Todo comenzó cuando hace algunos días EL PUEBLO concurrió al Complejo Calafí 3, donde se encuentran las «viviendas de los jubilados», así las conocen muchos ya que fueron construidas (hace más o menos unos veinte años) por el BPS y destinadas a esa población.
Hermoso lugar, pero lamentablemente, a casi la totalidad de las viviendas hubo que encerrarlas con rejas: los robos dentro de las casas, las rapiñas, etc. ya conforman una situación insostenible para una población cuyas edades oscilan entre 65 y 90 años. Y nos encontramos allí con que, según los vecinos, «en la Seccional Cuarta nos dicen que no tienen personal y a veces ni vehículo disponible, y tanto el PADO como el GRT nunca llegan a tiempo».
Se suma a todo esto, que hay varios casos que no se han denunciado, principalmente «por miedo a represalia», sostienen los jubilados. En nota publicada el sábado 2 de este mes, decíamos en estas páginas:
«Hay algunas cosas en especial, dentro de este panorama ya de por sí preocupante, que surgen como más graves. Una es que en muchos casos la gente ya ni siquiera realiza denuncias, ya sea por miedo a represalias (cosa que ha ocurrido) o porque no tiene confianza en que la Policía pueda hacer algo. De hecho, aunque recabamos los datos de las personas con las que pudimos conversar, se nos pidió encarecidamente por parte de ellos mismos no dar a conocer sus nombres. No hay dudas: tienen mucho miedo, viven en un barrio asolado por la delincuencia. Pero enorme fue la sorpresa cuando más de un vecino confesó a este diario que entre los tantos delitos que viven cada día, sin importar la hora, hay algunos como la violación de una anciana, así como retener atada a otra mujer bastante mayor durante un buen rato debajo de una cama mientras robaban en su casa. Estos casos, nos dijeron, no se denunciaron nunca».
FALTA DE RECURSOS
EL PUEBLO extraoficialmente dialogó con varios agentes policiales, de distintos rangos y coincidieron en que «estamos desbordados», «ya no sabemos cómo administrar los recursos», entre otras expresiones similares. Es más, uno de nuestros interlocutores manifestó que «hasta se evalúa la posibilidad de cerrar alguna comisaría del departamento».
¿POR QUÉ?
En especial, esta situación de escasez de recursos, humanos y materiales (vehículos) se da por el altísimo número de víctimas de violencia doméstica y/o de género que (al no contar Fiscalía con la cantidad necesaria de tobilleras electrónicas para los denunciados) requieren custodia policial las 24 horas del día, todos los días.
En Salto, se podría estimar que hay unas 50 personas aproximadamente que requieren custodia policial permanente, ya que sus victimarios no tienen tobillera.
«Hay un problema con Antel -nos ha dicho algún funcionario policial- porque es Antel que proporciona las tobilleras».
Cada una de esas 50 personas requiere alrededor de 6 policías por día para cubrir todos los horarios, se nos explicó. Si se hace la multiplicación, es evidente que tenemos como resultado una Policía absolutamente menguada, desbordada, con muchísimo menos presencia en las calles.
El caso de Salto es muy similar («o tal vez peor», nos dijo otro agente policial) al de Rivera, departamento del que EL PUEBLO pudo acceder a estos datos:
«Por temas de Violencia Doméstica, la Policía de Rivera tiene 13 custodias en todo el departamento, es decir 78 policías por día que no están en las calles, están dedicados a estas custodias. Un tercio de los móviles de esta Jefatura están cubriendo custodias, es decir 6 de 18 móviles… Según fuentes el Ministerio no manda tobilleras, porque no hay chips ya que Antel no los entrega».
CASOS DE ALTO RIESGO: TOBILLERA O CUSTODIA POLICIAL
Al momento de elaborar este informe, la Dra. Romina Silveira (Abogada), nos comentaba: “Ante la escasez de tobilleras ante casos de violencia, únicamente se colocan en situaciones de alto riesgo a consideración del equipo técnico del Juzgado y del Juez, justamente por la falta que hay. Cuando no hay, va custodia policial, pero son situaciones de alto riesgo por lo tanto no podría dejar de implementarse una u otra medida. Se tendría que buscar otra solución al tema…».
