La realidad nos dará la verdadera prueba

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Nunca creímos tener que volver a escribir sobre este tema pero lamentablemente es así. Estamos ante una nueva epidemia de la misma enfermedad que nos ha tenido a mal traer en los últimos años. Lo peor del caso es que la realidad indica que poco o nada hemos aprendido en este tiempo.
El tapabocas es molesto, pero imprescindible. Esta es la realidad. En estos días nos hemos encontrado con muchas aglomeraciones y poca gente, casi nadie diríamos, con este elemento. Es que no se ha aconsejado el uso de tapabocas por un tema de comodidad, de moda o elegancia, sino por un tema sanitario y es nuestra responsabilidad usarlo o nó.
Casi que nadie asume que debieran evitar las aglomeraciones o al menos usar los tapabocas porque estamos nuevamente ante una alta posibilidad de enfermarnos, aunque la plaga no sea tan letal como en los primeros tiempos.
Pero quienes somos amantes de la libertad y al mismo tiempo tenemos la responsabilidad correspondiente, sabemos que “no nos podemos regalar”, hoy es cada vez más frecuente el enterarnos que un amigo o un familiar tiene la enfermedad.
Tomemos entonces las precauciones del caso. No esperemos a que se nos obligue a hacerlo. De sobra sabemos que llegará el momento en que será una gripe más, pero nadie quiere enfermar porque quiérase o no significa complicaciones a nivel familiar y social.
Gente a la que hemos indagado nos afirma que el tapabocas “ya fue” y ahora nadie se asusta por tener esta enfermedad. Lo lamentamos mucho, pero no es lo que opinan algunos médicos especialistas y por lo tanto debiéramos cuidarnos más y mejor.
Todavía estamos en pandemia y aunque ya nadie le tema a esta enfermedad, deberíamos de saber que ella existe, está presente y más allá de lo que puedan acarrear las medidas que se aconsejan, de la incomodidad que puedan representar, nunca ha sido beneficioso arriesgarse innecesariamente.
Sabemos que no sólo han sido nefastas las consecuencias económicas, sino que lo peor es que ha costado la vida a varias personas conocidas. Muchos de ellos que no han querido vacunarse y desconfiaban de la ciencia.
Pero no sólo ellos han pagado con su vida, sino que sabemos de gente joven que respondió afirmativamente a estas campañas, que se ha complicado con este virus y por lo tanto lo mejor es pasar un poco de incomodidad, pero cuidarnos lo mejor posible, aún a sabiendas que esto no es un salvoconducto.
A.R.D.

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Liliana Castro Automóviles