Aquel 2 de marzo de 1957 y por primera vez Salto Campeón Nacional de Básquetbol:¡La leyenda de este rey!

La memoria del básquetbol salteño guarda con letras de oro aquel 2 de marzo de 1957, una fecha que quedó grabada como el día en que la «Roja de la S» tocó el cielo con las manos en Paysandú.
Ese campeonato nacional fue, sin lugar a dudas, una gesta de antología que definió una era. Aquel triunfo por 64 a 61 frente al seleccionado local en su propia casa no fue solo un partido; fue una demostración de temple, estrategia y corazón que todavía hoy, 69 años después, se recuerda en cada rincón «naranjero»


UN EQUIPO PARA SIEMPRE
Es emocionante ver cómo nombres como Julio César «Chato» González, el «Inglçes» Weston, Juan Carlos Molins, Héctor «Chochó»  Llona y la figura arrolladora del «Gallego» Cortés (quien anotó 34 puntos en aquella final, una cifra descomunal  para la época) permanecen vivos en el relato popular. Aquel equipo, bajo la dirección técnica del «Cacho» Arrestia y con el trabajo en la sombra de figuras como el «Italiano» Banfi (preparador físico) y el «Lalo» Ibañez (kinesiólogo), fue un engranaje perfecto.


MÍSTICA QUE LE DICEN

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Se dice que el camino a la final fue durísimo. Superaron a Rocha, Tacuarembó y luego, tras dos alargues memorables contra el propio Paysandú en la definición de la serie (con la figura estelar de «Vinacho» Aranguren), llegaron a ese choque final contra un Paysandú que contaba con jugadores de nivel olímpico. Ganarles en su reducto, contra todo pronóstico, es lo que eleva esta hazaña a la categoría de leyenda.


ALLÁ POR CHILE
Esa conquista no solo le dio a la roja de la «S» el título nacional. También le otorgó a ese grupo de jugadores el derecho —y el orgullo— de representar a Uruguay en el exterior. Su paso por las canchas de Chile fue la culminación de un proceso que puso a Salto en el mapa del básquetbol regional. Representar al país es el honor máximo para cualquier deportista, y ese equipo lo hizo con la autoridad de quien sabe que no está allí por casualidad, sino por derecho propio.
Hoy, recordar a los «Fernández», a Molins, a Llona y a todos los que sudaron esa camiseta, es reconocer que el básquetbol salteño tiene raíces profundas y un pasado que merece ser contado a las nuevas generaciones. Aquel equipo no solo ganó un trofeo; sembró una pasión que, a día de hoy, sigue palpitando en cada gimnasio de la ciudad. ¡La gesta inmensa de 1957!….definitivamente lo fue.


La prueba de fuego  y un «Gallego» de oro

Para llegar a la final, Salto tuvo que sobrevivir a un camino extenuante. Antes del duelo decisivo, se cruzaron con Paysandú en la definición de la serie previa (¡ojo, no la final!). Fue un partido para el infarto que se resolvió tras dos alargues, terminando 77 a 70. Es difícil encontrar registros de anotaciones tan altas en finales de aquella época. Que el «Gallego» Cortés haya clavado 34 puntos en la final es, sencillamente, una locura estadística. En un básquetbol donde los marcadores solían ser más cerrados y el juego mucho más físico y trabado, esa marca individual fue la diferencia entre la gloria y la derrota. Fue una actuación «fuera de serie» que todavía se cita en los libros de historia deportiva del litoral. Aquel equipo tenía una organización de club profesional adelantada a su tiempo. El trabajo de:
* «Cacho» Arrestia: El estratega que supo leer los partidos.
* «Italiano» Banfi: El preparador físico que los puso a punto para resistir esos doble alargues.
* «Lalo» Ibañez: Kinesiólogo fundamental para recuperar a los jugadores entre partido y partido en un torneo tan concentrado. La representación internacional de Salto no fue un mero paseo; fue un reconocimiento al nivel que había demostrado. Jugar en el exterior en los años 50 no era algo común para las selecciones del interior; era una logística compleja y un orgullo tan inmenso como inolvidable. 


Durazno, el que pegó sin piedad


En el partido de ida de la final del Campeonato de la Confederación del Sur, Durazno se impuso 3-0 sobre Colonia en el Estadio Silvestre Octavio Landoni, ante 4.000 espectadores. Durazno fue superior y directo. Logró abrir el marcador a los 32′ gracias a una gran jugada individual de Diego Seoane. Tras varios cambios en el segundo tiempo, Colonia tomó las riendas y generó peligro, exigiendo al arquero local Rodrigo Santellán, quien mantuvo su valla invicta en dos intervenciones clave.
La expulsión de Juan Miranda (Colonia) a los 80′ cambió el rumbo definitivo. Poco después, Rafael Mendy amplió la ventaja de cabeza (81′) y Mikael Herrera selló el 3-0 final en los descuentos (94′).
Durazno saca una ventaja importante para la revancha. Colonia deberá ganar el próximo sábado a las 22:00 hs en el Estadio Profesor Alberto Suppici por cualquier marcador para forzar una definición por penales.


Valeria: la que semetió en la historia

En la noche de hoy, domingo 1 de marzo de 2026, se disputó la primera final del Campeonato de la Confederación de Fútbol del Sur, entre Durazno y Colonia en el estadio Silvestre Octavio Landoni. Para el apunte: Valeria Adán se convirtió en la primera mujer en arbitrar una final de la Confederación del Sur. Los colegas recalan en el elogio: «Valeria que en base a esfuerzo, dedicación y mucho estudio se ha ubicado en la cúspide del arbitraje del interior del país. También por el resto de los compañeros que han hecho posible que el referato de San José, esté considerado entre los mejores del país»

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