Salvó su vida de milagro y estuvo un mes internada

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    Enzo Paccot y Mariana Cincunegui.

    Joven denunció que fue al Hospital con “apendicitis” y “demora” en la atención le produjo “peritonitis”

    Mientras la familia Perdigón García da Rosa estudia el caso que determinó la muerte de una de sus integrantes, Leticia, madre de dos niños y de 29 años de edad, que falleció el pasado 6 de enero como consecuencia de una presunta peritonitis, según indica la autopsia, cuando en la sala de Emergencias del Hospital le habían diagnosticado una infección urinaria y la mandaron para la casa, lo que se presume podría terminar en un nuevo caso de mala praxis médica, otras historias similares siguen saliendo a la luz pública, a raíz de esa información brindada por EL PUEBLO, el pasado jueves 13.

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    Ahora, un hecho de similares características, pero en el que felizmente la paciente pudo salvar su vida, fue dado a conocer en las últimas horas por sus protagonistas. Se trata del caso que vivieron Enzo y Mariana hace un año y del cual, si bien surgieron severas dificultades para la paciente, la misma pudo sobrevivir merced a su insistencia para lograr ser atendida acorde a la gravedad de su situación.

    Estas personas se comunicaron con EL PUEBLO para dar a conocer su historia e incluso plantean la posibilidad de poder conformar un movimiento con los usuarios que han pasado por situaciones de estas características, a las que comparan con el caso de la niña Blanquita Filippini, ocurrido en abril del 2009, que fue emblemático y conmocionó al país, pese a que la Justicia entendió que en este hecho “no hubo mala praxis”.

    PARA ATRÁS

    Enzo Paccot tiene 24 años y Mariana Cincunegui 18. Son novios hace varios años, pero al comienzo del año 2010, vivieron una experiencia que les marcó profundamente. Según contó Enzo a este diario, una “mala atención” en el Hospital local determinó que Mariana sufriera una “peritonitis avanzada”, y aunque logró que la operaran luego de un dislate mantenido con los médicos, al ver que su pareja empezaba a correr un serio riesgo de vida.

    “Una noche Mariana se descompuso y fuimos hasta la sala Emergencias del Hospital. Ella sentía muchos dolores y cuando la atendieron, una médica que estaba nos dijo que no creía que fuera algo grave. Entonces la medicó y no le hizo análisis de ningún tipo. Le dieron un inyectable y la mandaron para la casa”, contó Enzo.

    Pero pasaron las horas y en la madrugada Mariana continuaba con los fuertes dolores que la aquejaban desde el día anterior y que motivaron su concurrencia a la sala de emergencias del Hospital. Por lo que decidió volver cuando ya estaba amaneciendo.

    “Llegamos a eso de 8 de la mañana y nos atendieron como a las 11, porque tuve que entrar y pelear allá adentro y suplicarles por favor que la atendieran, porque me tomaban el pelo cuando ella estaba en la sala de espera arrollada de dolor y todos los demás usuarios que estaban esperando ser atendidos, se encontraban muy preocupados”, comentó.

    Recuerda que ese día en la sala de espera de la Emergencia del Hospital había más que nada “mujeres con niños” sobre todo “por controles”, e insiste en que en ese momento “no había ningún paciente grave”. “Y me decían ‘tanto le va a doler, que se aguante’, y cosas por el estilo. Llegó un momento y yo pude llegar al Director del Hospital, entonces él ordenó que la hicieran pasar”, indicó Enzo.

    ERA SERIO

    Cuando la hicieron pasar al interior de los blocs que están en la sala de Emergencias, Mariana tuvo que esperar por lo menos una hora “y no venía nadie a verla. Entonces le hicieron un examen de orina, el mismo examen que le hicieron la noche anterior cuando la mandaron para la casa, y le anunciaron que le tenían que hacer una ecografía, pero no había cómo hacérsela en ese momento. Dijeron, que era mejor tenerla internada para después hacerle ese examen”.

    Mariana permaneció internada en el Hospital las horas siguientes mientras los médicos le indicaban que lo que tenía no era más que “una infección urinaria”.

    Esperaron un día más con ese diagnóstico y como no había señal de evolución ni se hicieron los análisis correspondientes, “hicimos las cosas por nuestra cuenta y ella se pudo hacer la ecografía, aunque en ésta le salió que no tenía nada.

    Entonces seguí insistiendo que no podía ser que no tuviera nada porque se quejaba de dolor y ahí la vio un cirujano, y la pasó al bloc quirúrgico”.

    Enzo aseguró que luego de la operación, el cirujano que realizó la intervención quirúrgica, salió a hablar con los familiares “y estaba asustado, porque dijo que se había complicado, que ella tenía una infección, que Mariana había sufrido una apendicitis premeditada, yo no podía creer”. Cuando la paciente concurrió le diagnosticaron “una infección urinaria” y según Enzo “lo que hicieron los médicos fue medicarla cuando tenía apendicitis, por eso se quejaba tanto de dolor”.

    LAS CONSECUENCIAS

    Tras la operación, Mariana, que entonces tenía 17 años de edad, salió mal. “Tenía caños por todos lados y en vez de haber tenido un caso de apendicitis normal, tuvo que estar un mes internada en el Hospital”.

    En ese tiempo, su novio Enzo se movilizó para poder lograr una atención más eficiente a Mariana que padecía muchas infecciones y problemas post operatorios y no evolucionaba.

    “Conseguí el número de teléfono del médico que la había operado y lo llamaba para que la viniera a ver, porque a veces pasaban 4 o 5 días y él nunca se aparecía a verla. Y al final seguíamos en la misma. Mariana se salvó porque insistimos para que la atendieran, porque si aceptábamos que le dieran una Novemina como en el caso de la otra muchacha (Leticia Perdigón el 4 de enero de este año), no pasaba la noche”, afirmaron.

    Enzo denunció que además de todo esto, los funcionarios que la veían la “trataban mal” durante la internación. Y le decían cosas como: “’parate’, ‘no seas cagona’, ‘cuando estés embarazada que vas a hacer’ y cosas así, y la trataban mal. No era nada fácil porque tenía un drenaje con caños grandes que le sacaban pus desde adentro, porque tanto demoraron que había hecho una peritonitis”.

    Luego de estar un mes internada, Mariana fue dada de alta, con varias marcas de la operación en su cuerpo y con algunos dolores a cuestas. “El médico le dijo, si sentís dolor, volvé”, añadió Enzo. “No sé si es psicológico o que, pero los días en que hay mucha humedad y calor, a ella le duele todo. Cada vez que hablaba ellos cambiaban mucho la historia, me dijeron que le habían extraído todo el apéndice”.

    Enzo y Mariana reconocen que tuvieron “ganas” de formular una denuncia ante las autoridades del Ministerio de Salud por este caso, pero que después de un tiempo desistieron. “Gastás plata, te enojás y perdés tiempo, entonces lo dejamos así por ahora. Como que uno aprende como es el trato en el Hospital, como funciona el sistema, es así. Pero cuando leímos lo que le pasó a esta muchacha (Perdigón) quisimos contar nuestra historia”, expresó.

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