Por nuestros niños

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    Es conocida por nuestros lectores nuestra posición sobre “el día de…”, sea de la madre, del padre, del abuelo del niño o de quien sea, porque no creemos que sea bueno confundir los intereses comerciales con lo emotivo.
    Consideramos que estas fechas, tomadas exclusivamente con un interés material y comercial, aún cuando tengan en su trasfondo un afecto, tienen  aspectos dañinos, negativos, que no deberíamos descuidar.
    Los niños a los que no les llega un regalo o una atención en estos casos, sufren una discriminación quizás innecesaria, porque se encuentran con una cruda realidad que les golpea particularmente fuerte en esa jornada.
    La sonrisa de nuestros niños es impagable y nadie puede dudar de lo beneficioso que resulta para ellos y para nosotros el disfrutar de su día, así sea de ser el centro de atención en una jornada donde todo su entorno familiar está de alguna manera a su disposición.
    Sabemos que hay quienes piensan que no se puede pretender solucionar de un plumazo las situaciones de injusticia y de desigualdades existentes en la comunidad, pero hay que tener en cuenta también que nuestras acciones las pueden profundizar o disminuir a estas desigualdades.
    Quizás la mejor forma de festejar un “Día del Niño”, no sea siquiera asegurándonos las máximas precauciones para que cada niño uruguayo tenga su regalo, tenga su día verdaderamente de alegría, sus bonos gratis para los juegos, quizás para las confituras y sobre todo para poder disfrutar de la jornada.
    Todo esto sería bueno, muy bueno indudablemente, pero si queremos hacer realmente valioso por ellos y por los que vendrán atrás, entonces apuntemos a otros factores de la sociedad que están destrozando las familias y cuyas víctimas indudablemente son los niños.
    El materialismo despiadado y salvaje, donde el que tiene “es” y el que no tiene “no es nadie”, es una fábrica permanente de dolor, de sufrimiento para muchos niños de los barrios carenciados y es también una fuente de rencores.
    Para encarar esto necesitamos mayor sensibilidad. Comencemos por entender y atender que en nuestros días son muchos los niños procedentes de hogares disgregados, que no tienen posibilidades de disfrutar de una familia, que se hallan en el INAU o centros similares. ¿Qué hacemos por ellos en este Día del Niño?.
    ¿Es esta responsabilidad del Estado?. En parte sí, pero también en buena medida lo es de todos los demás. Nadie debe sentirse excluido de la responsabilidad de hacer algo por ellos.

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