Por la senda de las especulaciones, pero también algunas decisiones más o menos ciertas. Por ejemplo, la de relanzar el fútbol salteño a partir del mes de septiembre en la «A», con extensión hasta el 18 de diciembre.
A nivel de los clubes del círculo superior, es la fecha tentativa, pero también condicionada a los vaivenes de la pandemia. A su vez, otro aspecto no es menor: en la mayoría de los clubes la certeza de «iniciar una pretemporada ahora, no tiene sentido alguno, si estamos hablando de setiembre».
En tanto la nueva semana va concluyendo con avance de gestiones que no vienen faltando a cuenta de los neutrales, mientras las vías de comunicación infaltables a nivel de directivos de clubes. Una manera de ir sabiendo «lo que el otro piensa», cuando el fútbol salteño permanece en estado de quietud. Con una gran mayoría de instituciones, literalmente de puertas cerradas, «porque tampoco entrenan quienes son parte del Baby Fútbol o del Consejo Único Juvenil».
«CON MENOS, ES ESTAR PERDIENDO»
En la víspera, una serie de audios remitidos a cronistas de EL PUEBLO, donde los diálogos se producen entre delegados o presidentes. Es válido rescatar una confesión: «para empezar una pretemporada hay que tener una base de 100 mil pesos; no menos que eso. Con menos es entrar perdiendo. La pretemporada siempre es a pérdida y máxime en tiempos como estos, en que hace un año y medio que a las instituciones no nos entra un peso. Socios que no pagan la cuota mensual y sponsor que se alejaron, mientras los colaboradores dejaron de existir».
DEL CUERPO TÉCNICO Y TANTO MÁS
El hecho es que puede establecerse algunos datos puntuales. La mayoría de los clubes de la A», salvo algunas excepciones como las de El Tanque y Sud América, superan la inversión de 50 mil pesos, si del Cuerpo Técnico se trata.
Hay que tener en cuenta que los Profesores de Educación Física (por ejemplo), plantean una recompensa mínima. Hay que sumarle a quienes desarrollan las restantes funciones.
Pero igualmente toda la logística que supone la reapertura de un ciclo de preparación después de tantos meses al margen. El cumplimiento del protocolo genera un costo económico y al decir de un delegado, «si llegamos a tener consecuencia por concepto de contagio en el plantel, ni hablemos». Y hubo quien agregó sin más trámite: «el temor es ese, porque hay una responsabilidad que a los clubes nos cabe».
