Nuevamente otro carnaval que termina y la catarata de clichés y versos previsibles abandona la ciudad. Chau mostrador, luna llena, farol de esquina, murga enamorada, coro que despeina y todo el bla bla bla que tanto nos gusta. El concurso es nada más que una expresión de nuestra necesidad de autoafirmación, el premio consuelo de una batalla perdida. ¡La lucha continúa en el mundo real!
Había 2 favoritas, una ganó y salió cuarta, la otra salió tercera y segunda — en el regional nos dieron la vuelta en la cara. Hay otras dos que buscan consolidar su lugar en la tradición de las cuales destaco a La Grandulona segunda y tercera —cuyo trabajo me encantó— que se coló y casi dio el batacazo. La que era para salir cuarta salió cuarta y hay una Cenicienta que debutó en carnaval y salió primera en mi corazón.
Así que prepárense murgueros: ¿a ustedes les gusta criticar? Entonces, aguanten.Tomen dos platos y más crítica de postre.
40 años no es nada: el peso del cumpleaños
Punto y Coma y Falta la Papa. Ambas autorreferenciales, como que cumplir 40 años tuviera algún tipo de trascendencia poética. El año que viene cumplirán 41, ¡qué interesante! Además de hablar de sí mismas; ¿algo más para decir?
¿Me gustaron? Obviamente que me encantaron, pero porque las amo, las sigo desde gurí, cumplo 40 años de hincha. Pero digamos la verdad, eso es insuficiente como argumento técnico y nada más reafirma lo profundo de nuestra modesta egolatría. En sí ninguna de las dos me sorprendió ni me desafió.
Admito que La Punto me pareció un poco chabacana, hasta ahora estoy tratando de entender cuál era la necesidad del “chiste” de la diferencia entre un traje de murga y un papel higiénico. ¿Ese es el tipo de humor que el pueblo se merece?
Hermosamente previsible todo, el goce de lo que ya esperaba, reencontrarme con la barra, excesos de carnaval, perderme en la madrugada, acostarme borracho a las cinco de la madrugada y al otro día, despertarme con resaca jurando que nunca más voy a tomar.
El bache después de la Presenta: la apología de la pereza
¿Alguien me puede explicar qué significa ese momento, después de la Presentación, en que toda la murga se va a cambiar y queda un bache? ¿Cómo llegamos a eso? ¿En qué momento claudicamos? ¿Cuándo se volvió moda abdicar de defender el espectáculo y simplemente dejar un pozo inexplicable de silencio y abandono? Es por eso que la pereza es pecado.
Con qué autoridad moral podremos criticar al gobierno municipal por el estado de las calles si ellos pueden decirnos: ¡se quejan, pero la murga de ustedes está llena de baches y nadie dice nada!
Al público no se le da la espalda
Como espectador le digo a las cinco murgas, es una falta de respeto darle la espalda al público y salir sin justificación, sin algo que lo motive, simplemente apagar el hechizo, decir “pido gancho”, retirarse y volver, también sin motivo, para reanudar el encanto.
Odio el hilo conductor: la trampa de la sobre-explicación
El hilo conductor, ¡ay, ay, ay! Lo odio tanto que podría afirmar que es un producto de la guerra fría, una obra maestra de la CIA para terminar con las murgas e instalar el capitalismo salvaje.
¡Qué tanto gre gre pa’ decir Gregorio! No es necesario explicar nada, la murga está ahí para cantarle al pueblo, criticar a los poderosos, dialogar con un personaje que aparece y quiere cantar con ella, hacer una breve reflexión (nunca con solistas porque la murga es CORO), cantar la retirada, hacer la bajada y taparse de bichos. Pronto.
¿Querés algo más? Andá al club y pagate un vino.
El abuso del cuplé tiene graves contraindicaciones
A ver si nos entendemos; la palabra cuplé viene de couple, significa pareja, partener, dos, es por eso que el cuplé se llama así, porque es el único momento en que llega un personaje para hablar con el coro y se genera una dinámica de dos llamada diálogo.
Si se establece un personaje (o varios) como hilo conductor todo se convierte en cuplé y se pierde lo esencial de la murga que es el coro hablando directamente con el público sin dialogar entre sí.
El hilo conductor es el indicador de nuestra crisis de imaginación. No hace falta sobre-explicar por qué un momento sigue al otro, eso es subestimar la creatividad del espectador. La murga vino a criticar, el elemento sorpresa es el personaje. El hilo conductor es una redundancia.
El bache con solista antes de la retirada
La primera vez que percibí que se venía una onda melódica fue, creo, en 2003, con una reflexión que decía “A Contramano es volar …”. La escuché y me di cuenta que se venía la noche, que las voces operísticas de cantores sin amplificación estaban siendo sustituidas por una versión murguera de los Backstreets Boys. ¡Cortá con la dulzura!
Estaba comenzando en Montevideo el MPU, el filo de grabar en estudio, un sonido industrial de ese tipo de modas que al principio te gustan y después las odiás.
23 años después veo que eso se convirtió en una parte componente del repertorio, después de la Presenta bancate el bache sin nada. Y antes de la Despedida (porque también hay que cambiarse para la retirada) al bache le ponemos un solista o un grupo vocal que alterna los solos. Cada vez menos CORO, cada vez más individualidades.
Es lo que digo, esto no puede ser inocente, continúo viendo la mano de la CIA y el establishment queriendo destruir el carnaval para mantener el statu quo.
El reglamento del concurso: la castración del riesgo
El reglamento está diseñado para que gane el que mejor se porta, el que tiene el coro más disciplinado y el que cubre todos los rubros de la corrección carnavalera. Es un corset que castiga el delirio, un carcelero engreído que cree que sabe qué es lo que quiere “la gente”.
Al final, cantamos para el jurado, que termina evaluando qué tan bien te sale ser previsible. Murgas que suenen, digan y se parezcan a lo que un grupo de personas definen como murga. A eso, sumale todo el orgullo machirulo de salir primero.
Paradójicamente, el ARTE es todo lo que escape a esa estructura y siempre será una estupidez pretender darle puntuación. El concurso es una bandada de pájaros en busca de jaulas.
La murga joven lo hizo otra vez
Para finalizar; lo mejor. No sé cómo lo hacen, de dónde sacan una inspiración que produce un espectáculo totalmente sorprendente, pero las murgas jóvenes desafían al Pentágono, calientan la guerra fría, le ponen tarifas a Trump y vuelven a hacer del carnaval un territorio imprevisible.
La murga debutante, pagó la cuenta y libró a todos, hizo valer la pena el esfuerzo de amar por costumbre. Es bueno el amor en todas sus formas, no lo niego, pero enamorarse de un arrebato que te agarra distraído y te atropella sin que le puedas anotar la matrícula, es otra cilindrada.
Boquiabierto me quedé, riéndome de lo viejo que estoy, emocionándome hasta las lágrimas por las brillantes ideas que nunca se me hubieran ocurrido y olvidándome del miedo que le tengo a la muerte. La Miguelona. Agregar algo más sería confesar que no entendí nada.





