La primera cena aniversario de la Liga Salteña de Fútbol pactada para finales de este mes de mayo, finalmente postergada. O más que postergada, sumándose a la cena central del 16 de julio, en el marco de los 100 años. Las dos cenas, se unificarán en una. La razón es esencial: no se vendieron los tickets previstos.
Algo más de una centena, frente a las 500 transformadas en opción por cuenta de la organización. Otro capítulo guarda relación con las medallas conmemorativas: escasísima venta en el local de la Liga Salteña de Fútbol.
Por lo tanto, la verdad es una: a ambos niveles, hay que hablar de frustración.
La cena suspendida, a un valor de 100 dólares el tickets. La medalla “más accesible” a un valor de 350 pesos. Esos son los números.
LAS VERDADES QUE
VAN Y QUE VIENEN…
En tanto, la realidad va generando su propia señal. Al decir de un delegado de club, el lunes pasado a la noche tras la conclusión de la sesión del Consejo Superior: “No hay clima de fiesta; no hay clima de 100 años”.
Simplemente cabe preguntarse: con esos valores dispuestos, no se está pisoteando el sentido popular que debiera alcanzar una centenaria celebración, como esta de la Liga Salteña de Fútbol?. No pocos actores vinculados al fútbol y a la propia Liga, sostienen a rajatabla en esa dirección. Pregunta: cuál es la participación de la gente?. De los aficionados?. De los jugadores de fútbol?. De todos aquellos que no necesariamente guardan relación con “estamentos de poder o de resolución” en el fútbol. Cuál es el área de protagonismo para los hombres comunes del fútbol?.
No es el fin repartir cachetazos de censura por lo actuado, más bien comenzar a admitir que algo está desencantando: tiene que ver con cuestiones económicas. El sentimiento por los 100 años se vacía frente a la “dolarización”?. Es posible alterar algún rumbo?. Si se altera, no es la forma de masificar la celebración y no sectorizarla o limitarla?. Un “ojalá” pretende cobrar vida. Y no de bajo vuelo.
-ELEAZAR JOSÉ SILVA-