
Porque son las imágenes y las sensaciones no fácilmente olvidables. Después de todo se quedan para siempre y fue el abrazo a la ilusión misma. Ante Florida en la segunda semifinal de la Sub 18, cuando el centro llegó desde la derecha, tras el notable gesto individual de Lautaro Godoy para ganarse un espacio vacío y mandar la pelota al centro.
El frentazo de Lautaro Fernández fue de excepción. El lateral saltó elásticamente más que todos y aplicó el testazo que fue a meterse sobre el palo izquierdo del golero floridense.
Es verdad que el partido se le iba de las manos a Salto y el sueño de avanzar a la instancia suprema, definitivamente también. Pero en esa loca, generosa e inolvidable maniobra del último latir ofensivo, la sociedad «de los Lautaros» fue perfecta. De Godoy a Fernández.
Después, este grito de gol. La elebración en medio de liberaciones colectivas, tras el sufrir casi diabólico. Porque lo fue. Al paso de los días, un padre le confesó a EL PUEBLO, «creo que por poco no me dio un infarto. De verdad. No exagero».
El hecho es uno: más allá de que pase lo que pase o lo que tenga que pasar con el pronunciamiento del Tribunal, luego del reclamo de Florida, a esta postal nada ni nadie podrá borrarla. Ahí está. El grito que nació desde el alma. No es para menos: Lautaro y todos!!!!.
