No tenemos dudas que la ruta 31 está entre las más pintorescas del país, dado que en las proximidades de Carumbé y de aquí en adelante hacia el Este, atraviesa una de las zonas de cerros y quebradas más atractivas de la región.
Pero además de este aspecto, no tenemos duda alguna que es la ruta regional más transitada dado que en sus primeros kilómetros une a una zona densamente poblada hasta el entronque con la ruta 4 que lleva a la ciudad de Artigas.
Pero más allá de este aspecto, debemos destacar la importancia que tiene la ruta 31 que une Salto con Tacuarembó, en toda su extensión y la vinculación del departamento de Salto con “el pago más grande del país”, como es Tacuarembó, es notoria.
Aún cuando esta ruta no tenga un tránsito intenso, es una de las vías que merece estar entre las preocupaciones del gobierno nacional al menos, cosa que por el momento no parece plantearse porque sigue siendo la gran olvidada.
El estado actual de esta ruta más allá de Valentín es lamentable e incluso la propia ruta 4 en el tramo hasta Artigas, deja mucho que desear.
Este problema plantea un aspecto de fondo y es que el Uruguay privilegia al turismo entre los servicios que ofrece el país y no la infraestructura relacionada a la producción, cuando perfectamente se podría unificar ambos intereses, porque nadie ignora que detrás de las buenas rutas vienen siempre más visitantes.
El país debe resolver entonces que nivel de infraestructura quiere. No hay duda alguna que las rutas actuales no son las más apropiadas para el tránsito de carga, tanto en materia de transporte de pasajeros como en el transporte de carga específicamente y por lo tanto además de requerir un permanente mantenimiento, conllevan un alto riesgo de siniestralidad.
Esto –a nuestro entender – obliga a repensar qué es lo que el país pretende y cual sería el nivel que se aspira tener en las rutas, sobre todo las nacionales.
Cuando observamos las carreteras de la región, podemos ver cuanta diferencia tenemos con nuestros vecinos que han prestado mucha atención al tema. Incluso la ruta bi oceánica, que nace en Chile, atraviesa Argentina y llega a importantes centros comerciales brasileños, elude expresamente al Uruguay, remontando desde Concordia hacia Paso de los libres, para pasar hacia Uruguayana.
Es que entre otros motivos y seguramente intereses y a pesar de los indicadores geopolíticos, se prefiere evitar las rutas del Uruguay.
Es hora de rescatar el tema y prestarle la atención que requiere.
La ruta 31 sigue siendo la gran olvidada
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