es la primera vez que me pasa, que la persona con la que estoy charlando se emociona con la primera pregunta. ¿Te emocionó recordar a tus padres?
– Sí, sí, sin duda, soy hijo único, y uno cree que el mundo ha cambiado muchísimo de lo que eran aquellos comienzos al mundo que se vive hoy. Antes la familia era muy distinta, siempre cuento de mi abuela materna, por ejemplo, que era ella, la hermana y un hermano, y los tres eran muy unidos, y hoy eso ya no existe. Lo converso con mis primos, eso se ha perdido.
3. Y hablando de esos primeros años, ¿cómo fue tu infancia? ¿Cómo la recordás?
– Hermosa, de jugar a la bolita, a la payana también, con las cinco piedritas. El sapito con las figuritas y con la caja de fósforos. Un tipo que se va a acordar hasta ahora, que éramos amigos, Ricardo Molteni, éramos grandes compañeros en los recreos, nos juntábamos media hora y jugábamos al sapito, por ejemplo. Veíamos las películas de antes, El Zorro, La Pantera Rosa, una cantidad de cosas. A veces con Luis Nickleson lo comentamos también, yo qué sé, todas esas cosas lindas. No cambio por la infancia de hoy, que es un celular, con todo respeto, porque es lo que hoy le ha tocado a esta generación. Para uno que se cría en un barrio, y parte en el centro también, porque la familia de mi madre vive en el centro, idiosincrasias distintas de vivir en un barrio como Ceibal, como vivir en el centro.
4. ¿Cómo fue tu llegada a los medios? ¿Qué fue primero, la tele o la radio?
– La radio. Comencé en Radio Cultural hace muchísimos años. Era muy difícil en aquel entonces llegar. El equipo deportivo era solo el del Quique Panizza, que Alfieri era el comentarista, Eduardo Osorio, el relator, que hace poco falleció. Había tres o cuatro antes que yo, y viste que para hacer cancha era bastante difícil, para hacer notas también, porque había dos o tres noteros antes que yo, costó mucho ese inicio, había que esperar turno para un trabajo. Cuando te mandaban a hacer notas, por ejemplo, era con un terrible grabador que me había comprado mi abuela, y te mandaban a hacer notas para el programa deportivo que tenían ellos. Estaba Deporte al Día y el Clan 23 de Alfieri, que me lleva a Canal 8. Pero también Juan José Díaz, que había trabajado en la Revista Hablada, arrancó ahí con Alfredito Honsi y Juan José Díaz, después estaba Rodríguez Cristaldo cuando arrancó, que te daban la oportunidad de hacer notas, era la manera de uno ir creciendo, porque no era fácil en ese entonces. Era mucho sacrificio, no es como ahora que con un WhatsApp tenés muchas cosas. Pero antes te cuento que fui al liceo, a la Facultad, estuve estudiando en Montevideo.
5. ¿Qué estudiaste?
– Había estudiado Economía en ese tiempo, pero hice un año. Siempre me gustó vivir en Montevideo, pero los costos siempre fueron muy elevados. Por más que te den un trabajo, me habían conseguido hace mucho en diario El País, pero igual no me daban los números. Estuve también viviendo dos años en Brasil, porque tenía amigos y conocidos. Hacía otra cosa de trabajo porque estudié también Contabilidad, una cantidad de cosas. Incluso ahora que estuve tres años en Argentina, que por ser un tipo honesto y responsable no cualquiera te confía la plata para hacer depósitos.
6. Estuviste cerca de 40 años como periodista deportivo, pero ahora estamos viendo otro perfilamiento tuyo en la comunicación, donde te interesas por temas sociales, la política.
– Eso ya lo hacíamos con Alfieri, tuvimos un programa en la tarde de Radio Cultural que se llamaba Línea Abierta donde llevábamos entrevistados y eso, ahí era más movilero, que es lo que más me gustaba, y hasta ahora me gusta. Me encanta cubrir las elecciones, que ya lo hacía en el canal, cuando en esa época trabajaba con Juan José Díaz, a quien aprecio muchísimo. Hay que recordar que él también fue el que permitió llegar a la tele, porque era como el gerente del canal. Yo hacía muchas notas con él. Volvemos a lo que eran las limitaciones, te hablé de un grabador. Te hablo de lo que era una cámara o dos que tenía Canal 8, y salíamos en la moto con él, que filmaba y yo le preguntaba dos o tres cosas. Las cosas que aprendí en esos años hoy les saco provecho. Ya hace mucho tiempo, allá por el 2017, 2018, en el diario no me daban oportunidad y yo quería escribir sobre temas de interés general. Horacio Pérez fue uno de los que siempre me dijo, hacé interés general. Y así empecé con la política con un programa en la noche que se llamaba Rumbo al Parlamento. Y ahí iban todos los candidatos, y me fue muy bien. Y la gente me quiere.
7. ¿Por qué te volviste a emocionar?
– Porque ser periodista es lo más hermoso que me pasó en la vida (dice con la voz entrecortada y lágrimas en sus ojos). Ese es el tema. Yo tuve oportunidades muchísimas en la vida y me quedo con esta, que vos sabés que es puro sacrificio, lo aprendí con Milton Ciol. Y haber vuelto a Salto y que la gente te quiera y te diga (vuelve a emocionarse) … Es muy lindo. No lo cambiás por nada. Viví en Argentina, en Brasil y en Montevideo, pero me quedo con Salto y mi barrio Ceibal.
8. ¿Cómo es tu presente hoy en los medios de comunicación?
– Ahora estoy con la productora Caster que me ha brindado mucho. Estoy agradecido. Tengo ese programa en la mañana, de 7 a 10 por Caster, que está en la 94.5, que es la nueva Premium que es de él, y también la 90.9 que se escucha mucho en la zona este. Lo que quiero resaltar es que yo trabajo para la gente, como se lo digo a todos los políticos. Malaquina, Minutti y Fonticiella para mí fueron los más grandes. Con Albisu no tengo una gran amistad como tenía capaz con Andrés, he hablado poco con Albisu, pero bueno, es lo que eligió la gente. Pero a todos les digo cuando van, que yo trabajo para la gente, por eso el programa se llama “Enrique Hugo y Usted”. Ese “Usted” es la gente, el que menos tiene, el que tiene 20.000 problemas, el que hoy no quiere un plato de comida como le digo a la gente, sino que quiere un laburo. Y quiero que esto del fideicomiso salga lo antes posible para ver ese circulante que no ves en la calle y que la gente necesita. No le puedo mentir a la gente, no me puedo vender para un político que te haga un guiño y te diga hay tanto, no. El día que me venda, se termina mi vida.
9. ¿Qué sentís cuando ves todo lo que has logrado con tu propio esfuerzo?
– Me siento bien porque soy el de la gente. Este programa lo empezamos en Radio Turística hace muchos años y que dio resultado. Me decía el propio Casteriano que la gente le decía, “Enrique Hugo y usted” ¿dónde está? Fue muy lindo, lo hacíamos en la tarde y teníamos muchísima audiencia en ese entonces, y ahora nos gustó la mañana. Ahora estoy viviendo lejos de acá, imaginate me levanto a las 5 de la mañana, a las 6 pasa el ómnibus para llegar a las 7 acá. Pero mi idea es vivir más cerca a la radio y arrancar a las 6 de la mañana. Con mi abuela en Brasil mirábamos televisión todos los días, pero me decía que la radio es la radio. ¿Por qué abuela? Porque la televisión te cansa y la radio vos la escuchás siempre.
10. La última palabra es tuya.
– Para agradecer a la gente, a todo el mundo por ser como es y a los políticos recordarles que la gente es lo más importante, es la que los lleva a esos lugares, que hoy hay que sacarse la camiseta, porque la gente no tiene muchísimas cosas y debemos estar juntos mirando todos para adelante, que pensemos en la gente, en las nuevas generaciones, en mejorar este país, pero sobre todo, a Salto. Pero yo hoy no estaría aquí conversando contigo si no hubiese tenido el apoyo de mi familia, de mis padres y de mi señora Zully que hace 10 años que me hace el aguante.





