CULTURA

0
1
Enlace para compartir: https://elpueblodigital.uy/cy67
¡Ayúdanos! ¿Qué te pareció este artículo?
+1
0
+1
0
+1
0
+1
0
+1
0

50 años sin Espínola

Unas horas antes del Golpe de Estado moría Espínola. El Parlamento fue disuelto por los militares el 27 de junio de 1973; la noche anterior nos dejaba Francisco “Paco” Espínola, grandísimo docente y escritor, que había nacido el 4 de octubre de 1901 en San José.

Lo recordamos hoy con estas palabras publicadas en EL PUEBLO hace ya varios años:

Liliana Castro Automóviles

“Perteneció a lo que habitualmente se denomina Generación del 30 o Promoción del Centenario y es, a nuestro entender y como ya lo hemos dicho en más de una oportunidad, un autor fundamental para comprender la evolución de la narrativa uruguaya hacia un tipo de relato más psicológico, con mayor profundización en los personajes y sus complejos mundos interiores, esos mundos que se esconden detrás de la aparente y engañosa sencillez de un paisano que cruza un campo a caballo, que llega a un rancho a pedir posada en una noche de lluvia o que se refugia en la atmósfera de un boliche o un prostíbulo. Espínola ha sabido horadar en el “tipo de campo” para tratar, nunca con liviandad, temas universales y complejos, lo que lo ha distinguido de otros narradores (inclusive de alguno de su misma generación), cuyas obras tienen pocas posibilidades de trascender lo puramente regionalista (…) Pero además, nos parece importante destacar a Francisco Espínola como un autor que debería ser referencia para el abordaje de la literatura en todos los niveles de nuestra enseñanza. Decimos esto porque es bastante común encontrar docentes de Educación Primaria un tanto “desorientados” al momento de elegir autores y textos para trabajar literatura en el aula. Por ello, desde esta página (…) es también en ese sentido que queremos recordar a Espínola. Nos parece importante, muchas veces (y más en los momentos, como decíamos, de cierta desorientación) volver a los clásicos. Y realmente así deben considerarse obras de este escritor maragato como Saltoncito o Don Juan el Zorro”.

Especial para EL PUEBLO:

La ausencia de crítica y la vana poesía

(Por Gualberto Pérez Barbagelata)

Hasta hace algunos años atrás se consideraba entre nosotros, como una estimable tradición que mantenía vigencia, la buena crítica en todos los rubros intelectuales y artísticos. Pero ya hace tiempo que esto no es así, aunque como acontece en el cosmos con las estrellas que mueren, una luz engañosa nos hace creer que sigue siendo así.

Ha decaído la crítica –tanto en teatro, como en artes plásticas, en cine- pero también y particularmente en las letras. Pero aclaremos: surgen cada tanto buenos trabajos académicos, que tratan en profundidad la obra de escritores reconocidos. Eso ha pasado con la obra de una poeta notable y singular como Marosa Di Giorgio, pero también con narradores como Felisberto Hernández y Mario Levrero. Son análisis en algunos casos de gran peso y rigor, pero que excepcionalmente salen de los circuitos universitarios. Pero lo que está faltando –aunque parece que la hay, aunque es más bien una parodia lo que podemos leer al respecto- es la “crítica militante”, como la llamaba Alberto Zum Felde, la que tan bien practicó la Generación del 45 en semanarios y diarios, que siguió después en las generaciones que vinieron después, que mantuvo con destacada coherencia la generación de los setenta en plena oscuridad de la Dictadura, y que todavía era posible encontrar en los medios gráficos en los noventa y, más raleada, hasta en los primeros dos mil.

Pero desde hace un buen tiempo –en coincidencia con la muerte o el retiro de muchos críticos, y la casi desaparición de espacios de crítica literaria en los medios- estamos asistiendo a una alarmante decadencia, donde al parecer todo vale, y quienes rigen el criterio en el gusto literario son a veces mediáticos y mediáticas que reaccionan al compás del éxito de circunstancia o de acuerdo al prestigio del sello editor. Esto lo observamos en todos los géneros, y se proyecta incluso a los concursos nacionales, que hoy dejan mucho que desear. Pero lo más patético de este proceso tiene lugar en el ámbito de la poesía.

Como siempre en Uruguay, y más que siempre, proliferan los poetas, o los que se consideran tales. Se publica como nunca, proliferan los sellos dedicados al género, se multiplican los ámbitos de lectura en salones y boliches, se prodigan los elogios mutuos a través de las redes sociales. Los egos se agitan, como aquellos cabezudos de los viejos carnavales, al tiempo que –si nos ponemos a leer lo que nos ofrecen los versificadores, todos aspirantes a “vanguardistas”, es poco y magro lo rescatable… En realidad estamos ante uno de los peores momentos en cuanto a la poesía en este país, coincidiendo con una inflación de libros publicados que por su magnitud es casi imposible de abarcar.

No digo que no haya algunos críticos solitarios, en general sin página influyente desde la cual escribir, que intenta la tarea imposible de ordenar este verdadero pandemónium. Pero más allá de sus buenas intenciones se ven avasallados por el oleaje incontenible de la mala y mediocre oferta considerada “poética”. Incluso, cuando han hecho algún señalamiento para orientar a posibles lectores, su voz es ahogada por los elogios amicales, y sobre todo por la “voz magistral” de personajes de la tenue farándula local que son los que deciden hoy qué es bueno en materia literaria.

En fin, disculpen los lectores el talante pesimista de este artículo. Pero, como decía aquel eslogan de hace unos años: Es lo que hay, valor…

Hace un año partía Margarita, la “Piba” Muñoa

El pasado jueves se cumplió el primer año de la muerte de Margarita Muñoa, la “Piba”. Nacida el 18 de febrero de 1931, falleció el 29 de junio del año pasado. Fue la suya una de las voces poéticas más genuinas que ha dado la poesía salteña, lo que no significa –lamentablemente- que sea de las más reconocidas y valoradas. Es que también es cierto, no ha sido su obra de las más abundantes, al menos lo que ha publicado: “Primera voz”, en 1954 y “Por los puentes del aire”, en 2009 (como parte del tomo Nº 19 de la Colección Escritores Salteños), más algunos textos aparecidos en diarios y revistas. Fue el suyo un espíritu artístico por excelencia; mujer atraída desde siempre por la danza, el teatro, la literatura. Estuvo ausente de Salto durante bastante tiempo: vivió algunos años en Montevideo, varios años en La Habana (Cuba), así como temporadas en Chile, Brasil, entre otros puntos del continente. Fue muy importante su tarea como actriz, sobre todo en “El Galpón” de Montevideo, pero también en el exterior. Formó parte, incluso, de un elenco encabezado nada menos que por China Zorrilla. Al mismo tiempo su creación poética se iba consolidando, pero, en general, de modo silencioso…

TOUT PASE
Estamos frente a frente
separados
por la mesa de mármol menos fría
y dura
y frágil que nosotros mismos
menos opaca que el vacío mortal
que nos envuelve.
Dónde estás
dónde estamos.
La tarde se nos quiebra entre los dedos
y pasa
como un ómnibus más
hacia el olvido.
Cuándo
en quién de los dos
se murió el tiempo
en que cada minuto era la ocasión única
de bebernos el alma en cada paso
de sonreírnos piel a piel
de amarnos
como si el mundo fuera simplemente el lugar
donde habitábamos
y la vida
sólo existiera para cada encuentro.
El mar andaba suelto en nuestros besos
llevándonos
trayéndonos
desde el profundo abismo a la cumbre nos mecía
con su vaivén sonoro cantando por nuestra sangre…
Compañero
ya la lluvia no siembra con húmedos cristales
la senda luminosa que ha de traer tus pasos;
ahora quema por dentro de la sangre
cayendo silenciosa hacia la ausencia.
Por qué
dónde escondiste tu calidez secreta
la infinita ternura de tus ojos
y aquel dulce estallido de júbilo que era existir a un tiempo
y saberlo
y creer en el milagro.
Compañero
el sueño tiene leves largas patas de corza
acaso necesita descansar
las piedras del camino lastiman los pies débiles;
lo hemos hecho sangrar.
Ya no sé si asomándome a tus labios
vendrá otra vez el mar.
Hay un aire desnudo, despiadado en la tarde
fría como un final
y los ómnibus pasan
y nuestro tiempo pasa
compañero
y te vas.

Margarita Muñoa

¡Ayúdanos! ¿Qué te pareció este artículo?
+1
0
+1
0
+1
0
+1
0
+1
0
Enlace para compartir: https://elpueblodigital.uy/cy67