Ordenar el tránsito de los carros

    0
    0
    Enlace para compartir: https://elpueblodigital.uy/lfjx
    ¡Ayúdanos! ¿Qué te pareció este artículo?
    +1
    0
    +1
    0
    +1
    0
    +1
    0
    +1
    0

    ntre los numerosos problemas que debe resolver el tránsito en nuestra ciudad, ocupa un lugar preponderante la circulación de los carros tirados por caballos.
    Aún reconociendo que es bajo el porcentaje de accidentes que protagonizan los carros, si tenemos en cuenta su número, nadie puede ignorar lo que significan como entorpecimiento y riesgo para el tránsito.
    Existe todavía un número importante de estos vehículos de carga en nuestra ciudad que son utilizados como herramienta de trabajo y hay gente que se gana un salario dignamente, haciendo fletes con su carro.
    No se puede ignorar que existen algunos carros – los menos – debidamente señalizados, que cumplen con los requerimientos mínimos establecidos por la Intendencia en este sentido.
    Pero también muchos de ellos no lo hacen y es más, son conducidos o trasladan menores de edad en condiciones que dejan mucho que desear.
    Existen muchos factores que vuelven contraproducente esta situación, comenzando por el hecho de que si el animal se encabrita o asusta, puede causar una tragedia en cualquier momento.
    Ni que hablar que un carro no señalizado o mal señalizado es un peligro letal en zonas oscuras.
    Una de las primeras medidas que entendemos razonables, sería reunir a los carreros, explicarles la situación y determinar con ellos zonas y horarios de circulación, nunca en la noche.
    Desconocemos cuales son las disposiciones de la Intendencia Municipal para la circulación de este tipo de vehículos, pero entendemos que no es admisible la circulación actual, a cualquier hora, en cualquier lugar y condiciones y sobre todo bajo la responsabilidad de niños, como vemos en algunos casos.
    No es un tema fácil. A la prueba está que Montevideo tampoco lo ha resuelto y hemos asistido a más de una “marcha de los carritos” que protestan por las condiciones de circulación que se les pretende imponer allí.
    Pero no olvidemos que los problemas sociales son atendibles y dominables, en mayor o menor grado. En cambio la permisividad o la omisión de responsabilidades puede llevar a situaciones trágicas absolutamente irremediables y cuando éstas suceden, de nada vale que pongamos el grito en el cielo por la situación.
    Gobernar es también organizar, aunque resulte antipático.
    Convendría que no se olvidara.
    Seguiremos insistiendo en el tema.

    ¡Ayúdanos! ¿Qué te pareció este artículo?
    +1
    0
    +1
    0
    +1
    0
    +1
    0
    +1
    0
    Enlace para compartir: https://elpueblodigital.uy/lfjx
    Liliana Castro Automóviles