Los parientes al poder, el poder de los parientes

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En Flialandia las cosas sucedían de esa manera, todo era en familia, todo quedaba en familia. Ya era una ley no escrita que los parientes ostentaran el poder, y que era vital para la vida del país, el poder de los parientes.

Iván Zekoff, por ejemplo, el actual Presidente, tenía tres hijos en el gabinete, y en puerta a un cuarto figlio, que era menor de edad todavía, y que el único gabinete que conocía era el higiénico, pero que ya se estaba acostumbrando demasiado a él, – al gabinete higiénico- donde se quedaba horas jugando con su celular, ante el desespero del resto de la familia que necesitaba – y a veces con urgencia – utilizarlo.

Los Zekoff gobernaban alternándose con los Motilo desde hace más de media centuria. A veces eran oficialistas, a veces opositores, dividían las aguas como Moisés, pero jamás se negaban un cargo público cuando lo precisaban, es que las familias eran muy grandes, y a veces, tan sólo a veces, se sumaba algún amigo…

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En más de un período de gobierno, los Zekoff y los Motilo han estado al frente del Ejecutivo, y al mismo tiempo del Legislativo, de la Cámara de Industria, de la Central de Trabajadores, de los principales bancos del país y de las tres ramas de la Educación.

Ambas familias contaban con paquetes accionarios en los principales medios de prensa del país, medios que siempre eran oficialistas gobernaran los unos o los otros.

Por lo tanto era común colocar a los familiares como funcionarios públicos. Los Zekoff, entre ministros, secretarios y otros dirigentes de peso del oficialismo ubicaron en los últimos años a hijos, hermanos o parejas como empleados públicos, por mas de un centenar.

El soberano?, nada decía, al contrario alentaba estas prácticas porque entendía que no hay nada mejor que la familia, la familia en casa…de gobierno.

Y mientras los Zekoff gobernaban, los Motilo eran opositores pero también usaban sus influencias para designar parientes en distintas áreas de la administración pública, en los Servicios Descentralizados, como para que no perdieran rodaje ni quedaran desentrenados, cuando les tocara gobernar.

“Trabajar en familia es muy bueno”, – decía Mirvan Zekoff, porque uno tiene mas seguridad y confianza para tratar temas sensibles para el país.

Tarín Zekoff, el mas joven del gabinete, en el presente período, Ministro de Turismo, era de los más envidiados por sus parientes, los opositores y por los integrantes Cámara de Turismo de la Nación, porque le llovían invitaciones para viajar a Europa, América, Oriente y todos los principales centro de turismo. Tarín tenía una piel envidiable, bronceada, fresca, lozana, llena de vacaciones, con las huellas de los siete mares.

Porfin Zekoff, Ministro de Cultura, tenía un obsesión, regalar libros a todos los centros poblados del país, y regalaba tantos libros, hasta de cocina, libros tan interesantes como el de las diferentes curas del empacho, por parte de los pueblos de la América del Sur. Las propias editoriales publicaban libros para regalar, de autores desconocidos y de títulos rimbombantes o sobrios, sin saber qué estaba escrito, lo importante era editar y llevarle al Ministro para que regalara. Un día regaló un libro de caja, de un comercio inexistente.

Lennon Zekoff, el deportista de la familia, y por lo tanto entendido en Deportes, era el Ministro del ramo, por supuesto. Su pasión era la maratón y organizaba maratones a diestra y siniestra. Los empleados del Ministerio tenían permiso para correr diez vuelta a la manzana del Ministerio cuando estaban estresados o cuando necesitaban adelgazar las hamburguesas de la noche o los hot dog del mediodía. Lennon no escatimaba esfuerzos en organizar maratones, para niños, jóvenes, adultos, tercera edad y cuarta edad, todos movían las katangas con entusiasmo para beneplácito de Lennon. El fútbol, el basquetbol, el ciclismo, el boxeo y los otros deportes no tenían mucho respaldo oficial, pero nadie se quejaba. Los maratonistas viajaban por los cinco continentes y hacían reflotar el viejo espíritu del Barón Pierre de Coubertín con aquello de “lo importante es competir”, nunca traían copas, medallas, pergaminos ni nunca clase de trofeos, pero andaban por el mundo, eso si, valijas repletas de souvenirs y de regalos para el noble Ministro, además de innumerables fotos de previas, de largadas y de llegadas, en algunos casos, las llegadas eran de los maratonistas y el fotógrafo, porque los jueces ya se habían ido creyendo que no quedaba nadie en competencia….

Para orgullo del país, en una encuesta realizada por la “UNESCO”, una encuestadora, familiar, floreciente y muy respetada, Flialandia fue considerado el país mas feliz del mundo y el de cero corrupción….

CAMACA

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