En vida, no hace muchos años atrás, JUAN FRANCISCO FAGÚNDEZ («Pichirica») se mandó en EL PUEBLO, una frase inmortal: «yo fui jugador de fútbol en la década de los 60 y 70. Cuando entrabas a la canchas, en la que fuera, te topabas con la hinchada del rival. Y el rival no metía menos de 200 personas. Jugabas contra el rival y tenías que acallar el grito de la hinchada rival que te comía las orejas».

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Ayer 1º de marzo, cuando River Plate llegó a los 109 años de vida, el tema en cuestión se replantea a partir de esta toma gráfica de EL PUEBLO y ese título que la acompaña patentado desde la redacción del diario:» ¡A este River lo veían 400 hinchas de River en cada domingo».
Basta solo con profundizar en la mirada de esa foto, para calibrar la adhesión que tenía River Plate y tantos, en un tiempo en que Juan Francisco Fagúndez trazó la síntesis. «Pichirica» jugó en Dublín Central, en River Plate y la selección. Fue Campeón Salteño y fue Campeón del Litoral.
Daba fe entonces, que la suma de hinchas no era una suma cualquiera.
Cuando River jugaba de local en el Ambrosoni, la tribuna del sector oeste, explosionando siempre. Ahí está el hincha de River. No era un partido de la liguilla. Era un partido de campeonato. Era una fecha más.
Ahí está el River Plate de 1976, ya sin Pedro Quiñones que había resultado una pieza consular en la campaña de 1974, alcanzando la cima tras prevalecer en el triangular final con Gladiador y Chaná.
En ese River Plate 1974, la fiereza de un triángulo final para la más encendida historia: Carlos Cayetano Sagradini, Juan Francisco y el maestro Sergio González. Y un delantero central a la medida de los que nunca renegaron de esa constancia de ir y pretender: Adhemar González.
Y que iba más gente al fútbol. ¡Iba más gente al fútbol!.
¡A «Pichirica» no le faltaron razones!
A la realidad comprobada, menos que menos.
